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Daiana Alfaro y el sueño de Selección: “A la mañana soy madre y después jugadora”

El básquetbol llegó en un momento crítico de su vida. A dos años de haberse insertado en DUBa., se le presenta una oportunidad inesperada: fue convovada a la preselección argentina.

Daiana descubrió algo más que el básquetbol. Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Twitter: @rodriguezefe

Instagram: ferodriguez_

Daiana había vuelto de jugar el primer triangular de la temporada con DUBa., por la Liga Nacional. Mientras miraba sin ver una serie en su casa, rodeada de sus afectos, aún se lamentaba por considerar que tenía más para dar en esos dos primeros partidos.

No estaba conforme con su rendimiento. Sin embargo, en el momento menos pensado, “clin, clin”, sonó el celular.

“Franco (Cardone, presidente de DUBa.) me mandó un mensaje con la noticia: '¿En serio?', le pregunté. '¡No, es mentira!', le dije. Y me repitió que era verdad”, contó.

“No lo podía creer. Pero después empecé a mirar las redes y sí, aparecía en todos lados, je”, recordó.

La noticia fue una verdadera sorpresa: Daiana había sido confirmada en la preselección argentina femenina de básquetbol adaptado.

“Sabía que no había jugado como yo puedo en el triangular y, además, nunca me imaginé que me convocarían”, reconoció.

De todos modos, algo vio en ella el DT de la Selección, el mismo de CEDIMA, uno de los rivales de DUBa. en ese triangular.

Lo cierto que Daiana Alfaro, a los 33 años, atraviesa uno de los momentos más felices de su vida, preparándose para la concentración, del 15 al 17 del corriente en el CeNARD.

“Me dicen que tengo mucho más para dar y a eso voy”, avisó.

Frente a esta posibilidad y mientras aún procesa el desafío que tiene por delante, Daiana recuerda cómo comenzó su vínculo con el básquetbol hace apenas dos años.

“El hermano de una amiga, cuando venían a buscar a las nenas al jardín, me comentó que estaban practicando básquet en silla de ruedas y me preguntó si quería ir. Me coincidían los horarios y arranqué”, rememoró.

“En ese momento –profundizó- estaba pasando por algunas situaciones familiares complicadas y la verdad que me llegó justo, porque no andaba nada bien”.

Ratificando lo saludable que resulta el deporte, Daiana pudo comprobar cuánto ayuda a mejorar de la cabeza, a motivarse y a disfrutar de la vida misma.

“El deporte te saca de muchas cosas. De hecho, en el momento que empecé con el básquet estaba atravesando una depresión. Y desde ahí la cabeza se me empezó a despejar, fui viendo otra realidad y conociendo más gente. Me cambió todo. Ayuda muchísimo”, destacó.

Daiana nació en Lomas de Zamora y lleva 10 años en nuestra ciudad.

Había practicado natación y handball en Buenos Aires y un tiempito hizo algo de básquet en la escuelita de CILSA.

“Se me complicaba mucho porque entrenaba en silla común”, contó.

Nació con una prematurez extrema, a los cinco meses y medio de gestación, por lo que no conoce otro estilo de vida.

“Llevo una vida normal. No me veo sin una silla de ruedas y movilizándome de otra manera. Es totalmente natural”, asume.

En pareja con Joaquín Marrone, tienen dos hijas: Sasha (9 años) y Ashley (5).

“Él es mi mayor apoyo, porque se queda con las nenas cuando entreno o viajo a jugar. Sin su acompañamiento no podría jugar al básquet y ni haber llegado adonde estoy”, resalta.

Y ellas también son un sostén.

“Las nenas están súper acostumbradas. Saben los días y horarios que entreno, no se hacen problemas. Y se ponen muy contentas cuando ven los partidos por la tele (en youtube), o siempre que van a la cancha a alentarme con carteles cuando jugamos acá”, contó con felicidad.

Y agregó: “Hasta la mañana soy madre y después jugadora, tengo el día dividido”.

Daiana sabe que ese esfuerzo de alguna manera es un  ejemplo.

“Cuando ellas se frustran porque algo no les sale y no quieren intentarlo de nuevo yo les pongo el ejemplo: 'Mírenme a mí, no camino', que vean el esfuerzo”, cuenta.

“Depende de cada uno y va con las ganas y el esfuerzo que le pongas para salir adelante. No por tener una discapacidad se acaba el mundo. Es más, vas a ver la vida diferente, con un poquito de dificultad, porque no voy a decir que es fácil, pero podés salir siempre adelante”, alentó.

“Una persona normal –agregó- se limita más que una con discapacidad, porque no ve las oportunidades, sólo con el poder caminar. Simplemente eso”.

Con esta convicción y demostrando desde el ejemplo, Daiana toma tres o cuatro días a la semana la combi que la traslada al Polideportivo para entrenar.

“A veces se me complica por la nena más chiquita, pero trato de no faltar nunca”, asegura.

Su felicidad es inocultable y está abierta a cada consejo en busca de mejorar.

“Me recalcan que tengo que confiar un poco más en mí y que me libere”, apunta.

La preparación por estos días está cargada de expectativas e ilusión, sabiendo de esta posibilidad de la preselección.

“No me hago mucho la cabeza, porque sino me comen los nervios, je. Voy a entrenar como siempre y estar concentrada en la parte táctica. Me comprometo conmigo misma para ir a entrenar, meterle más esfuerzo y más ganas, siempre intentando aprender algo nuevo”, aclara.

Daiana naturaliza integrar el plantel mixto de DUBa.

“Soy muy competitiva y me encanta. No hay diferencias. Y no me creo menos que ellos, ya me acostumbré a entrenar y jugar. Se complica un poco cuando son grandes, pero generalmente me dedico a cortinar y a abrir la cancha”, puntualiza.

Una experiencia diferente tendrá en la preselección, por tratarse de un equipo completamente femenino.

“Va a cambiar bastante, porque vamos a ser todas mujeres. Y estoy acostumbrada a entrenar con hombres, sin hacer diferencias, aunque son más fuertes”, comentó.

En DUBa. incorporaron la preparación física al trabajo diario.

“Ayuda muchísimo, porque Kati (Lara) nos hace entrenar duro, je. Estamos mucho más fuertes”, señaló.

Desde lo estrictamente basquetbolístico, el equipo está en el pleno proceso de cambio, con la incorporación de Juan Dobal como entrenador, en lugar del histórico Walter Mele.

“Los dos tienen una mirada diferente. El Loco sabe mucho de básquet adaptado y Juan recién está conociendo el juego, pero nos sirve muchísimo”, resaltó.

Este presente de Daiana lo disfruta todo su entorno tanto como ella misma.

“Están todos muy contentos. Ellos dicen que soy su orgullo. Eso me encanta y voy a ir por todo. Y también me va a ayudar para medirme con otras jugadoras y saber en qué tengo que mejorar”, se proyectó.

Cargada de expectativa e ilusión, Daiana disfruta el presente dentro y fuera de la cancha.

Es que el básquetbol le devolvió la sonrisa y ese logro, por encima de triunfos o derrotas, es el mejor resultado que puede cosechar DUBa.