Diario de viaje, día 9: hasta que un día llovió y el pájaro que acompaña
Sensaciones, experiencias, comentarios y mucho más de lo que implica cubrir los Juegos Suramericanos de la Juventud en Panamá.
Periodista. En La Nueva desde 2013. Especializado en el movimiento olímpico. Asistió a los Juegos Olímpicos de Río 2016, a los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, a los Juegos Suramericanos de la Juventud Rosario 2022, a los Juegos Suramericanos Asunción 2022, a los Juegos Panamericanos Santiago 2023, los Juegos Olímpicos París 2024 y los Juegos Panamericanos Junior Asunción 2025, entre otros eventos internacionales.
Veníamos teniendo bastante suerte, es la realidad.
Nos habían anticipado que en Panamá siempre hace mucho calor, la humedad se palpa a cada hora y la lluvia hace de las suyas, si bien recién en abril comienza la temporada de precipitaciones.
Es decir, recién estamos arrancando con la época mojada, que se extiende hasta diciembre.
Probablemente, el clima sea el mayor imponderable a la hora de organizar este tipo de eventos como los Juegos Suramericanos de la Juventud.
Se puede prever. Acomodar algo. Tener en cuenta. Pero si hay tenis, al aire libre y con canchas de arcilla, la lluvia no da tregua.
Así las cosas, este martes optamos por observar el inicio de competencia de las cuatro raquetas nacionales: Sol Larraya, Sofía Meabe, Dante Pagani y Benjamín Chelia. Más allá de su potencial, también sonaba interesante conocer una nueva sede de competencia, justo frente al Comité Olímpico de Panamá.
Se venía una larga jornada, con partidos de singles, dobles y mixto.
Las damas comenzaron la jornada, a puro sol y resolviendo rápidamente sus compromisos.
Antes de los varones, con tiempo a favor, nos trasladamos a la zona confeccionada para la prensa y aprovechamos para trabajar un poco y también almorzar, acompañados por un sensible zanate negro que se acercó demasiado. Por momentos sospeché de que nos iba a picotear la pizza.
Más tarde llegó el turno de Pagani, con Chelia y el cuerpo técnico observando desde una tribuna.
Pero ya las nubes amenazantes dejaron de prometer y comenzó a llover. Primero, levemente, dando la posibilidad al argentino de cerrar el set a favor (6-3) pese al agua.
Hasta que en el intervalo, un verdadero diluvio obligó a varios a saltar barro y a correr hasta el techo más cercano.
Allí permanecimos unos 40 minutos junto a la delegación de Curazao y las dos tenistas de Bolivia, hasta que un vehículo oficial nos trasladó de regreso.
Ya en nuestro alojamiento, tomamos nota de lo que se pudo completar mucho más tarde y de la reprogramación, por suerte con todos los argentinos en carrera.
Los pronósticos dan lluvia, al menos en parte de las jornadas, para todos los días que vienen hasta el sábado, cuando se desarrolle la Ceremonia de Clausura.
Veremos hasta dónde influye.