UNS: ¿existe una brecha entre las carreras elegidas y la demanda local?
Pese a tenerse certeza respecto sobre qué profesiones son las demandadas, no hay una correlación respecto de las necesidades laborales actuales.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Si bien no existen registros locales contundentes sobre el tema, el perfil industrial-portuario de la ciudad define de alguna manera qué profesiones son las más buscadas, las que en los papeles tienen mayor demanda laboral.
No significa eso que sean las más elegidas por los jóvenes: a la hora de inscribirse en una carrera, la vocación y la tradición sueles imponerse a una posible conveniencia económica.
¿Qué lectura hacen los estudiosos sobre el tema? Lo consultamos con la Inteligencia Artificial que, si bien no tiene opinión propia ni intuiciones, construye sus respuestas a partir de un entrenamiento masivo y como resultado de analizar un volumen masivo de libros, artículos científicos, sitios web, foros de discusión y códigos de programación.
Cada sitio de IA asume que puede equivocarse y remarca que sus conclusiones no son verdades absolutas, apenas “una síntesis probable y coherente basada en el conocimiento acumulado de la humanidad”.
“Bahía Blanca tiene un perfil productivo marcado por su Polo Petroquímico, su puerto y su rol como centro regional de salud y servicios. Esto hace que la demanda laboral esté anclada al sector Industrial, petroquímico y energético”.
En ese contexto, el sitio Gemini menciona a Ingeniería Química como “la carrera insignia local”, ya que las empresas requieren ingenieros para procesos, diseño de plantas y seguridad industrial. Luego destaca a Ingeniería Mecánica y Eléctrica, claves para el mantenimiento de infraestructuras industriales y parques eólicos. A esto suma las tecnicaturas en Mantenimiento Industrial.
Como ciudad portuaria, tiene alta demanda la licenciatura en Logística y Comercio Exterior: el movimiento de 25 millones de toneladas de carga anual requiere profesionales que optimicen las cadenas de suministro, el almacenamiento y los trámites aduaneros.
Luego ubica como requeridas las carreras relacionadas con sistemas e Informática, y las tecnicaturas, diseñadas para una inserción laboral casi inmediata. Fuera del ámbito industrial e informático, la mayor demanda es el ámbito de la salud, tanto licenciatura en Enfermería como medicina, especialmente en áreas críticas (terapia intensiva, emergentología).
ChatGPT, su visión
Para este sitio, las carreras locales con más salida laboral son las ingenierías –Civil, Electrónica, Electricista, en Sistemas, Química y Agronómica--, por la necesidad de la industria. Luego ubica a Ingeniería en Sistemas y Ciencias de la Computación, por la posibilidad de trabajar remoto (incluso para el exterior) y la alta demanda en software, datos, IA.
El tercer escalón es para Bioquímica, Farmacia, Psicología, las Ciencias económicas y empresariales. Menciona que las carreras de informática tienen un crecimiento explosivo, las de salud una demanda constante, las de Economía una empleabilidad estable.
Para Claude, IA desarrollada por Anthropic, las carreras con más salida laboral en la ciudad son Ingeniería en Sistemas, Ingeniería Industrial, Ingeniería en Petróleo, Contador, licenciatura en Administración, Medicina, Enfermería y Psicología.
También menciona alternativas no consideradas por las anteriores, como profesorado en Educación Inicial y Primaria, con una demanda constante por docentes.
El camino
Pese a tenerse certeza en qué profesiones son las demandadas, existe una brecha entre lo que el mercado bahiense pide y lo que los jóvenes eligen estudiar. Los tres sitios de IA coinciden en señalar que un número importante de jóvenes se inclina por carreras como arquitectura, contador y abogacía por verlas como carreras más seguras hacia el ascenso social, profesiones que otorgan un estatus que ingeniería no da.
Ven, además, una barrera en las ciencias duras. Muchos estudiantes perciben que son carreras con un filtro menos violento que las ingenierías, donde la tasa de deserción es altísima. Otra lectura es que se trata de profesiones que permiten trabajar de forma independiente. El profesional de la industria en general cumple horarios rígidos bajo estructuras corporativas muy estrictas.
Elegir una carrera es la primera gran decisión de gestión de activos que toma una persona: está decidiendo dónde invertir tus próximos 40 años. Por eso no se trata solo de "seguir una pasión", sino de encontrar una propuesta sostenible.
La manera más equilibrada de elegir no es lineal. No solo se debe evaluar qué le gusta, sino para qué tiene facilidad natural. El talento siempre es una ventaja competitiva.
Muchos eligen la carrera sin considerar el día a día como profesional. ¿Quiere trabajar en una oficina, al aire libre, viajando o desde la casa? ¿Está dispuesto a trabajar bajo presión o prefiere estabilidad horaria?
Pero el mayor error es pensar que esa elección define el resto de su existencia. Cuando alguien cambia de carrera a mitad de camino siente culpa, ansiedad y la sensación de "tiempo perdido". Sin embargo, detectar que algo no es para uno es un éxito del autoconocimiento, no un fracaso académico.
Existe una trampa mental llamada falacia del costo hundido: "Hay que terminar aunque no guste". Eso significa condenarse a una profesión que no se disfruta y en la cual seguramente no dará lo mejor de sí. El título de grado es una base, no una celda.
¿Vocación o interés económico?
El Dr. Mariano Garrido, Secretario General Académico de la Universidad Nacional del Sur, es un estudioso y conocedor de la vida universitaria local.
No tiene dudas de que las carreras de informática y salud tienen muchísima salida laboral, aunque menciona que la universidad no hace un seguimiento global de las actividades de los egresados.
“El tema de la inserción laboral, lamentablemente, no lo tenemos relevado desde la administración central. Es información que tiene cada Departamento. Estamos trabajando en seguir a nuestros graduados a partir de un sistema propio que geoposicionaría su situación laboral”, explica.
Menciona al tema de la vocación como “una construcción compleja” y reconoce que los jóvenes “están bastante perdidos a la hora de elegir una carrera. “De hecho se dan muchos casos de elecciones múltiples; estudiantes que eligen 2 o 3 carreras, muchas veces distintas entre sí”.
En particular sobre “el miedo” que generan las ingenierías, señaló que “todas las carreras tienen sus dificultades”, aunque reconoció que la deserción en las ingenierías ha sido siempre elevado. “De todos modos, no creo que esa dificultad sea un factor de decisión. Los números de inscriptos, por ejemplo, en Ingeniería Química, Industrial y Civil, son siempre elevados”.