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Guerra a las aves: una ciudad santafesina blindó el centro con una "cúpula de hierro" láser

El municipio de Rafaela instaló dispositivos que proyectan haces de luz sobre las copas de los árboles para ahuyentar palomas y estorninos. El plan también incluye redes y corredores biológicos.

Foto: La Capital de Rosario

Mientras en Bahía Blanca se encuentra activo el programa para controlar la población de palomas, un problema que se acrecentó en los últimos años, la ciudad santafesina de Rafaela les declaró la guerra a las aves que invaden la ciudad y puso en marcha una serie de estrategias para expulsarlas del microcentro.

Según mencionan los medios santafesinos, el objetivo es modificar su comportamiento y lograr que busquen sectores más alejados de la zona urbana para descansar.

Entre las medidas implementadas, una de las más llamativas es la instalación de una suerte de “cúpula de hierro” contra palomas, estorninos y otras especies. Se trata de un ecoláser que busca ahuyentarlas sin causarles daño.

El dispositivo emite una luz verde y realiza un barrido programado sobre las copas de los árboles donde las aves suelen posarse. Al percibir el haz luminoso como una amenaza, los animales abandonan el lugar y buscan otro espacio para pasar la noche.

Desde el municipio rafaelino aclararon que no se trata de una tecnología letal, sino disuasiva. Con un alcance de hasta 2.500 metros, los primeros equipos fueron colocados en calles céntricas de esa localidad, donde la concentración de aves genera importantes problemas de suciedad.

Los aparatos fueron instalados en puntos elevados para evitar interferencias en el recorrido del láser. Funcionan entre las 18 y las 20, la franja horaria en la que las aves regresan de alimentarse en zonas periurbanas y llegan al centro para descansar en las copas de los árboles.

El Plan de Mitigación de Aves consta de diversas tácticas. Además del ecoláser, un método efectivo fue la aplicación de redes en las copas de los árboles para impedir que ciertos pájaros se instalen allí.

Según explicaron desde la Subsecretaría de Servicios Públicos y Ambiente, el tejido resulta ser eficaz porque "no deja que los pájaros elijan esas copa para dormir y mantiene intacta las funciones del árbol".

En este sentido, el árbol crece, sus polinizadores pueden entrar y salir de la copa sin problemas y las aves pequeñas, como la tacuarita azul o el carpinterito, siguen usándolo.

Además, se impulsó la creación de corredores biológicos para darles otras opciones a los pájaros fuera del centro rafaelino. En este sentido, se llevó adelante un programa de plantación de árboles para que las aves tengan otros lugares para dormir y moverse. (La Capital)

Cómo se encuentra la situación en nuestra ciudad

Diego Palomo, director de la Agencia de Ambiente y Hábitat del Municipio bahiense, mencionó que se encuentra activo el programa para controlar la población de palomas en la ciudad.

"Ya están en curso todas las tareas que se plantearon en el programa de palomas; entre ellas, la distribución de alimentos con anticonceptivos para disminuir la tasa de reproducción de las palomas", señaló.

El funcionario explicó que "es un programa que se hace en conjunto con la UNS y el Conicet y que tiene distintos ejes de acción". Buscan tres resultados: disminuir las condiciones de habitabilidad, la tasa de reproducción y, finalmente, en los lugares más críticos, la eliminación y captura de ejemplares para dar una respuesta integral.

"Son seis acciones distintas", detalló Palomo: "Monitorear la población, sumar medidas de exclusión (pinches, redes...) y disminuir la cantidad de alimento que disponen las palomas en, por ejemplo, sectores cerealeros o playas de camiones", enumeró.