Bahía Blanca | Martes, 05 de marzo

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Diez historias para contar a partir de una simple fotografía

En 1972 la afamada Casa Muñíz desocupó el edificio de Belgrano y San Martín donde funcionó durante 40 años. Una fotografía del lugar ese año permite rescatar al menos diez singulares historias de época.

En la década del 30 la acreditada Casa Muñíz –librería, papelería, perfumería y cigarrería—se instaló en el edificio de San Martín y Belgrano, desocupado poco tiempo antes por la sucursal de la tienda Gath y Chaves. El comercio dejó así su histórica ubicación de O’Higgins y Chiclana para ocupar, durante cuatro décadas, este nuevo emplazamiento.

La Casa Muñíz fue creada en 1986 por Antonio Muñíz, quien se asoció poco después con Adelino Gutiérrez, el hombre que finalmente quedaría como único propietario.

En 1972 la casa dejó el edificio de Belgrano y San Martín para dedicarse –hasta nuestros días- al rubro de venta al por mayor.

Belgrano y San Martín, 1972

La foto que acompaña este comentario data precisamente de ese año de cierre y más allá de verse el edificio cerrado (temporalmente), nos permite detectar al menos diez componentes adicionales que hacen singular y valiosa la imagen como testimonio de la época.

1. Boquillas y pipas. El rubro cigarrería fue uno de los más fuertes de la casa y desde su fundación fue importante el stock de tabaco que disponía, tanto nacional como importado. De allí entonces que no llame la atención la publicidad sobre el acceso principal al lugar, dedicado a las boquillas y pipas Crisol, productos de elevada calidad, industria nacional.

Fabricadas en plástico y baquelita, su publicidad dejaba en claro tanto su utilidad como lo inconveniente de fumar, ya que era capaz de retener ácidos, amoníacos, alquitrán, piridina, nicotina y tóxinas “sin cambiar el gusto de su cigarrillo favorito”. Casa Muñíz tenía además sus propias marcas, como Caporal Muñíz y el papel de fumar “Jaramago BB”

  2. La Cámpora. Es 1972 y se acercan las elecciones presidenciales, luego de siete años de gobierno militar. Juan Domingo Perón no puede ser candidato por residir en Madrid y el líder del Justicialismo bendice a Héctor José Cámpora para ocupar ese lugar. “El Tío”, como le decían, dio lugar a pintadas en paredes con una particular grafía que sacaba provecho de la “P” de su apellido para dibujarle debajo la clásica “V” del saludo peronista.

Esa leyenda, 50 años después, representa a un grupo político del kirchnerismo, La Cámpora, que utiliza exactamente las mismas letras para su identificación.

3. Cámpora al gobierno. Héctor Cámpora se impuso en las elecciones de 1973 con el 49,5% de los votos, asumiendo la presidencia en mayo de ese año. El slogan “Cámpora al gobierno, Perón al poder” dejaba en claro la estrategia elegida. Luego de apenas 49 días en el mando, renunció y convocó a elecciones que permitieron a Perón llegar por tercera vez a la presidencia. Un cartel con la leyenda “Al compañero y amigo Cámpora…” da cuenta de parte de aquella campaña política.

Héctor Cámpora (1909-1980), fue presidente durante 49 días.

4. Cartelería. A lo largo del tiempo la ciudad ha ido cambiando la cartelería que identifica a sus calles. Una de las modificaciones notorias fue el reemplazo de los carteles enlozados que se colocaban en las paredes de los edificios por otros sostenidos por un poste, indicando además del nombre de la calle, su mano y altura. En este caso se puede ver una llamativa cartelería plástica, blanca de letras negras, más un tercer cartel de carácter publicitario. Por su característica pareciera que cada indicador se podía iluminar interiormente.

5. Paco. Otro de los candidatos a la presidencia de aquellas elecciones fue Francisco Manrique, “Paco”. Marino, funcionarios de varios gobiernos militares y representante del partido Alianza Popular Federalista, obtuvo el 12,19% de los votos, porcentaje por demás interesante.

Manrique fue secretario de Turismo del gobierno de Raúl Alfonsín y es recordado por ser el creador del PRODE (pronósticos deportivos), un juego de apuestas sobre el fútbol que fue una verdadera sensación en su época

 6. Un cartel de neón. Pibro lanas, un negocio tradicional de la ciudad, nacido en los 50 y vigente hasta nuestros días. Ubicado en Belgrano 80 su cartel con la abuelita tejedora es parte del paisaje urbano de la cuadra.

Un cartel clásico de la cuadra

Ya no funciona el neón que le daba color como tampoco la magia de su sincronización que hacía mover las agujas de manera maravillosa.

7.  Un auto. En la esquina, estacionado, un automóvil. El ojo especializado del amigo Carlos “Tuerca” Simonetti no duda: “Es un Fiat 1100, de 1963 seguro”, señala.

En 1960, la planta Fiat Argentina empezó a producirlo, unas 4000 unidades anuales. A partir de 1962 y hasta 1963 la pintura era monocolor. Ese último año dejó de fabricarse, reemplazado por el Fiat 1500 Gran Clase, cuya versión familiar se presentaría un año más tarde.

8. El primer trabajador. El nombre de Perón ocupando la cortina metálica en la esquina. El hombre que marcó a fuego la historia del país desde mediados de la década del 40. Aquel año 1972 sería el regreso al país del presidente derrocado en 1955 por el autodenominada Revolución Libertadora. Será electo presidente por tercera vez, falleciendo el 1 de Julio de 1974, ocupando ese cargo.

9. La arquitectura se manifiesta de varias maneras en el edificio. Una de ellas es a través de su herrería, en particular la ubicada en las ventanas de los pisos superiores, a modo de balcón, trabajada en hierro forjado, con atractivas formas florales y curvas.

Un toque de diseño en un edificio que además supo lucir durante algún tiempo una impactante marquesina de hierro y vidrio, acaso la obra en su tipo más destacada que se viera en toda la provincia.

10 Un aviso. En la ochava, altos, se observa la presencia de cuatro hierros amurados, ubicados uno encima de otro, con forma de paralelogramo. Tenían un destino: sostener un cartel publicitario. Una fotografía de época da cuenta del mismo. Philips, una de las marcas que en el rubro radio manejo la casa.

Aviso publicitario en esquina, 1935

Final

“La pintura puede fingir una realidad sin haberla visto. Por el contrario, en fotografía, nunca puedo negar que la cosa estaba allí", escribió el filósofo Roland Barthes. Esta imagen captada quizá para reflejar una cuestión del momento relacionado con el edificio o el lugar deja inmóvil y para siempre algo que ya no existe y que el tiempo convierte en testimonio y reflejo de una época. Es, otra vez Barhes, “el estar allí de lo que ya no está”, dicho con otro alcance, es el como era aquello que vemos hoy.

Belgrano y San Martín, 2023