Bahía Blanca | Miércoles, 10 de agosto

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"Después de 20 años en la organización, me recibí de secretario general"

Tras llegar a la ciudad como delegado normalizador hace 4 años, Carlos De Boer se presentó en las elecciones de la UOCRA local y ganó.

Foto: Pablo Presti-La Nueva.

Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com

   Poco más de una semana después de haber sido escogido secretario general de la seccional local de la UOCRA, Carlos Segundo De Boer ratificó los objetivos fijados en la contienda preelectoral: mejorar el predio recreativo, brindar más servicios, mantener la paz social y propiciar la construcción de un barrio propio.

   Después de mucho tiempo, la delegación bahiense no fue noticia por hechos violentos entre sus afiliados y pudo desarrollar con absoluta normalidad y transparencia el acto eleccionario que consagró a la lista Blanca al frente del gremio hasta 2026, tras imponerse 847 a 482 de la Verde que encabezó Jacob Pirul.

   “Ahora estamos un poco más tranquilos, después de todo lo que implica organizar la logística para que los afiliados puedan votar. La responsabilidad es la misma de siempre, pero me puso muy contento que no se haya registrado ningún hecho de violencia. Eso habla de una UOCRA diferente”, manifestó el antiguo delegado normalizador.

   “En ese sentido, también es muy valorable la actitud del grupo opositor, que reconoció la derrota sin apelar a viejas metodologías”, añadió.

   Tras la finalización del escrutinio, De Boer instó a sus seguidores a limpiar las calles adyacentes a la sede social, ubicada en Saavedra 470.

   “Limpiamos todo. Ni una botellita quedó. Y ahora, nuestro compromiso es blanquear todos los paredones que hayan sido utilizados por nuestra agrupación para publicitar la lista. Queremos dar un mensaje para los demás gremios o partidos políticos, que se olvidan de los enchastres que hicieron una vez que pasa la contienda electoral”.

   De Boer manifestó que la actual comisión directiva está abierta a dialogar con la lista opositora.

   “Nosotros siempre dijimos que nuestro gremio está abierto para todos. Pero abierto para los trabajadores, no para aquellos pillos que siempre pululan buscando réditos personales a costa del sindicato. Si ellos quieren venir a hablar, serán atendidos y escuchados”.

  --¿Por qué pensás que la oposición sacó casi un tercio de los votos?

   --Evidentemente, en algo le hemos errado en estos cuatro años que estuvimos como normalizadores. Y ahora tenemos 4 años por delante para averiguar qué fue y corregirlo. Creo que hubo sectores a los que no llegamos con nuestra propuesta y que no me conocían. Ya en la primera reunión de comisión hablamos del tema, porque debemos trabajar para que no haya divisiones dentro del gremio y en las próximas elecciones no haya necesidad de una lista opositora.

   --¿Qué te cambia pasar de delegado normalizador a secretario general?

   --En lo personal, mucha responsabilidad y satisfacción. Después de 20 años de trabajar en la organización, me recibí de secretario general. En todo ese tiempo, fui secretario de Finanzas y de Actas, pero nunca lideré una seccional. Aprendí muchísimo en los 4 años de delegado normalizador, pero siempre quedan cosas.

   En los próximos 4 años, De Boer se enfocará en brindar cada vez más servicios a los casi 6.000 afiliados que tiene la delegación local.

   “Al día siguiente de las elecciones, un grupo de afiliados se puso a disposición para trabajar en la pileta del predio y aportar ellos mismos la mano de obra. Ya estamos buscando un ingeniero que nos haga los planos para poner en marcha el proyecto. Pero esa fuerza que muestran es la que contagia a hacer cosas”.

Otros proyectos

    “Simultáneamente seguiremos sumando distintos beneficios. Por ejemplo, para el segundo semestre de este año está previsto poner en marcha la escuela, en las instalaciones de la obra social. La intención es que sea abierta a todo aquel que quiera finalizar los estudios”, señaló De Boer.

   “Y el barrio propio es una deuda que queremos cumplir. O al menos dejarla encaminada en estos 4 años. La UOCRA tiene tierras propias, pero no sabemos en qué estado se encuentran actualmente. Es un trabajo que no se desarrolla de un día para el otro y del que se precisa apoyo del gremio a nivel nacional”, añadió.