Los dos chinos, cine-teatro
Una de las primeras salas en renovar sus instalaciones de acuerdo a las pautas modernas
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Hace 101 años, en marzo de 1925, cerró sus puertas de manera momentánea el bar-biógrafo Los dos chinos, ubicado en O’Higgins 48, una de las primeras salas de cine de la ciudad.
El cierre no tenía que ver con un mal momento de la sala sino por el contrario. La finalidad era realizar “importantes y costosas” mejoras, al punto que el lugar dejaría de lado la denominación de bar-biógrafo para pasar a ser un cine-teatro.
El cambio venía de la mano de José Zuntini, propietario del lugar, “hombre emprendedor y de un espíritu comercial no muy común”, convencido de que el progreso de Bahía Blanca reclamaba una sala de espectáculos en la que pudieran alternar las exhibiciones cinematográficas y la presentación de compañías teatrales y números de variedades”, según se detalló.
La idea era dotar al interior del edificio de cambios que lo coloquen al nivel de las mejores salas de su clase que funcionaban en Buenos Aires, “donde el espectador encuentre comodidad y confort como para satisfacer los deseos del más exigente”.
La reapertura del lugar tuvo lugar un par de semas después del cierre, con un programa cinematográfico “cuidadosamente seleccionado” y el debut de los hermanos Egdmont y María de Bries, el primero de ellos uno de los primeros transformistas, imitador de intérpretes del cuplé, estilo musical español, ligero y popular. En el espectáculo los hermanos exhibían vistosísimos trajes femeninos que, se decía, habían servido de inspiración “a más de una aristócrata dama porteña”.
La historia del cine teatro Los dos chinos se extendió hasta 1934, cuando la sala fue ocupada por un nuevo propietario que la rebautizó cine Odeón. En 1938 tanto la fachada como la sala fueron readecuados. El Odeón cerró su historia en 1966 y el edificio fue demolido en 1988.