Conocer para proteger: la ciencia mira el futuro de la costa
La iniciativa apunta a generar información sobre los ecosistemas marino-costeros y mejorar las políticas de conservación y planificación territorial.
Monte Hermoso y Pehuen Co no son destinos costeros lejanos para los habitantes de Bahía Blanca. Son parte del paisaje cercano, de las escapadas de verano y de una relación cotidiana con el mar que, sin embargo, enfrenta desafíos cada vez más complejos.
El crecimiento urbano y turístico, la presión sobre los recursos naturales, la contaminación y los efectos del cambio climático obligan a pensar cómo serán esas playas en las próximas décadas.
Con ese horizonte, un grupo de científicos del sudoeste bonaerense y la Norpatagonia puso en marcha una alianza que busca conocer, medir y monitorear el estado de las costas para aportar herramientas concretas a su cuidado y planificación.
El proyecto acaba de recibir un financiamiento de 40 millones de pesos de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires y reunirá a investigadores de la Universidad Nacional del Sur, la Universidad Provincial del Sudoeste y la Universidad Nacional de Río Negro.
La iniciativa se propone desarrollar herramientas para el monitoreo y la gestión integral de la zona marino-costera.
En términos concretos, se trata de producir información que permita saber qué está ocurriendo en los ambientes costeros, detectar áreas críticas y aportar elementos para tomar decisiones antes de que los problemas se vuelvan irreversibles.
Y ese objetivo tiene una aplicación directa en las playas cercanas a Bahía Blanca.
“En la región conviven estuarios, bahías, playas, médanos y costas rocosas de alta productividad biológica, que albergan especies de gran importancia ecológica y económica. Al mismo tiempo, en estos ambientes se desarrollan emplazamientos urbanos, turísticos, actividades industriales, pesqueras y todo el entramado logístico del sector productivo incluyendo rutas y puertos. El desafío de estos tiempos es poder armonizar estos escenarios para que funcionen y se desarrollen conjuntamente de forma económica y ambientalmente sostenible”, explicó el doctor Andrés Arias, del Departamento de Química de la UNS y el Instituto Argentino de Oceanografía.
El desafío es especialmente visible en localidades como Monte Hermoso y Pehuen Co, donde la actividad turística convive con ecosistemas sensibles como médanos, playas y ambientes costeros que cumplen funciones ambientales fundamentales.
La investigación pretende generar indicadores que permitan evaluar el estado de esos ambientes y observar su evolución a lo largo del tiempo.
Así, la información podría ser utilizada para mejorar el ordenamiento territorial, identificar zonas que requieren una atención prioritaria y orientar acciones de conservación y restauración.
“Al pulso del desarrollo productivo, se suman los efectos de la crisis climática global, que reduce la capacidad de adaptación de los ecosistemas y amenaza tanto la biodiversidad como los medios de vida de muchas comunidades costeras”, agrega Arias, especializado en contaminación marina.
Información para decidir
El proyecto se inserta en una agenda pública cada vez más relevante para la provincia de Buenos Aires, que cuenta con 1.200 kilómetros de costa. En ese marco, los resultados buscarán aportar datos para la gestión de áreas protegidas, la prevención de conflictos por el uso del espacio costero y la toma de decisiones ambientales.
Pero también habrá una mirada sobre las actividades económicas. Los investigadores prevén que la información permita ordenar la pesca artesanal e industrial, identificar áreas adecuadas para la extracción sostenible de recursos y promover un turismo sustentable basado en la calidad ambiental de los destinos.
En el caso de Monte Hermoso y Pehuen Co, contar con datos científicos sistemáticos puede resultar determinante para pensar cómo crecer sin deteriorar aquello que justamente convierte a esas localidades en destinos turísticos.
La propuesta también apunta a democratizar la información científica y fortalecer el vínculo con las comunidades costeras. La idea es que los datos no queden restringidos al ámbito académico, sino que puedan ser utilizados por municipios, organizaciones, sectores productivos y vecinos.
“El mar es un bien común que nos pertenece a todos”, sostienen los investigadores.
La frase resume el espíritu de una iniciativa que mira hacia el futuro. Porque proteger las playas cercanas a Bahía Blanca no implica solamente conservar un paisaje para las próximas vacaciones: significa generar hoy el conocimiento necesario para que Monte Hermoso, Pehuen Co y el resto de las costas bonaerenses puedan seguir siendo espacios de vida, producción y disfrute durante las próximas décadas.
Junto a Arias coordinarán la propuesta Andrés Jaureguizar, de la UPSO, y Patricio Solimano, de la UNRN. En total, participarán alrededor de 30 investigadores e investigadoras especializados en ecosistemas marino-costeros del sudoeste bonaerense y la Norpatagonia.
La iniciativa tendrá un horizonte de desarrollo de diez años y forma parte de una convocatoria de la CIC que seleccionó siete proyectos entre propuestas de 25 universidades.
Una apuesta científica para conocer mejor la costa y, sobre todo, para decidir cómo cuidarla antes de que el cambio sea irreversible.