Calle Calfucurá: la cortada de Piedra Azul bordeando los silenciosos rieles
Dos cuadras para una calle que ofrece lo suyo, casa bajas y quietas que generan una identidad.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
La calle es una singular cortada que lleva el nombre de Calfucurá (Piedra Azul, 1770-1873), uno de los caciques más temidos del siglo XIX, amo y señor de las Salinas Grandes, líder de la confederación mapuche-tehuelche que asoló el sur bonaerense y supo congeniar tanto con Juan Manuel de Rosas como con Justo José Urquiza. Guillermo David, autor del libro El indio deseado, lo definiço como “el mayor soberano de la historia argentina”.
Casonas
Son dos cuadras, calle angosta, veredas estrechas, pocos árboles, casas bajas. Es el perfil de esta calle que comienza en el paseo Boronat, rematada por el terraplén de las vías del ferrocarril.
Resulta inesperado encontrar viviendas que por su diseño y terminación remitan a las primeras décadas del siglo XX, no era este sector un lugar de la ciudad consolidado, sector del ferrocarril y las barracas. Sin embargo, un par de viviendas responden a esos estilos italianos, con sus revoques símil piedra, molduras y detalles.
Las casas de gringos
Si, en cambio, es posible advertir la presencia de la típica casa chorizo, aquella respuesta de los vecinos a los estrechos terrenos donde construir, una forma de organizar la vivienda que no tenía demasiados secretos: la hilera de piezas recostadas sobre una medianera –abiertas a una galería semicubierta--, en el final la cocina, el baño en el patio junto a la huerta y el gallinero.
Se las identifica incluso a pesar de estar intervenidas, adecuadas a nuevas formas de vida. Muchas de ellas están de corrido sobre la calle, una doble chorizo, de fondo y chorizo a lo largo, con sus paredones sobre la línea municipal.
Mansardas
Una particularidad del lugar, varias viviendas resueltos su planta alta con la inspiración de la terminación tipo mansarda. La expresión define un diseño original de París, que convierte al último piso de un edificio en una suerte de cubierta de pronunciada pendiente, terminada en pizarra o teja.
Para quienes caminen el centro de la ciudad, el renovado edificio del banco Nación, en Estomba y Moreno, es un claro ejemplo de este tipo de terminación.
La modernidad al palo
No es novedad que el art decó es acaso el estilo más desarrollado en nuestra ciudad, por eso no resulta extraño encontrarlo en estas cuadras. Geométrico, propio de la década del 30, es un estilo relacionado con la modernidad, el glamour, la velocidad. Hay fachadas muy art decó, con guardas, volúmenes escalonados, triángulos, las hay más tranquilas, con gestos que se encuentran en su carpintería o algún detalle ornamental.
Calfucurá, paredón y después
"El amor escondido en un portón", Barrio de Tango, Troilo-Manzi
Quizá fue la voluntad de respetar lo existente, acaso una cuestión de seguridad, quizá la búsqueda de más intimidad. Lo cierto es que muchas casas han recurrido a un frente ciego, cerrado, con un único portón-garaje a la calle. El barrio que ya no es de antes, de veredas ocupadas y chicos jugando en las calles y las veredas. La arquitectura también es reflejo de los nuevos tiempos.
La esquina de Sulim Melman
El cartel de “se vende” lleva tiempo esperando a un interesado en el complejo edificio de esquina Lavalle. En el lugar funcionó entre 1956 y mediados de la década del 70 la bodega y distribuidora fundada en 1913 por Sulim Melman (1890-1980), embotelladora de varias marcas de vinos, anís, coñac, Caña, guindado, gaseosas y cervezas.
Final
Siempre las cortadas, los pasajes, las cuadras escondidas tienen una cuota de encanto, de misterio, de ser poco conocidas. Pero a veces caminar la ciudad es animar a perderse, a doblar antes, a mirar lo que de repetido no llama la atención.
La yapa
Los pasillos largos y profundos, cuando la construcción hacia el fondo se imponía frente a la organización en altura. Por eso en los barrios aparecen estos corredores que llevan hacia una, dos o tres viviendas, el pasillo es el hall de entrada y distribución.
Los gatos
“Un gato es territorio fijo, límite armonioso; un gato no viaja, su órbita es lenta y pequeña, va de una mata a una silla, de un zaguán a un cantero de pensamientos”. Julio Cortázar
“En otro tiempo estás. Eres el dueño/de un ámbito cerrado como un sueño”. Jorge Luis Borges
Quietos, serios, dedicados. Los dos gatos miran la calle. No se asustan ni asustan. Miden el mundo, ven pasar la vida. Un minuto después, uno de ellos alcanzó la ventana y buscó la caricia desconocida. El otro quedó quieto en su lugar, “dueños de un ámbito cerrado como un sueño”.
El símbolo equívoco
Son plaga, trasmiten enfermedades, defecan, dañan edificios. Pero ahí están, símbolo de la paz y de la vida. En la cubierta de la exbodega Sulim Melman, descansan y miran.
El triángulo
"Un farol balanceando en la barrera y el misterio de adiós que siembra el tren", Barrio de tango
El ferrocarril ingresó en diagonal a la ciudad, con lo cual muchas manzanas recostadas sobre los rieles toman formas distintas a la tradicional. En este caso triangular, el cierre con un mural, y unos rieles que han quedado casi sin uso ni destino.