Bahía Blanca | Domingo, 05 de abril

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Semáforos inteligentes, el modelo que asoma en Bahía ante un sistema en crisis

La experiencia de Mendoza aparece como referencia mientras en la ciudad se evalúa modernizar una red con limitaciones técnicas para coordinarlos de manera que se agilice el tránsito vehicular.

Mientras sigue trabajando en la posibilidad de modernizar la red de señalización, el municipio llamó a licitación para la colocación de semáforos en tres cruces de nuestra ciudad: dos ubicados sobre calle Luro Cambaceres y uno sobre avenida Arias, en Villa Rosas.

La apertura de ofertas se realizará el 10 de abril y comprende la provisión e instalación de aparatos en avenida 14 de Julio y Cambaceres, por su presupuesto oficial de 68,7 millones de pesos; avenida Arias y Maestro Piccioli, $ 54,4 millones, y Parera y Cambaceres, $ 44,6 millones. En todos los casos el plazo de ejecución es de 60 días.

Respecto a la modernización de la red de señalización,  el subsecretario de Movilidad Urbana y Transporte, Fabián Lliteras, detalló que se evalúa un recambio integral o la incorporación de tecnología de inteligencia artificial, ya que reconoció las “serias limitaciones técnicas” actuales para coordinar los ciclos semafóricos, situación agravada por los daños sufridos en la instalación tras la inundación.

Una mirada

Un artículo de Ignacio Buffone y Pedro Silberman publicado en la revista SEYS, editada por la Universidad del Gran Rosario, menciona que los semáforos “son clave para organizar el tránsito”, pero que si su planificación es inadecuada “pueden aumentar los accidentes”.

Los profesionales estudiaron la situación en ocho ciudades, entre ellas Bahía Blanca, analizando la relación entre semaforización y muertes por accidentes.

Se encontró que, a mayor número de semáforos por habitante mayor es la cantidad de fallecidos al año, lo que sugiere que toda planificación deficiente empeora la seguridad vial.

“Un semáforo no se piensa para evitar accidentes y de hecho muchas veces los provocan. Si hay conflicto en una esquina es por un problema sistémico, que hace “síntomas” en ese lugar”.

Los resultados obtenidos por el estudio dejan en claro la importancia de planificar la ubicación y sincronización de semáforos y decidir su colocación cuando se agotan otras instancias.

Según el programa de simulación de tráfico TRANSYT-7F, la coordinación de semáforos es la forma de reducir demoras, consumo de combustible, contaminación y siniestros. La falta de sincronización genera congestión y frustración entre los conductores y aumenta los comportamientos riesgosos.

Una media del 30 % de los conductores no respeta los semáforos cuando estos están mal diseñados, lo que incrementa el riesgo de un hecho grave.

Hay que tener en cuenta además que una calle con mala semaforización o con lomos de burro, empieza a ser evitada por los conductores, quienes recurren a calles alternativas no preparadas para un crecimiento del flujo.

Sobre la conveniencia de incorporar nuevas tecnologías, Silberman menciona que se trata de una herramienta importante, que da margen de maniobra pero que hay que analizar en términos de costos.

Señala, además, la importancia de tener de un Código de Planeamiento Urbano actualizado que incorpore esa semaforización adecuada.

Un ejemplo de mala sincronización es la red de semáforos de la avenida Alem, con dirección hacia el teatro o viceversa, que supone la detención en cada esquina semaforizada.

Los de la avenida Colón funcionan de manera contraria al flujo vehicular real. En horas picos, hay calles que cruzan la avenida (Viamonte, Tucumán, Almafuerte) que colapsan con verdes de 12 segundos frente a rojos de 60 segundos para el flujo menor de Colón.

Por el contrario, el eje Brown-Vieytes o de Corrientes-12 de Octubre son ejemplos de una ola verde, incluso estableciendo una velocidad de circulación de 40 km/h.

Mendoza, un caso testigo

El gobierno provincial de Mendoza anunció la instalación de semáforos inteligentes en 217 esquinas del Gran Mendoza, con una inversión de $ 6.700 millones (25 millones por esquina), con el objetivo de agilizar el tránsito y que los automovilistas demoren menos en llegar a su destino.

Los semáforos estarán controlados a través del Centro de Gestión de la Movilidad, desde donde se automatiza y corrige la duración según el flujo vehicular y la hora del día.

Las decisiones se toman a través de programas preestablecidos y cámaras con sensores que permitirán generar ondas verdes, detectar fallas, cortes de electricidad y accidentes.

¿Qué son?

Son aparatos que usan sensores, inteligencia artificial (IA) y el Internet de las Cosas (IoT), de modo de adaptarse en tiempo real a las necesidades del tránsito.

Los sensores detectan la cantidad de vehículos y su velocidad. La IA analiza los datos para ajustar los tiempos de las luces mientras que la conectividad IoT permite estar en comunicación con otros sistemas, como cámaras de vigilancia o redes de transporte público.

Los semáforos inteligentes recogen información y toman decisiones en tiempo real, diseñados para ser accesibles y facilitar el cruce de personas ciegas o con baja visión.

Un punto negativo del sistema es que todavía exigen una inversión elevada, requieren revisiones frecuentes y es necesario ajustar la infraestructura general para que funcionen correctamente.