Bahía Blanca | Miércoles, 25 de marzo

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Tuberculosis: "En Bahía aún no hay multirresistencia, pero hay que estar atentos"

El neumonólogo Pablo Acrogliano advirtió sobre el aumento de casos en el país, el cambio en el perfil de los pacientes y la importancia de llegar a un diagnóstico temprano.

Foto: archivo-La Nueva.

El aumento de casos de tuberculosis en la Argentina vuelve a encender las alarmas en el sistema de salud. Si bien se trata de una enfermedad milenaria, prevenible y curable, especialistas advierten que nunca dejó de estar presente y que, en los últimos tiempos, muestra señales preocupantes. Por el momento, en Bahía Blanca la situación aún no reviste la gravedad.

El médico neumonólogo Pablo Acrogliano sostuvo que el escenario actual obliga a repensar estrategias y, sobre todo, a mejorar la detección precoz.

“Es una enfermedad infecciosa que hace muchos años ya debería estar erradicada y sin embargo sigue presente entre nosotros. Lo preocupante es que estamos viendo un cambio en el comportamiento: antes afectaba principalmente a la población económicamente activa y ahora vemos más casos en edades pediátricas”, explicó en diálogo con Panorama, por LU2.

Este corrimiento en la edad de los pacientes, según el especialista, es un indicador epidemiológico claro: los diagnósticos están llegando tarde.

“Cuando aparecen casos en chicos, significa que no estamos detectando a tiempo en los adultos. Los pacientes consultan tardíamente, llegan más deteriorados, y eso deja más secuelas, aun cuando la enfermedad se puede curar”, advirtió.

Argentina registra un aumento sostenido de casos desde hace cinco años; alcanzó 17.283 casos en 2025, ya que en Buenos Aires y la Ciudad Autónoma homónima se concentraron el 66,1 % del total nacional en 2025, pero la mayor tasa de incidencia se registró en Salta, con 60,5 casos nuevos por 100.000 habitantes y 55,7 casos incidentes.

Lejos de ser solo un problema médico, la tuberculosis está profundamente vinculada a las condiciones sociales. Para Acrogliano, el estigma sigue siendo una de las principales barreras.

“No se piensa en tuberculosis. Y lo que no se piensa, no existe; lo que no se busca, no se encuentra, dicen los aforismo médicos. Sigue siendo una enfermedad estigmatizante”, señaló.

A esto se suma el contexto postpandemia, que modificó el comportamiento de virus y bacterias. “Las enfermedades respiratorias aumentaron en su incidencia. Hubo una especie de ‘reorganización’ que las hizo más virulentas y persistentes”, indicó el exfuncionario municipal.

Además, remarcó que la tuberculosis “nunca estuvo controlada del todo” y que los programas sanitarios han sufrido altibajos, muchas veces por falta de financiamiento.

“La tasa de prevalencia nunca bajó significativamente. Eso habla de programas poco efectivos, de falta de búsqueda activa y de dificultades en la continuidad de los tratamientos”, agregó.

En el plano local, Acrogliano destacó un dato positivo: hasta el momento, en Bahía Blanca no se registran casos de tuberculosis multirresistente, una problemática creciente, por ejemplo, en el conurbano bonaerense.

“La multirresistencia es cuando la bacteria deja de responder a los fármacos habituales. Es un problema grave porque obliga a tratamientos más largos, más complejos y menos efectivos”, explicó.

¿A qué se debe? Principalmente, a tratamientos incompletos. “Son seis meses de medicación. El paciente mejora rápido y muchas veces abandona. Si no hay un seguimiento adecuado, eso favorece la resistencia”, detalló.

En ese sentido, advirtió que, aunque la ciudad aún no presenta ese escenario, “en algún momento puede llegar”, por lo que insistió en la necesidad de reforzar controles y acompañamiento.

Síntomas y consulta: claves para frenar el avance

Uno de los principales desafíos sigue siendo diferenciar la tuberculosis de otras afecciones respiratorias comunes.

“Los síntomas son claros: tos y expectoración por más de 15 días, pérdida de peso, sudoración nocturna, decaimiento general y, en algunos casos, sangre al toser”, enumeró.

Ante estos signos, la recomendación es inmediata: consultar. El diagnóstico, subrayó, es sencillo y rápido. “Con un estudio de esputo, en pocas horas se puede confirmar. Y el tratamiento de primera línea es muy efectivo”, completó Acrogliano.