Petrona Heguilor, la ciudad de Teófilo Bordeu
Viuda de quien fuera primer intendente de nuestra ciudad, fue una gran impulsora del progreso local.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Hace 92 años, en mayo de 1934, falleció Petrona Heguilor, viuda de quien fuera primer intendente de nuestra ciudad, Teófilo Bordeu.
Nacida en Chascomús, Petrona era una de las mujeres más ricas de la provincia, propietaria de establecimientos de campo en Buenos Aires, Bahía Blanca, Chascomús, Patagones, San Luis y Mar del Plata. Pero además de ser administradora era una gran empresaria, que supo invertir en diferentes emprendimientos y fortalecer su patrimonio a lo largo del tiempo.
Siendo muy joven contrajo matrimonio con Joaquín Imaz, hombre de extraordinaria fortuna que murió muy joven, convirtiendo a Petrona en heredera de miles de hectáreas de tierra. En 1893 volvió a contraer enlace, esta vez con Teófilo Bordeu, también hacendado, con quien tuvo a su único hijo, también llamado Teófilo, nacido en septiembre de 1894. Como si el destino se hubiese ensañado con ella, apenas un año después de haber sido madre volvió enviudar, heredando una nueva fortuna en tierras y propiedades.
Petrona mantuvo un vínculo muy estrecho con nuestra ciudad. Aquí fundó en 1905 la fábrica de manteca y leche La Maternal, con instalaciones en un amplio terreno de avenida Alem y Casanova, establecimiento que sería luego transferido a La Scandia.
Vendió luego tierras de su propiedad a la sociedad rural de Bahía Blanca, operación que la impulsó a organizar importantes loteos en las tierras aledañas a esa institución, dado origen a lo que hoy es Villa Bordeu. Fue además una de las principales benefactoras del Patronato de la Infancia, institución a la que donó su primera casa, en Panamá y Santiago del Estero, y de la escuela de Villa Bordeu.
“La noticia de su muerte causó en todos quienes tuvieron la oportunidad e tratarle un sensible y doloroso desgarramiento y un vivo sentimiento de pesar”, señaló este diario.