Antón Pirulero
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Nuestro actual sistema de salud esta conformado por tres sectores: el público, el de la seguridad social y el privado
Con una fuerte influencia de la academia, la tecnología, la industria farmacéutica y la política, se constituye en un espacio de conflicto y lucha permanente de poder tanto por ejercer el control social como por realizar negocios.
Para comprenderlo mejor, tenemos que entender a la salud como un campo complejo de relaciones entre múltiples actores (profesionales, gestores, usuarios, instituciones) que buscan influir o apropiarse de distintos capitales: económico-simbólico-político. (Hugo Spinelli medico sanitarista)
Es que la “billetera” de la salud genera una constante tensión entre los sectores porque cada cual atiende su juego, sin olvidar a otro actor importante que es el de los profesionales de la salud que en nombre de la autonomía que les da su profesión suman tensión a este rio revuelto.
Para que este modelo funcione necesita que el hospital y la enfermedad sean el centro de atención, de tal manera que el gasto se concentre en análisis bioquímicos, imágenes, tecnología, métodos diagnósticos invasivos, procedimientos quirúrgicos, infraestructura especifica, hotelería, traslado y medicamentos entre otros, generando cada vez mas demanda de recursos que los pagadores no pueden cubrir amen de que sus nomencladores están desactualizados, pagan muchas veces a destiempo, burocratizan los pagos y pauperizan el honorario profesional, lo que agrega sobre prestaciones o bien facturaciones por fuera del sistema.
Esto ocurre cuando se tiene un sistema sanitario débil, sin un ente rector que lidere, basta observar que las clínicas están en crisis, limitada su operatoria por falta de pagos, en convocatoria de acreedores, los hospitales públicos colapsados por sobredemanda o sin rumbo o poco operativos, las obras sociales sin capacidad de pago, los prepagos impagables, la tecnología inalcanzable, los tratamientos inaccesibles, equipos de salud pauperizados y descuidados. Evidentemente es un modelo de atención totalmente ineficaz e ineficiente.
Es necesario que cambiemos el paradigma: pasar de un modelo de atención centrado en la enfermedad y el hospital a otro modelo de atención centrado en la salud y la comunidad.
Es necesario comprender que nadie se salva solo, ya no sirve jugar al ANTON PIRULERO.
Los hospitales llenos son el fracaso de la salud decía Mario Testa (Sanitarista 1930-2024) y para que tenga recursos, el hospital, siempre tiene que ser el último recurso.
Necesitamos cambiar la mirada y pensar en salud, que va mas allá de resolver una patología, es trabajar en forma integrada en un modelo que cuide y no solo cure, donde las personas y la comunidad sean el centro de atención y no la enfermedad, donde los determinantes sociales de la salud sean tenidos en cuenta para entender el proceso salud-enfermedad-atención y cuidado.
El modelo de Atención Primaria de la Salud (APS) intenta y propone este cambio y para ello se necesita una fuerte inversión en educación para la salud, equipos de salud calificados, una muy aceitada articulación público-privada, municipal-provincial porque todos juegan, aun así, nada se puede lograr sin decisión política.
La salud es parte de nuestra cultura, es ahí es donde debemos empezar y generar un cambio profundo porque la cultura construye salud. Este es el desafío.
Por: Med. Pablo L. Acrogliano MP1799