Eutanasia vs muerte digna: la diferencia clave que marca la ley argentina
Mientras varios países ya cuentan con marcos legales que regulan la intervención para poner fin a una vida sin perspectiva de cura, en el nuestro el tema sigue en discusión.
Recibido en 1993, acumula 28 años de trayectoria en el periodismo local. Ex jefe de la sección Deportes y La Ciudad y actual secretario de Redacción de La Nueva. Ex profesor de los dos institutos de Periodismo de la ciudad. Especialista en temas deportivos, sociales y gremiales.
El caso de Noelia Castillo Ramos volvió a sacudir la discusión pública sobre el final de la vida. La joven española de 25 años, que había quedado cuadripléjica tras un intento de suicidio en 2022, recibió la eutanasia el 26 de marzo luego de atravesar un largo proceso judicial en Europa.
Su historia, atravesada por el dolor persistente y la imposibilidad de recuperación, reavivó interrogantes que en la Argentina siguen abiertos: ¿qué está permitido y qué no cuando se trata de decidir cómo morir?
En el país, la eutanasia no está legalmente habilitada. Sin embargo, desde 2012 existe un marco normativo que reconoce el derecho a una muerte digna, una figura que suele generar confusión pero que implica un enfoque completamente distinto.
Dos conceptos que no son lo mismo
La llamada Ley de Muerte Digna (26.742) permite a pacientes con enfermedades irreversibles, incurables o en estado terminal rechazar tratamientos médicos que prolonguen artificialmente su vida. Es decir, habilita a dejar que la enfermedad siga su curso natural, sin intervenciones desproporcionadas.
La eutanasia, en cambio, supone una acción directa para provocar la muerte de un paciente que lo solicita de manera expresa y bajo determinadas condiciones, generalmente asociadas a un sufrimiento intenso e irreversible.
En ese punto radica la diferencia central: mientras la muerte digna permite morir, la eutanasia produce la muerte.
Sobre este escenario, el senador bonaerense Marcelo Feliú fue categórico: “Esto es una cuestión distinta a la eutanasia”. Y explicó que la legislación vigente en la Argentina “habilita a los pacientes con enfermedades irreversibles a rechazar tratamientos que prolonguen artificialmente la vida”.
El legislador profundizó: “El paciente tiene derecho a rechazar los tratamientos que lo único que le provocan es una prolongación artificial de su vida y con un gran padecimiento”, lo que permite que el proceso avance sin intervenciones médicas invasivas.
Un tema que excede lo jurídico
El caso de Noelia no solo visibiliza una decisión individual, sino también el conflicto que puede generarse con el entorno familiar y con las propias creencias sociales.
La oposición de sus padres fue uno de los ejes del proceso judicial en España, donde finalmente primó la voluntad de la joven.
Sobre ese punto, Feliú planteó: “Es entendible la decisión de los padres, pero no puede estar por sobre la decisión de la persona”.
Y agregó que este tipo de situaciones ponen en tensión valores profundos: “Se atraviesan cuestiones que van más allá de la letra de la norma”, en referencia a aspectos éticos, religiosos y culturales.
En la misma línea, el senador consideró que debe prevalecer la autonomía individual: el derecho de cada persona a decidir sobre cuestiones personalísimas, siempre que exista plena capacidad para hacerlo.
Los proyectos en espera
Mientras países como España, Países Bajos o Bélgica ya cuentan con marcos legales que regulan la eutanasia, en la Argentina el tema sigue en discusión. Actualmente existen tres proyectos de ley en el Congreso que buscan avanzar en la regulación tanto de la eutanasia como del suicidio médicamente asistido, pero ninguno fue tratado hasta el momento.
Estas iniciativas contemplan distintos mecanismos, desde la administración directa de una sustancia por parte de un profesional de la salud hasta su provisión para que el propio paciente la ingiera. Todos los proyectos establecen requisitos estrictos, como diagnósticos de enfermedades graves o incurables, evaluaciones médicas y la verificación de la voluntad del paciente.
Feliú destacó que, en los países donde estas prácticas están permitidas, existen múltiples controles para evitar abusos o decisiones viciadas, incluyendo la intervención de comités médicos y éticos.
En paralelo, la Argentina avanzó en 2022 con la sanción de la Ley de Cuidados Paliativos, orientada a garantizar el alivio del sufrimiento físico, psíquico y emocional en personas con enfermedades graves. Este enfoque busca mejorar la calidad de vida sin intervenir en el proceso natural de la muerte.
Un debate que vuelve a escena
El caso de Noelia Castillo Ramos vuelve a instalar una discusión que, lejos de resolverse, sigue creciendo en complejidad. Entre el derecho individual, las creencias colectivas y el rol del Estado, la sociedad argentina enfrenta un dilema que no admite respuestas simples.
Por ahora, la legislación local traza una línea clara: acompañar el final de la vida sin acelerarlo. Pero historias como la de Noelia vuelven a tensionar ese límite y obligan a repensar hasta dónde llega la autonomía personal cuando se trata de decidir el propio final.