Bahía Blanca | Jueves, 29 de febrero

Bahía Blanca | Jueves, 29 de febrero

Bahía Blanca | Jueves, 29 de febrero

¿Lo mejor está por venir?

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Luego de un año intensamente político, en el que acudimos tres veces al cuarto oscuro o biombo, aterrizamos tras esas vertiginosas escalas, en el mes de diciembre. Algo así como un pase mágico cual “ábrete sésamo” que nos hace desembarcar entre las garrapiñadas, el pan dulce, la sidra, el árbol de navidad, los adornos y las luces de colores.

Diciembre es el mes en el que se renuevan los deseos y también las autoridades. Hay expectativas, pero también hay cansancio, estrés, el agotamiento por todo lo vivido y nuestra salud mental libra una batalla cotidiana en la que más de una vez se esfuerza por no agitar la bandera blanca, es esperable caer rendido.

Comienza un proceso de transición en que se tejen preocupaciones y tensiones, el calendario invita a concluir etapas y mientras algunos procesos se van cerrando muchos otros están en “stand by”, a la espera, quedando sumergidos en ocasiones en un estado de suspensión donde todo parece que pende de un hilo.

Imposible controlar todo, más cuando gran parte de las decisiones son ajenas; entonces: ¿cómo transitar esta última etapa del año? ¿Cómo adaptarnos al cambio y también a lo incierto?

El cansancio físico y el agotamiento psicológico dicen “presente” y hasta se intensifican en esta época del año, es similar al final de una carrera al que todos queremos llegar, sin darnos cuenta de que una vez concluida comenzará otra carrera…

Esta época del año suele pasar factura y es esperable la angustia, la ansiedad y hasta la desesperación. El estado permanente de estrés genera cambios de humor repentino, nos torna irascibles y nos columpiamos por situaciones que van desde la euforia hasta el bajón. Frenar, entender y aceptar que estos estados alterados deben empezar a apaciguarse generalmente aporta soluciones y evita impactos que pueden ser catastróficos.

¿Se puede pasar por alto el balance?

Concluir etapas si bien puede ser gratificante también implica un desgaste. Como si fuera una alarma aparecen en nuestra mente aquellos propósitos que formulamos al comenzar el año y se proyectan como una película que nos recuerda que tal vez la casa no se pudo remodelar, el gimnasio se abandonó a los pocos meses, no se visitó a los amigos a los que se les había hecho una promesa y la lista con lo pendiente y con los objetivos incumplidos aumentan la tensión y desencadena ansiedad y desequilibrio.

 Apelo a la metáfora del freno de mano, detener la marcha y tal vez hasta tomar otra dirección.

Ya tuvimos demasiado… por lo tanto a las presiones externas no le agreguemos las presiones autoimpuestas. No creo que si algo quedó pendiente sea tan grave, la emoción desmesurada de no haber cumplido las metas del año, generan mayor vértigo, golpea la autoestima y ocasiona hasta estados de confusión.

Muchos aseguran que lo mejor está por venir, creo que lo mejor combinación para transitar este último mes del años es la cautela y la prudencia. Los interrogantes están en la atmósfera acompañando este tiempo de anuncios y de precios que se disparan a la par de nuestra incertidumbre.

Es un mes para establecer pautas y priorizar el descanso como para recobrar energías para transitar los últimos días de 2023. Con mesura se puede comenzar a delinear el futuro, disfrutar de aquello que seguramente da sentido a la vida y respirar muy profundo para transitar diciembre.