Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Dreyfus pone primera en Bahía Blanca: comienza la planta de USD 400 millones

La compañía iniciará en las próximas semanas el movimiento de suelos en el predio de Cangrejales, donde construirá una moderna planta de procesamiento de oleaginosas.

Después de varios años de planificación, estudios técnicos y definiciones de ingeniería, uno de los proyectos industriales más ambiciosos para Bahía Blanca comenzará a hacerse visible en el terreno. 

En las próximas semanas, Louis Dreyfus Company (LDC) pondrá en marcha el movimiento de suelos en el sector de Cangrejales, donde levantará una nueva planta de procesamiento de oleaginosas con una inversión estimada en USD 400 millones

Será el primer paso concreto de una obra que promete marcar un antes y un después para el complejo agroindustrial local. 

De acuerdo con información obtenida por el sitio de noticias  portuarias Argenports.com, la empresa se prepara para iniciar las tareas preliminares (movimeinto de suelos), que darán comienzo a un proyecto de gran escala destinado a incrementar la capacidad de industrialización y exportación de la región.

La futura planta tendrá capacidad para procesar 4.000 toneladas diarias de soja y girasol y se convertirá en una de las mayores instalaciones de molienda de girasol del mundo. Su puesta en marcha permitirá aumentar significativamente la producción de aceite, harinas proteicas y otros subproductos con destino a los mercados internacionales.

La iniciativa representa una de las inversiones privadas más importantes anunciadas para Bahía Blanca en los últimos años y se inscribe en una estrategia global de LDC para ampliar su capacidad industrial en mercados considerados estratégicos por la compañía.

La elección de Bahía Blanca responde a una combinación de factores logísticos e industriales difíciles de encontrar en otros puntos del país. El puerto de aguas profundas permite operar buques de gran porte durante todo el año, mientras que la red ferroviaria y vial facilita el abastecimiento de materia prima desde una extensa región agrícola que abarca el sudoeste bonaerense, La Pampa y otras provincias.

Además, la disponibilidad de infraestructura portuaria e industrial convierte al complejo bahiense en un punto clave para agregar valor a la producción antes de su exportación, una tendencia que en los últimos años fue ganando peso dentro de la agroindustria argentina.

La nueva planta permitirá incrementar el volumen de productos industrializados que salen por el puerto, fortaleciendo la participación de Bahía Blanca en el comercio exterior y ampliando su capacidad para atender una demanda internacional sostenida de aceites vegetales y harinas proteicas.

El proyecto también contempla la incorporación de procesos de última generación orientados a mejorar la eficiencia energética y reducir el impacto ambiental de la operación.

Entre ellos sobresale la construcción de una central de generación alimentada con biomasa obtenida a partir de cáscaras de girasol. Ese sistema permitirá aprovechar residuos del propio proceso industrial para producir parte de la energía necesaria para la planta, disminuyendo el consumo de combustibles tradicionales y las emisiones de carbono.

La incorporación de este tipo de tecnología acompaña una tendencia cada vez más extendida en la industria aceitera internacional, donde la eficiencia energética y la reducción de la huella ambiental forman parte de las principales exigencias de los mercados.

La construcción movilizará durante varios años a empresas de ingeniería, contratistas, proveedores de equipos y prestadores de servicios especializados.

Las estimaciones prevén la generación de más de 1.000 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos durante la etapa de obra. 

Una vez que la planta entre en funcionamiento, demandará alrededor de 70 trabajadores permanentes, además del movimiento que generará en transporte, mantenimiento, logística y servicios vinculados.

También se espera un incremento del flujo de camiones y formaciones ferroviarias que abastecerán la planta, así como un mayor movimiento de buques para exportar aceites, harinas y otros derivados.

Un nuevo escenario

La inversión de Dreyfus llega en un momento de fuerte transformación para Bahía Blanca. En los últimos años comenzaron a converger proyectos de gran magnitud vinculados con la agroindustria, la energía y la actividad portuaria.

La ampliación del complejo Mega, la megainversión de TGS y el crecimiento de Puerto Rosales impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta, y las nuevas inversiones logísticas muestran una ciudad que amplía su matriz productiva y consolida un perfil cada vez más orientado a la producción y la exportación.

En ese escenario, la nueva planta de LDC aparece como una pieza estratégica. No solo incrementará la capacidad industrial del complejo portuario, sino que fortalecerá el agregado de valor sobre la producción agrícola, uno de los principales desafíos del sector.

Aunque restan varias etapas antes de que la planta entre en operación, el inicio del movimiento de suelos marcará el comienzo efectivo de una obra largamente esperada. 

Será la señal de que una inversión de USD 400 millones, llamada a convertirse en uno de los principales motores del crecimiento industrial de Bahía Blanca durante la próxima década, finalmente dejó los planos para empezar a convertirse en realidad.