Llueve, que no es poco
El agua como disparador para recorrer una ciudad que ya no está, pero que es la misma.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Se despide marzo, martius en latín, que fuera el primer mes del calendario romano, derivado de Marte, Dios de la Guerra pero también protector de la agricultura.
El mes se despide con lluvia, lo cual no debiera sorprender ya que, junto con febrero, es uno de los más llovedores del año. De hecho ha duplicado su media histórica con 154 mm acumulados (fuente, Satelmet).
Llueve y siempre el agua es bendición, aunque a los bahienses nos ponga los pelos de punta, todavía conmocionados por la trágica inundación.
La lluvia también es una excusa para recorrer al archivo de La Nueva. y encontrar lo que ninguna búsqueda en la web puede ofrecer, historias propias, imágenes únicas, de un pasado cercano y lejano a la vez.
Una vez compartidas perderán ese anonimato y la tranquilidad de sus sobres cerrados. Pero también despertarán sensaciones y alentarán memorias. La fotografía que captura instantes, el estar allí de lo que ya no está.
Aquel buzón carmín
Chiclana y Alsina, los 60. En la esquina de banco de Londres sobrevive el buzón, metal plegado con forma de hongo y boca abierta. Al fondo el kiosco barco en la plaza Rivadavia y el cartel de la gaseosa Bilz, pionera en el rubro con sus sabores naranja, pomelo, cola e indian tonic. Al paso, un fitito, auto singular si los hubo.
Fue y será
Rondeau y Estomba, los 60, llueve y los desagües pluviales colapsan. Una esquina que mantiene esa condición. A la derecha un edificio centenario que sigue existiendo, con detalles art decó y por entonces concesionaria de autos usados. A la izquierda, el local de Radio City, un clásico de la época, espacio ocupado hoy por una estación de servicio. Circular despacio, el agua puede apagar el motor.
A paso redoblado
Por las piedras, hay que cruzar. Las fotos de otros tiempos no siempre aparecen fechadas o con datos de ubicación. Los carteles comerciales ayudan entonces a identificar lugares. Librería Salco (ya desaparecida), Rondeau 61, da una señal.
A lo lejos, alguien canta
La lluvia y el gusto de mirar, de pensar, de disfrutar. El hombre del paraguas negro, en calle Sarmiento, frente a la plaza Rivadavia. Un automóvil estacionado a 45º, a lo lejos el edificio de La Comercialina, la confiterías más elevada del país.
Viento, dile a la lluvia
Marzo no es mes de vientos, pero en Bahía esas reglas no están para cumplirse. Primera cuadra de calle Chiclana, el paraguas ofrece resistencia al aire en movimiento. Los carteles y el tradicional bar Londres, a lo lejos una medianera promociona a la Pitman, autos viejos y otros de culto. Una geografía reconocible.
Alem al fondo
La avenida que se convirtió en un río en marzo de 2025 ha tenido sus antecedentes como cauce. El cartel de la Shell da cuenta de la ubicación, también los eucaliptus. El paseo Cuyo todavía no existía, eran tierras de Vialidad Nacional reservadas al Camino de Cintura.