¿Mantener, modificar o eliminar? El futuro de las ciclovías divide opiniones
A una década de la ordenanza que creó la red, concejales proponen evaluar su funcionamiento mientras organizaciones ambientales reclaman completar el proyecto original antes de sacar conclusiones.
Recibido en 1993, acumula 28 años de trayectoria en el periodismo local. Ex jefe de la sección Deportes y La Ciudad y actual secretario de Redacción de La Nueva. Ex profesor de los dos institutos de Periodismo de la ciudad. Especialista en temas deportivos, sociales y gremiales.
Audionota: Mariano Muñoz
El proyecto para evaluar la red de ciclovías reabrió un debate que trasciende el tránsito.
Mientras algunos sectores cuestionan su escaso uso y el impacto sobre el comercio y la circulación vehicular, organizaciones ambientalistas sostienen que representan una inversión estratégica para construir una ciudad más segura, saludable y menos contaminante.
A diez años de la implementación de la ordenanza que creó la red de ciclovías y bicisendas de Bahía Blanca, la discusión volvió a instalarse en el centro de la agenda pública.
El proyecto presentado por concejales de La Libertad Avanza para realizar una evaluación integral del sistema abrió un debate que enfrenta dos miradas sobre la movilidad urbana: una que prioriza la eficiencia del tránsito automotor y otra que plantea la necesidad de avanzar hacia un modelo de transporte más sustentable.
Lejos de tratarse únicamente de una discusión sobre carriles pintados sobre el asfalto, la controversia pone en juego el tipo de ciudad que se pretende construir para las próximas décadas.
Desde La Libertad Avanza sostienen que resulta razonable revisar una política pública después de diez años de vigencia. El proyecto propone que el Ejecutivo municipal realice un estudio técnico para determinar cuáles ciclovías funcionan adecuadamente, cuáles deberían modificarse y cuáles eventualmente podrían eliminarse.
Los concejales argumentan que existen sectores donde la infraestructura presenta un bajo nivel de utilización, mientras genera inconvenientes para la circulación vehicular, reduce espacios de estacionamiento y afecta la actividad comercial.
"Pasaron diez años y no se usan", resumió el concejal Mauro Reyes, quien además señaló que en algunos corredores las ciclovías presentan problemas de seguridad debido al estado del pavimento o a cruces considerados conflictivos.
Su compañero de bloque, Luciano Cagiao, remarcó que el objetivo no es eliminar todo el sistema sino basar las decisiones en información objetiva.
"Queremos una revisión seria, sin emotividad, con datos concretos para determinar qué tramos funcionan y cuáles deberían reubicarse o eliminarse", explicó.
La iniciativa contempla analizar aspectos como la seguridad vial, el nivel de utilización, la conectividad, el impacto sobre el tránsito y la incidencia en las zonas comerciales.
La defensa
Desde la ONG Plataforma Sustentabilidad Integral (PSI), una de las organizaciones que impulsó históricamente la movilidad sustentable en Bahía Blanca, coinciden en la necesidad de evaluar el sistema, aunque advierten que hacerlo sin considerar el incumplimiento parcial de la ordenanza conduciría a conclusiones equivocadas.
Según la entidad, la red originalmente aprobada contemplaba cuatro etapas de ejecución, pero apenas llegó a desarrollarse una parte del proyecto.
"Resulta difícil evaluar una política pública cuando una parte importante de lo planificado nunca llegó a implementarse", sostienen.
Guillermo Liverotti, presidente de la organización, considera que la cantidad actual de usuarios no refleja el verdadero potencial de la bicicleta precisamente porque la infraestructura quedó inconclusa.
"Hay muchísimos ciclistas y necesitamos que la ordenanza se cumpla para poder disfrutar de una movilidad segura", afirmó.
Desde PSI insisten en que la discusión no debería centrarse únicamente en la cantidad de bicicletas que circulan hoy, sino en garantizar el derecho de las personas a elegir un medio de transporte seguro y eficiente.
Más que bicicletas
Para las organizaciones vinculadas a la movilidad sustentable, las ciclovías forman parte de una estrategia ambiental mucho más amplia.
Diversos estudios internacionales muestran que favorecer el uso de la bicicleta contribuye a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, reducir la contaminación sonora, mejorar la calidad del aire y disminuir la congestión vehicular.
En ciudades donde las redes son continuas y seguras, también se registran menores índices de siniestralidad vial y una mejora en la salud pública gracias al incremento de la actividad física cotidiana.
En Bahía Blanca, PSI asegura que la aplicación MOV3S permitió registrar cerca de 7.000 kilómetros recorridos mediante movilidad sustentable, evitando la emisión de más de 1.300 kilogramos de dióxido de carbono.
La organización también recuerda que la ciudad registra entre seis y siete siniestros viales diarios, por lo que consideran que promover modos de transporte alternativos constituye una herramienta para reducir la exposición al riesgo.
Internacionales
El debate que hoy atraviesa Bahía Blanca no es exclusivo de la ciudad.
Numerosas ciudades del mundo atravesaron discusiones similares antes de consolidar sus redes de infraestructura ciclista.
Experiencias como Copenhague, Ámsterdam, Bogotá o Sevilla muestran que el uso de la bicicleta aumenta significativamente cuando las redes son continuas, conectadas y seguras. En muchos casos, el crecimiento de usuarios se produjo varios años después de las inversiones iniciales.
Los especialistas en movilidad suelen señalar que la demanda de bicicletas no aparece antes de construir la infraestructura, sino precisamente como consecuencia de contar con condiciones seguras para circular.
Debate que recién comienza
Tanto quienes cuestionan las ciclovías como quienes las defienden coinciden en un aspecto: es necesario evaluar el sistema.
La diferencia radica en qué indicadores utilizar y cuál debería ser el objetivo final de esa evaluación.
Mientras algunos consideran que determinadas ciclovías deberían eliminarse para recuperar carriles de circulación y espacios de estacionamiento, otros sostienen que la solución pasa por completar la red prevista originalmente, mejorar la conectividad entre barrios y reforzar las políticas de educación y seguridad vial.
En ese contexto, Bahía Blanca será sede en octubre del 8° Foro Argentino de la Bicicleta, encuentro que reunirá a especialistas nacionales e internacionales para debatir sobre movilidad, planificación urbana y seguridad vial.
La discusión, entonces, parece exceder la conveniencia de mantener o quitar determinados tramos de ciclovías. En el fondo, plantea una pregunta de mayor alcance: ¿qué lugar tendrán la bicicleta y la movilidad sustentable en la ciudad del futuro?