Todo el poder a “Wado”
Eduardo “Wado” de Pedro sumo ayer dos nuevos cargos claves en la estructura de poder del gobierno, como una señal más de la importancia superior que la presidenta Cristina Fernández le otorga al control de las estructuras y la gestión, a escasos diez meses de la entrega del poder por parte de La Cámpora, la agrupación que lidera su hijo Máximo Kirchner.
El ahora poderoso secretario General de la Presidencia, uno de los llamados “coroneles” en el manejo del poder por parte de la agrupación camporista, sumó nada menos que dos cargos claves que hasta no hace mucho estaban en manos de dos “protegidos” de Néstor Kirchner, como Rafael Follonier y Juan Carlos “Chueco” Mazzón.
Cristina Fernández firmó el lunes sendos decretos por los que se transfieren esas responsabilidades a las manos de De Pedro, que ahora tendrá a su cargo por un lado las relaciones con los gobiernos y presidentes de la región, que ejercía Follonier, y todo el entramado político interno dentro del kirchnerismo, del peronismo en general y hacia sectores de la oposición, que ejerció con fina prudencia el santafecino-mendocino Mazzón.
Cabe recordar que Follonier, un hombre que siguió a Kirchner desde sus comienzos en Rio Gallegos, fue echado el año pasado por decisión de Cristina cuando se enteró que trabajaba para la candidatura presidencial de Daniel Scioli. Igual destino y por idénticos motivos corrió la misma suerte hace un par de semanas el “Chueco” Mazzón.
El poderío de De Pedro, que sin lugar a dudas tiene el completo aval de la presidenta, logró además otro escalón, como fue quedarse con el control de la llamada Unidad Presidente, a la cual pertenecían las direcciones que manejaban los funcionarios echados.
Este paso del funcionario camporista también deja mal parado a Aníbal Fernández, quien por estas horas podría sentir algún arrepentimiento por haberse encandilado con las luces de la Jefatura de Gabinete, en donde recaló precisamente después de ser durante algunas semanas el secretario General de la Presidencia, cargo que resignó en manos de “Wado”. Es un secreto a voces en el organigrama del gobierno que el peso político y ejecutivo de la gestión recae en el secretario General, mientras la jefatura de ministros ha ido perdiendo peso y valor estratégico. Un deterioro al que contribuyó por lo demás la gris gestión de Jorge Capitanich, convertido en una suerte de vocero de prensa que Aníbal, con algunos cambios y otro escenario, no tuvo más remedio que continuar cada mañana.
El quilmeño había logrado retener bajo su órbita la Dirección de Coordinación General de Asuntos Políticos e Institucionales, que dependía de la Unidad Presidente y que él controlaba desde la Jefatura de Gabinete. El pomposo nombre de tal despacho, que era el que manejaba Mazzón, escondía una actividad menos lustrosa: se encargaba de la “rosca” política con intendentes y gobernadores aliados, por caso para influir en el armado de listas de cara a las elecciones nacionales y provinciales que se vienen.
Con la venia presidencial, “Wado” acaba de poner las cosas otra vez en su lugar: le sacó al jefe de Gabinete esa estructura y la dejó bajo su exclusivo control. Es decir, la “rosca” que antes manejaba Mazzón y que Aníbal había intentado continuar, pasó a manos del nuevo hombre fuerte de la administración que opera apenas un escalón por debajo de Cristina y de Máximo, sus únicos referentes según él mismo ha confesado.
De Pedro, que en la intimidad suele confesar a sus colaboradores que no se considera “un funcionario” sino “un militante”, es además el principal responsable de la idea de nombrar cientos de dirigentes de La Cámpora en todas las estructuras del gobierno, con el propósito de “controlar desde adentro” a la administración que se haga cargo del poder a partir del 11 de diciembre.