Susbielles: “En la construcción de acuerdos está el futuro de la ciudad”
El jefe comunal prevé que el gabinete del bicentenario, al que convocará, deberá pensar en una agenda de largo plazo para evitar experiencias del pasado.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
“Somos la generación que está haciendo los cimientos para los próximos 100 años”.
El intendente municipal de Bahía Blanca, Federico E. Susbielles, está cada vez más convencido de que su impronta constructiva de acuerdos entre todos los sectores vinculados a la ciudad, que no son pocos, sino varios y (muy) variados, terminarán en una misma página cuando llegue el 11 de abril de 2028 que, más allá del registro del bicentenario, se toma como referencia.
A la postura la considera todo un desafío que, por momentos, deja traslucir un sentimiento que más allá de la política. Es decir, se convierte en algo personal, como si no pudiera concebirse de otro modo. Y lo argumenta.
“Es importante que todos los sectores y las distintas fuerzas políticas que Bahía Blanca tiene puedan volver a generar una agenda común de largo plazo. Debemos aunar la capacidad de lobbie no solo respecto del bicentenario que se aproxima, sino para trazar una línea a futuro para que los decisores estratégicos de la Argentina nos vuelvan a poner en el lugar que, nosotros entendemos, la ciudad debe estar. Se requiere unidad para eso; sería volver a las fuentes”, afirma Susbielles, en diálogo con La Nueva.
—¿Se puede decir que Bahía está en el lugar indicado en el momento justo?
—Sí, están dadas las condiciones, pero depende de cómo las interpretamos, ya sea en mi caso, desde el rol de intendente, y cuál es el compromiso que tomará el resto de los actores. Si la ciudad trabaja de manera desmembrada y priman los intereses sectoriales por sobre los generales y si las distintas fuerzas políticas van a especular pensando de elección en elección en lugar de decisiones estratégicas, quizás la ciudad siga repitiendo oportunidades perdidas. Pero mi visión es que están dadas las condiciones para que eso no suceda. Por eso estamos convocando al gabinete del bicentenario, donde el deber del municipio debe ser ordenar a todos los factores de poder.
“Algo es claro: siempre debe primar el interés del desarrollo económico que, finalmente, se traduzca en una mejor calidad de vida para los bahienses. Las inversiones que lleguen deben estar alineadas con una clara estrategia para alentar mecanismos de formación para retener oficios de calidad, así como debemos generar herramientas de financiamiento para que nuestras empresas de servicios logren hacerlo.
“También debemos ver cómo Bahía Blanca sigue siendo un centro académico de excelencia, entendiendo que la UNS, la UTN y la UPSO tienen la flexibilidad de imaginar perfiles productivos y formaciones porque entienden que la ciudad es un nodo energético fuerte que mira hacia Vaca Muerta. Y otro tanto sucede con la ciencia.
“Por eso digo que en la construcción de estos acuerdos se encuentra el futuro; definitivamente. Lo importante es que Bahía tiene instituciones muy fuertes y de una extensa trayectoria; eso es relevante. Me refiero a la Bolsa de Comercio, a la Corporación del Comercio y de la Industria, a la Unión Industrial, que siempre pelea para que los intereses de Bahía Blanca se respeten, al Conicet, de nuevo a la UNS, a la UTN y a la UPSO y hasta una CGT que la veo comprometida y ordenada, entre otras entidades representativas.
“Más allá del momento desafiante, cierto es que el próximo bicentenario nos obliga a un balance profundo. Venimos de una ciudad sumida en una decadencia estructural que se inició tras el centenario. Aquella fue la época del esplendor, donde una generación logró que 13 ramales ferroviarios pasaran por aquí y que Bahía fuera el centro del desarrollo de la Patagonia. Pero esa centralidad, más allá de no ser capital de provincia, se perdió. Al asumir, nos encontramos con una infraestructura colapsada: servicios viales destrozados, décadas sin inversiones de envergadura y una crisis hídrica que hacía que los vecinos no tuvieran agua regular en verano. Mi objetivo es que volvamos a estar entre las diez ciudades más importantes de la Argentina, recuperando ese espíritu indomable que nos dio origen”.
—¿Cuál es el punto de inflexión económico?
—Estamos hablando de la inversión de unos 3.000 millones de dólares globales que anunció TGS y que unos U$S 1.500 M de ellos impactará de manera directa en la ciudad. Es la más importante en 30 años. Mega también anunció una ampliación y hay dos o tres proyectos de envergadura próximos a iniciarse.
“En este sentido vale recordar que, históricamente, Bahía Blanca fue la frontera sur y la puerta de la Patagonia pero, al centrarnos solo en el puerto, perdimos esa conexión y hoy necesitamos reintegrarnos a la región sur por cercanía, por similitud en la forma de vida y por potencia económica. ¿Por qué? Porque somos capital de la energía eólica, del conocimiento y de la producción de alimentos que el mundo demanda”.
—¿Cómo repercutirán estas inversiones en la vida del vecino?
—En principio, es importante que las inversiones puedan canalizarse, más que nada por el círculo virtuoso que generan. Somos el puerto más importante del país, el séptimo agroexportador del mundo, el cuarto complejo petroquímico de Latinoamérica y el nodo energético que mira a Vaca Muerta. Pero, para que esto no sea solo derrame, necesitamos que los bahienses ocupen esos empleos. Por eso estamos fortaleciendo las escuelas técnicas y los centros de formación laboral con la idea de retener los oficios calificados en la ciudad. Queremos, y necesitamos, que las inversiones que van a llegar impacten mejor en la ciudadanía.
“No voy a especular ni a elegir el camino más corto, sino que tomaré las decisiones que tengan mayor impacto respecto del mejor futuro para Bahía Blanca. Me tocó tomar decisiones muy difíciles y no tengo un reloj político para eso. Venimos de trabajar mucho en urgencias”.
—Por los fenómenos climáticos que atravesaron la ciudad…
—Fue el desafío más grande de la historia de Bahía. El tornado (NdR: sábado 16 de diciembre de 2023) dejó víctimas fatales, gran deterioro en la estructura productiva, más de 14.000 árboles caídos, que ya replantamos en una cantidad semejante, y reparamos 10.000 techos volados. Quince meses después (viernes 7 de marzo de 2025), sufrimos una de las tres inundaciones más importantes de la Argentina, también con víctimas fatales. Pero eso despertó la resiliencia y el coraje del bahiense; es decir, la comunidad no se doblegó en esos momentos extremos. En tiempo récord de menos de 3 meses reparamos 154 escuelas, 50 de ellas muy dañadas, y acompañamos para poner de pie a más de 70 clubes. Recuperamos 580 calles socavadas, algunas con 7 metros hacia abajo, y hoy ya no queda ninguna en malas condiciones. Esto se hizo con erogaciones extraordinarias.
“Hoy estamos transformando ese dolor en esperanza. No somos la generación del brillo, pero sí la generación del esfuerzo, la que está haciendo los cimientos para los próximos 100 años. Y por eso me gustaría que la oposición sea parte de ese proceso”.
—¿Y respecto de las obras viales?
--Terminamos la Circunvalación Norte con el apoyo de la Provincia y con el Puerto se empezó el acceso portuario entre El Triángulo y Puente La Niña. Y está próximo a adjudicarse el camino a Galván. La obra de El Cholo es algo pendiente. Fue incluida por el Gobierno nacional en el presupuesto 2025, pero no se activó. Como este año tampoco está incluida, lo que estamos solicitando, junto al Puerto, es que haya una cesión, o habilitación, para darle transitabilidad al lugar y así movernos con seguridad. Si Vialidad Nacional no la licita para su finalización, nos podría dar la posibilidad para que trabajemos con inversores privados para terminarla. ¿Créditos? Más allá de El Cholo, el municipio está buscando financiamiento internacional a través del BID y la CAF para concretar los proyectos ejecutivos necesarios para los próximos 30 a 40 años.
—¿Cuál es la respuesta respecto del área de salud?
—Por el colapso del sistema privado, el Hospital Municipal está absorbiendo un 40 % más de demanda, (pero) no vamos a hacer recortes ahí. Además, implementamos un programa de salud mental territorial que ya bajó tres puntos la tasa de suicidios en la ciudad y atendimos a más de 2.000 personas por consumos problemáticos. También trabajamos con 180 instituciones en consejos sociales para garantizar que no falte un plato de comida en ninguna mesa y asistimos a miles de familias con el Plan Calor. La idea es no soltarle la mano a ningún bahiense, porque ese también es el sentido de nuestra comunidad. El gobierno tiene que reflejar eso.
Sobre infraestructura y obras hídricas
“La estrategia de infraestructura y obras hídricas de la gestión se basa en una inversión récord para revertir décadas de decadencia estructural y colapso de servicios”, dijo Susbielles.
Añadió que esta planificación se divide en dos ejes principales: la provisión de agua potable y la protección hidráulica contra inundaciones.
“En infraestructura de agua potable, y para garantizar el suministro, la gestión ha completado y avanzado en obras críticas que permitieron el mejor verano en 40 años”, sostuvo. También detalló:
—Aumento de producción: se finalizó el módulo potabilizador de Planta Patagonia, que incrementó la capacidad en un 15 %.
—Recambio de redes: se logró un avance del 70 % en el recambio de 80.000 metros de cañería urbana y se completó el acueducto de 600 mm desde Paso Piedras hasta Grunbein.
—Presión y distribución: se ejecutó el acueducto de impulsión Alto de Bahía para mejorar la presión en zonas altas y se avanza en las cisternas de Bosque Alto y Patagonia.
—Proyecto de reúso: se proyecta una planta de reúso de desechos cloacales para abastecer al polo industrial, lo que permitiría ahorrar un 20 % del agua potable para consumo humano. “En infraestructura hidráulica y drenaje, tras las catástrofes climáticas, la prioridad es proteger a la ciudad mediante una nueva visión hidráulica”, comentó el jefe comunal, antes de marcar los ítems:
—Canal Maldonado: se inició la obra para triplicar su capacidad de evacuación, haciéndolo más seguro ante grandes lluvias.
—Obras en barrios: se constituyó un fondo especial de 30.000 millones de pesos con empresas locales para ejecutar 13 obras hidráulicas específicas en diversos barrios.
—Mantenimiento y estudios: se están ampliando 250 sumideros (que tendrán una limpieza mecánica constante) y se realizan estudios con el CFI sobre las cuencas del Sauce Chico, Saladillo García y Napostá con planes a largo plazo.
“Cuando asumí no había un solo proyecto hidráulico respecto de la ciudad. Ni siquiera teníamos la cantidad de sumideros que había; hoy sabemos que son 1.680”, acotó Susbielles.
“Con los estudios de las cuencas vamos a generar una hoja de ruta de obras hidráulicas para terminar de proteger a la ciudad. Para eso necesitaremos financiamiento externo. Estamos gestionando eso”, añadió.
“Pero no nos conformamos. Seguimos trabajando con las cisternas en Bosque Alto y Patagonia con el acueducto Chañares para que la zona aledaña, como Don Ramiro, Bordeu y el propio Los Chañares, tengan agua potable de manera adecuada, así como debe suceder lo mismo, por gravedad, con el servicio para General Cerri”, aseguró.