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Va a juicio un médico que le disparó a un músico por "ruidos molestos"

El hematólogo Santiago Boughen responderá por herir a un cantante que actuaba en una cervecería del centro bahiense.

El ataque se produjo a mediados de 2023 en una cervecería que funcionaba en Lamadrid al 200.
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Audionota: Juan Ignacio Zelaya

Un reconocido médico hematólogo que hace casi tres años fue acusado de disparar un aire comprimido desde un edificio céntrico, cansado de los "ruidos molestos" en una cervercería, irá a juicio para responder por las lesiones que le ocasionó a un músico.

Se trata del doctor Santiago Boughen, a quien la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal le acaba de rechazar un recurso para evitar llegar a esa instancia.

Meses después del trascendente caso, que terminó con el cantante Agustín Rodríguez -del grupo Los brutos diamantes- herido, se había avanzado hacia una mediación alternativa, pero no prosperó porque la defensa del acusado aseguró que no había sido autor del delito.

Boughen está imputado de provocarle lesiones leves a la víctima.

El delito se concretó la noche del viernes 12 de mayo de 2023, cuando la agrupación musical brindaba un recital en la puerta de la cervecería Kluppelberg, que funcionaba en Lamadrid 261, y su vocalista sufrió el impacto de un balín en el tríceps de su brazo derecho.

La herida demandó su traslado al Hospital Privado del Sur, donde debieron intervenirlo quirúrgicamente.

Los investigadores pudieron establecer que el médico disparó desde el sexto piso de un edificio ubicado en las cercanías y que ya había dado muestras de estar indignado por el alto volumen de la música en dicho local. 

De hecho, una supuesta amenaza registrada una semana antes contra el dueño del bar habría permitido esclarecer el posterior ataque armado, al quedar registrado su teléfono y llamar desde el mismo número para disculparse por la agresión.

El abogado de Boughen, Juan Carnero, reclamó su sobreseimiento, pero en primer lugar la jueza de Garantías Marisa Promé se lo rechazó y, en los últimos días, la Cámara Penal ratificó esa decisión, con los votos de los jueces Christian Yesari y Gustavo Barbieri.

El argumento de la defensa es que no existen elementos objetivos de prueba para culpar al médico, que nunca se lo vio en la escena del delito, que no se secuestró el aire comprimido utilizado para el disparo y que el balín extraído a la víctima durante la operación hospitalaria fue descartado.

"Solo existen presunciones", dijo el abogado del médico Boughen.

"Probabilidad positiva"

Sin embargo, la Cámara Penal no le dio la razón, tras considerar en el fallo que "existen medios de convicción suficientes para arribar a dicho grado de probabilidad sobre la intervención del encartado en el hecho materia de acusación".

Se tuvo en cuenta, para ese fin, no solo la denuncia de Rodríguez y sus posteriores declaraciones sino también el testimonio del dueño del bar.

"Todo valorado en forma armónica permite alcanzar el grado de probabilidad positiva que requiere en esta instancia.

El rockero dijo que aquella noche, mientras tocaba con su banda en la parte exterior de la cervecería, sintió "como una descarga eléctrica" en el brazo derecho.

Detenido el recital, el dueño del pub manifestó: "Seguramente fue un vecino que la semana anterior lo había amenazado con disparar con un aire comprimido debido a los ruidos molestos".

Rodríguez fue trasladado al Hospital Privado del Sur y se confirmó que había sido impactado por un proyectil de aire comprimido, siendo operado para su extracción. 

Si bien el joven dijo no haber visto al tirador, denunció que al otro día recibió un llamado de alguien que le dijo sentirse arrepentido por lo sucedido y que su intención no era lastimar a nadie e incluso que él se podía hacer cargo del resarcimiento necesario para cubrir los gastos.

El número del interlocutor coincidía con el del vecino señalado por el dueño del bar como quien había emitido previamente la amenaza y, de esa manera, llegaron a Boughen.

Esa advertencia telefónica, registrada tres días antes, fue: "Bajá la música o los cago a tiros con el aire comprimido...", aclarando el llamante que vivía en un edificio de la misma cuadra.

La Cámara entendió que existen "una serie de plurales indicios y de contestes declaraciones testimoniales" para llevar la causa a juicio oral.

Negó ser el autor

Indagatoria. Al momento de ser indagado, el médico negó su participación en el hecho (a diferencia de lo que dijo la víctima) y que sí se comunicó con el herido para aclararle que él no había disparado y que se ponía a disposición para ayudarlo por su profesión.

Opinión. Los camaristas remarcaron que "tanto la víctima como el dueño del bar son contestes en señalar que Boughen se presentó asumiendo su participación. Los medios de convicción resultan suficientes y concordantes como para arribar al grado de conocimiento que la etapa requiere para elevar la causa a juicio oral y público".

Delito. Boughen está imputado del delito de lesiones leves. Según el artículo 89 del Código Penal, estipula penas de un mes a un año de prisión. De ser condenado, la sanción sería de ejecución condicional.