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Ordiales: “El boxeo no es para pegar, es para aprender a vivir”

Más de 200 jóvenes aprenden a defenderse contra los imprevistos de la calle y los obstáculos de la vida. “Un chico disciplinado no necesita pelear en la calle”, afirmó.

Fotos: Andrea Castaño-La Nueva.

Mauro Ordiales dirige una de las escuelitas municipales de boxeo en Bahía Blanca. Su objetivo va más allá del deporte, ya que busca contener a chicos y jóvenes, enseñarles disciplina y motivarlos a estudiar y superarse.

Contención, motivación y actividad física son los puntales que el exboxeador esgrime en su gimnasio “Mauro Ordiales Box” de calle Alem al 2400, donde concurren niños y niñas de todas las edades que se aferran a una herramienta clave para alejarse de las calles y promover valores para la vida.

--¿Cuál es la idea del proyecto?

--La idea es cobijar chicos que están en la calle. Hoy, con el tema de internet y las redes sociales, los atrapa todo y se olvidan de la parte física y motriz. Acá en el gimnasio lo noto todos los días. Es triste, pero es la realidad.

--¿Cómo surgió todo esto?

--Probamos el año pasado y se notó que había urgencia porque muchos chicos son vulnerables, no pueden pagar una cuota y están encerrados en sus casas. Acá trabajamos con chicos de 7 a 20 años.

“Es tremendo y triste, pero en el gimnasio pueden cambiar un poco su día a día para sentirse valorados”, expresó Ordiales.

--¿Les cuesta adaptarse al gimnasio?

--Algunos sí, otros no. Hay chicos que en un día o dos cambian, otros tardan una semana o un mes. Lo importante es que se enganchen y vengan al menos dos veces por semana”, señaló.

--¿Cómo es una clase típica?

--Primero siempre hay una charla motivacional. Después hacemos calentamiento y ejercicios físicos, como movilidad, piques, calistenia (entrenamiento físico), crossfit, funcional.

“Trato de no ser autoritario, que no se sientan en un regimiento; pero sí les inculco disciplina. A la semana ya se nota cómo su cuerpo pide más y empiezan a mejorar la coordinación y lo motriz”, subrayó.

--¿El boxeo también enseña valores?

--Sí, absolutamente. Les explico que no es para lastimar a nadie. Un verdadero campeón da un paso al costado, escucha y, si ve a otros peleando, trata de separarlos y ayudarlos.

“Pueden defenderse, pero no agredir. Esa responsabilidad también forma parte del aprendizaje”, afirmó.

--¿Y los padres notan esos cambios?

--Lo notan y automáticamente los apoyan más. Los traen, los buscan. Para ellos que sus hijos tengan un orden, seguimiento y vuelvan sanos a casa ya es mucho.

Inclusión, mujeres y deporte complementario

--¿Hay mujeres en el gimnasio?

--Sí, trabajan principalmente lo físico, el cuidado estético. Algunas quieren competir, pero son las menos, porque para ellas lo más valioso es ver una evolución en sus figuras. Todas utilizan protección y guantes, siempre estamos cuidando la seguridad.

“A mí nunca me gustó que se golpeen las mujeres, no puedo ver que alguna de ellas termine lastimada. Hago la base para que no se lastimen, me genera incomodidad si eso pasa”, puntualizó.

--¿Se puede complementar el boxeo con otros deportes?

--No hay problema. En mi gimnasio concurren atletas que vienen a trabajar la base de su desarrollo corporal. Tren superior, abdomen, explosión, velocidad.

“La pliometría (método de entrenamiento esencial para desarrollar potencia, velocidad explosiva y capacidad de reacción) ayuda a desarrollar fibras musculares diferentes y mejora los reflejos. Yo mismo pasé por el atletismo antes de dedicarme al boxeo, y me sirvió de base”, contó Ordiales.

--Una vez contaste una anécdota de Marcelo Fabián Domínguez, quien fue campeón del mundo en categoría crucero entre 1995 y 1998 (Ndr: cinco defensas exitosas).

--Un amigo “El Toro”. Me preguntaba qué era lo que hacía para tener potencia de brazos y piernas. Es que yo venía del lanzamiento, no del boxeo, y le llamaba la atención de dónde sacaba esa potencia.

“Él quería entender cómo generaba esa fuerza, porque en el boxeo muchas veces se piensa que viene sólo de los brazos y no es así, viene de todo el cuerpo, las piernas, el giro, el balanceo, la coordinación”, contó.

“Empezó a mirar, a interesarse, a preguntarme detalles… y después terminó llevando eso a su propio entrenamiento. A los chicos de él les empezó a dar ejercicios de lanzamiento, justamente para trabajar la potencia desde otro lado”, amplió.

“Todo está relacionado. Si vos sabés usar el cuerpo, la rotación, el impulso, podés mejorar un montón, no solo en un deporte sino en varios”, remarcó.

La filosofía de un educador

--¿Qué pretendés con tu forma de enseñar?

--Que los chicos aprendan a escuchar, que tengan disciplina, orden y se mantengan activos para salir a la calle con otra cabeza. Hay que hablar antes que pelear, respetar y ayudar a otros, saber cuándo y cómo separar, sentirse superior sin necesidad de actuar o golpear. Más allá del boxeo, es formación para la vida.

--¿Qué pensás de la propuesta que lleva adelante el municipio?

--Me parece bárbaro. Yo venía planteando esto hace años, pero no me daban los tiempos. Ahora si estoy a full porque me doy cueneta que puede redondear la idea que tenía.

A los 51 años, Mauro Ordiales sigue en movimiento. No sólo dentro del gimnasio, sino también en una idea que lo atraviesa desde siempre, que es el deporte como herramienta de formación.

Hoy, entre chicos que dan sus primeros pasos y rutinas que combinan técnica, coordinación y disciplina, mantiene intacta la esencia, que es enseñar, acompañar y transmitir.

Para Mauro Ordiales, más allá de competir, el verdadero logro está en que cada niño o niña encuentre su lugar en el deporte… y en la vida.