Científica bahiense impulsa el uso de la entomología forense en causas penales
Ana Julia Pereira, doctora en Biología, cría una especie de moscas con las que estima la data de muertes violentas.
Una científica bahiense es pionera en el estudio de moscas para determinar la data de muerte de una persona, en el marco de investigaciones criminales desarrolladas en la Patagonia.
En la Argentina, Ana Julia Pereira es una de las pocas entomólogas forenses especializada en peritajes médico-legales con estos insectos.
Si bien la disciplina se está conociendo cada vez más, los fiscales a cargo de causas penales todavía no solicitan con frecuencia este tipo de pericias.
Según la doctora en Biología, en general los acusadores tampoco aún entienden por completo las utilidades de este método.
Los representantes de los Ministerios Públicos Fiscales de Neuquén y Río Negro convocan a Pereira para que estime cuándo se produjo la muerte violenta de una persona y, a veces, también para confirmar si el cadáver fue trasladado.
Su línea de investigación se basa en criar especies de moscas de interés forense para entender cómo se adaptan al frío y cómo son sus ciclos de vida, para luego usar esa información en los peritajes.
La investigadora del CONICET se especializa en las moscas metalizadas (calliphoridae), que son las primeras en llegar a un cuerpo sin vida, atraídas por los olores iniciales que emana el cadáver.
La importancia de estas moscas radica en su gran capacidad olfativa y de vuelo.
"Las hembras detectan un cadáver y van a poner huevos para que toda su progenie se desarrolle sobre ese cuerpo. Después nace la larva, que se alimenta del cadáver, pasa diferentes estadios, se transforma en pupa y el ciclo de vida ocurre sobre el cadáver", explicó la especialista.
El tiempo que dura ese ciclo de vida depende de la especie de mosca y de la temperatura a la que están expuestos estos artrópodos y el cuerpo.
"Si cuando se halla el cadáver se levantan estos indicios entomológicos, mi tarea en el laboratorio es saber qué edad tiene esa mosca al momento del hallazgo del cuerpo", dijo la docente de la universidad del Comahue.
Pereira relaciona la edad del insecto con el tiempo que lleva sobre el cadáver y así establece la data de muerte.
De acuerdo con la experta, estos indicios son altamente eficaces para estimar la fecha y hora del fallecimiento de, por ejemplo, la víctima de un homicidio.
Pereira puede acceder al expediente de una causa judicial recién después de recibir el oficio fiscal con los puntos a peritar.
"A los fiscales les pido puntos de pericia más abiertos, como cualquier otro dato de interés, porque a veces estudiando los indicios y relacionándolos con otros podemos inferir hipótesis a raíz de conocer cómo se comportan las moscas", remarcó.
"Sabemos que las moscas no irían a determinada parte del cuerpo, o que estaban en un sector del cuerpo porque quizá allí (la víctima) tenía una lesión que sangraba mucho", agregó.
"También sabemos que las especies de moscas de la familia calliphoridae no acceden a un cuerpo enterrado, entonces evidentemente lo colonizaron antes de que lo entierren, y podemos calcular cuánto tiempo el cadáver estuvo afuera antes de que lo enterraran", continuó.
En el laboratorio la científica les va cambiando la temperatura a las moscas de a dos grados, lo que modifica su tiempo de vida.
"Si el cuerpo se halló en el primero, segundo o tercer día (posteriores a la muerte), la medicina forense puede estimar una data de muerte sin mayores problemas, pero cuando ya empieza el proceso de putrefacción (más o menos a las 72 horas en días calurosos), la medicina se vuelve menos precisa e intervenimos los entomólogos".
En invierno la descomposición de un cuerpo humano es más lenta y los médicos legistas no tienen demasiados conocimientos sobre cuánto varía ese proceso en función de la temperatura.
"Nosotros sí tenemos esos estudios. En invierno interviene mucho la entomología porque a veces parece que el cuerpo tiene tres días (desde el crimen), pero en realidad lleva dos semanas por el frío que hace", destacó.
Faltan peritos
La mujer radicada en Plottier se refirió a la falta de peritos oficiales que trabajen en este campo científico en los diferentes ministerios públicos y poderes judiciales.
De hecho, la bióloga precisó que solo dos de sus colegas se desempeñan como peritos en la Justicia: uno en el Departamento Judicial Quilmes y la otra en Salta.
El primero es el referente Néstor Centeno, investigador de la universidad de Quilmes, quien está a cargo de estos peritajes en toda la provincia de Buenos Aires.
"Es clave tener formación también en criminalística y estar preparado para declarar en un juicio por jurados, generalmente relacionados con homicidios", enfatizó.
Femicidios
Pereira mencionó un proyecto que elaboró junto con otros profesionales, ligado a femicidios cometidos en Neuquén, una de las provincias -afirmó- con la tasa más alta de este delito.
La idea surgió como consecuencia de presuntos suicidios de mujeres que, en verdad, no se quitaron la vida sino que posteriormente se determinó que habían sido víctimas de asesinatos por razones de género.
Con larvas de moscas la investigadora pretendía descubrir la presencia de tóxicos de psicofármacos en el organismo de las fallecidas, ya que sus cuerpos no evidenciaban lesiones defensivas.
Es decir, los femicidas procuraban simular un suicidio con la ingesta de estas sustancias por parte de las víctimas.
"Si el cuerpo está fresco, se hace un examen toxicológico con el que se determina la presencia o no de psicofármacos. Pero cuando tiene putrefacción avanzada, las vísceras se pudren también y no se les pueden hacer análisis toxicológicos a los órganos", dijo la fuente consultada.
"Como las larvas se alimentan de ese cuerpo y el metabolismo sigue funcionando, esos tóxicos de los psicofármacos se pueden extraer de las larvas", añadió.
Sin embargo el plan presentado no se pudo llevar a la práctica por falta de financiamiento.
Factores geográficos
Hábitat. Al tener conocimiento de que algunas especies de moscas habitan en zonas urbanas y otras en sectores rurales, los entomólogos forenses también pueden establecer si el hecho se cometió donde se encontró el cuerpo o fue trasladado.
Debut. En la Argentina este campo debutó formalmente en 1994, con el homicidio del soldado Omar Carrasco en Zapala. La entomóloga Adriana Oliva es pionera en el rubro y en aquel entonces confirmó, mediante el estudio de larvas de mosca verde y coleópteros, que el cuerpo del militar estuvo escondido dentro de una letrina por más de 20 días, antes de ser arrojado al descampado donde se halló.
Utilidad. La entomología forense es el estudio científico de los insectos y otros artrópodos asociados a un cadáver para determinar la data de muerte, si la medicina forense no lo puede hacer.
Pruebas. Esta disciplina utiliza la sucesión ecológica de larvas, moscas y escarabajos para estimar el tiempo de descomposición, detectar traslados del cuerpo y aportar pruebas en investigaciones criminales.
Profesionales. Actualmente, en nuestro país, menos de una decena de científicos practica la entomología forense de manera formal.
Pionera. Pereira realiza estos peritajes forenses desde hace una década, luego de crear esta línea de investigación hasta ese momento inédita en la Patagonia.