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Automóviles del 66, maravillas sobre ruedas

Modelos chicos y medianos, accesibles y de producción nacional, revolución sobre ruedas

Hace 66 años, en julio de 1960, las concesionarias locales promocionaban nuevos modelos de automóviles, los cuales dieron un gran impulso al ya creciente parque automotor.

El régimen de promoción automotriz implementado en 1959 fue el punto de partida del crecimiento del sector, con lo cual comenzó una etapa de despegue y consolidación, con incentivos para fabricar autos en el país y la exigencia de integración nacional de piezas.

La oferta más interesante era la de autos chicos y medianos, accesibles para una gran parte de la sociedad.

Aquel año, la firma Plácido Nervi, con salón de exposición y ventas en O’Higgins 266, presentó el NSU Prinz, “el automóvil de las grandes performances”, motor bicilíndrico, 34 HP, consumo de 6,2 litros cada 100 km y una velocidad máxima de 120 km/h. La novedad: motor refrigerado a aire panclimático. Un auto “veloz, sólido, dinámico, económico y deportivo”.

NSU Sprint

El mismo modelo ofrecía Proverbio Motor, O’Higgins 85, que lo promocionaba como “El comodín de los automóviles” y el que disponía del mejor espacio aprovechado.

Brandauer y Cía, en Donado 44, puso a la venta el De Carlo 700, “una realidad de la técnica alemana”, con consumo de 5,9 litros cada 100 km, cuatro marchas y puertas laterales.

De Carlo 700

Arias hermanos, en avenida Colón al 400, tenía el Volkswagen de lujo, con garantía de fábrica, colores varios, radio y calefacción. Importando de origen ofrecía entrega inmediata

En Brown y Fitz Roy, la firma Agras, Cross & Co promocionaba un clásico, el Siam Di Tella 1500, “supremo exponente de la técnica automotriz argentina”, presentado como “de los medianos, el más grande”.

La década del 60 fue clave en la consolidación del parque automotor local, que comenzaría a crecer de manera continua hasta convertir a Bahía Blanca en una de las ciudades con más vehículos por cabeza.