Más versiones y rumores que certezas políticas
La columna semanal del corresponsal de La Nueva. en la capital de la provincia.
“Hablar de obra pública en la Argentina hoy es una excepción. Y esa excepción ocurre en la Provincia”, subraya el ministro de Infraestructura Gabriel Katopodis en defensa de una gestión bonaerense que parece en pausa producto de la feroz motosierra impulsada desde el Gobierno nacional.
Con argumentos similares, el gobernador Axel Kicillof busca contrastar su administración de las decisiones políticas del presidente Javier Milei, procurando exponer “dos modelos de gestión antagónicos”, con la ejecución de trabajos de infraestructura de interés social con inversión presupuestaria propia pero limitada, ante un contexto donde la Casa Rosada decidió apagar el motor de la obra estatal, además de ahorcar económicamente a la PBA.
De ahí a la embestida del gabinete bonaerense contra el ministro de Economía, Luis Caputo, por retener la recaudación del Impuesto a los combustibles que financia la construcción y reparación de rutas y caminos, faltaba apenas un paso.
“Insiste en mostrar indicadores financieros como si fueran el único parámetro para medir el éxito de una gestión. Pero la verdadera economía indica que si el salario no alcanza y aumenta la morosidad con entidades financieras, el problema es el modelo económico que tiene un costo social enorme", coinciden distintos ministros en calle 6.
“Nadie se endeuda por gusto. Cuando una familia tiene que pagar la leche, la carne o los útiles escolares en cuotas, queda claro que el problema no es la conducta de quienes consumen, sino una política económica que licuó los ingresos salariales y trasladó todo el peso del ajuste y tarifazos en los servicios públicos a la clase media y los sectores más vulnerables”, subrayan.
”Es evidente que el sueño reeleccionista de Milei parece ir desmoronándose si no logra revertir la coyuntura económica y si no endereza la crisis política dentro del propio staff libertario después de lo de Manuel Adorni. Pero es el partido del establishment, que siempre tiene algún suplente en el banco, como podría ser el el expresidente Mauricio Macri o algún banquero aliado”, sostienen en mesas de café sobre las diagonales platenses.
En ese contexto, tanto el PJ como los armadores libertarios comienzan a perfilar una competencia que empieza a tomar forma rumbo a las elecciones bonaerenses, demostrando, otra vez, una enorme disociación con la realidad social.
“Para volver a teñir de violeta las urnas, el candidato más competitivo es Diego Santilli”, señalan experimentados operadores del PRO, mientras siguen fogoneando la eventual candidatura del actual jefe de Gabinete nacional a la Gobernación sin temor a posibles represalias de dirigentes de La Libertad Avanza que tienen llegada directa a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei,
No pocos consideran que puede ser determinante la estructura territorial, legislativa y municipal del macrismo para la conformación de una alianza con los libertarios, más radicales y vecinalistas con necesidades de supervivencia política.
Por su parte, intendentes peronistas consideran que llegó el momento que algún referente surgido de los municipios sea candidato a la sucesión gubernamental de la PBA, procurando un acuerdo en unidad para evitar una interna que debilite al espacio de cara a las elecciones del año que viene.
Apostando por una postura cautelosa, Kicillof parece querer acelerar la reelección indefinida de intendentes en un terreno resbaladizo como es el legislativo en tiempos de construcción y ansiedad política electoral.
Esa posible discusión viene tirando amagues ante los recintos de sesiones de senadores y diputados que parecen estremecer el pesado microclima parlamentario. Mucho más, después que el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, agitó contundente la frase: “Yo hablo con los intendentes de todos los sectores políticos. Todos están a favor de la re-reelección”.
De esa manera, el armador político kicillofista volvió a empujar la posibilidad de eliminar el límite vigente a las reelecciones de los jefes comunales, aunque terminó revelando que son los legisladores los que se oponen a aprobar la iniciativa, pese a la postura de los propios alcaldes.
Esa explicación puede poner en jaque cualquier brote de optimismo. Por eso, antes de buscar apoyos del arco legislativo opositor, el Gobernador debe eludir la grieta interna que mantiene con sectores cristinistas dentro de la coalición del oficialismo peronista.
La movida ajedrecista necesita diálogo y negociación ante la evidente ausencia de muñequeo político. Al parecer, la tropa de La Cámpora estaría dispuesta a discutir las reelecciones indefinidas, pero pretende cobrar políticamente dicho acompañamiento.
En juego está la definición sobre una eventual modificación del régimen electoral y la cobertura de vacantes ministeriales en la Corte bonaerense. Por su parte el massismo esta vez colaboraría, en caso de que haya suficientes voluntades para llevar el texto al recinto.
“Que se dejen de romper las pelotas y arreglen el tema”, había dicho sin sutilezas el senador formoseño José Mayans, “peronizando” el efecto final. El reciente acercamiento entre Kicillof, Máximo Kirchner y el Sergio Massa, entre otros cabecillas provincianos y legisladores en un hotel porteño, aportó un soplo de tensa calma partidaria doméstica, aunque no tenga promesa de larga duración.