“Todo lo que vivimos los argentinos alrededor del fútbol, yo lo viví adentro del hotel junto con 50 ingleses"
El bahiense Andrés Thomas fue contratado como fsioterapeuta para asistir a los jugadores de la selección de rugby de Inglaterra en la semana del choque ante Los Pumas en Santiago del Estero.
Periodista de La Nueva desde 1995, especializado en rugby y básquetbol; con colaboraciones en casi todas las secciones de la redacción (locales, policiales, regionales, Ritmo Joven, revista Nueva, Espectáculos)
(Nota de la edición impresa)
En una situación que estuvo lejos de ser incómoda pero que fue toda una rareza, Andrés Thomas compartió una semana de trabajo junto al equipo de rugby de Inglaterra, en la semana preparatoria para el choque ante Los Pumas en Santiago del Estero y en el contexto de la semifinal de fútbol con la Selección Argentina en Atlanta.
El ingrediente que realza la historia es que el fisioterapeuta bahiense vio por TV la victoria de la Scaloneta (2-1) junto a los jugadores y staff del seleccionado de rugby inglés, justo tres días antes del triunfo británico ante Los Pumas por 31-24 en Santiago del Estero, por el Nations Championship.
Andrés, ex jugador de rugby del club Argentino, de GEBA, SORUC y actual presidente de la Asociación Argentina de Kinesiología, fue requerido por segundo año consecutivo para brindar apoyo a la delegación que trajo al país el staff del XV de la Rosa. El año pasado lo entrevistaron y lo contrataron por primera vez para colaborar durante la gira de dos semanas por La Plata y por San Juan.
-¿Qué balance hacés de la semana de trabajo junto al seleccionado inglés de rugby?
-Estuve desde el lunes 13 con ellos en Buenos Aires y después también en Santiago del Estero. Compartí la previa, vi el partido (de fútbol) con ellos y después vivimos lo posterior, porque estábamos alojados a media cuadra del Obelisco. Así que todo lo que vivimos los argentinos alrededor del partido de fútbol, yo lo viví adentro de un hotel junto con 50 ingleses. Pero te aclaro que siempre fue todo con respeto mutuo y sin ningún tipo de problema, entendiendo la situación. Fue llamativo e incluso a ellos también les gustó, lo disfrutaron. De hecho, a pesar de la derrota futbolística disfrutaron ver a los argentinos festejando en la forma que lo hicieron, les llamó mucho la atención. De hecho, en un momento medio se disfrazaron y nos pidieron si los podíamos acompañar a meterse en medio de los festejos argentinos para vivirlo en carne propia. Evidentemente fue algo que querían experimentar.
-Trascendió que hubo una orden del staff de que ningún integrante vistiera camisetas que su país cuando salieran a la calle.
-Sí, lo que hicieron después, a la tardecita, fue que se vistieron de civil, lo más lo más normal posible y salieron a caminar un ratito. Sin hablar el inglés sino hablando medio por señas. Dieron una vuelta por el Obelisco y ahí se fueron infiltrando entre el público argentino cantando `¡El que no salta es un inglés!´. Después de un rato, se metieron de vuelta al hotel.
-¿Ibas en el colectivo cuando pasaron por el Obelisco?
-No, yo estaba en el hotel esperándolos.
-¿Cómo fueron esos momentos durante la semifinal frente al TV?
-Lo vimos todos juntos. Estuvimos con dos argentinos más con quienes trabajamos toda la semana; ellos tipo mánager, administrativos, así que no estuve solo. Festejaban y gritaban como locos mientras fueron ganando. Ellos festejando lo suyo y nosotros, con respeto, festejamos un poquito lo nuestro. Pero no pasó nada, no hubo ningún problema. O sea, fue súper entendible: estábamos compartiendo un evento deportivo que lo disfrutaron tanto ellos como nosotros.
-En estos casos, ¿Creés que la manija pasa más por nosotros que por ellos?
-Tal cual. Para ellos fue un clima hostil en la cancha, según lo que vivieron en Santiago del Estero. Pero para un argentino es natural que haya 40 mil personas en una cancha saltando y cantando. Para ellos es súper llamativo y de hecho no te digo que les gusta, pero de algún modo disfrutan cuando viene a nuestro país. Por eso festejan mucho cuando ganan, porque ese clima de cancha es algo raro para ellos. En Europa están acostumbrados a jugar con un público mucho más tranquilo, que aplaude y que no tiene la efervescencia argentina. Entonces, más allá de que les sea en contra los cánticos y todo, les gusta porque son deportistas apasionados y ese ambiente competitivo también los motiva.
- Ya habías trabajado con Inglaterra. ¿Qué tuvo de especial esta convocatoria?
- La verdad que fue espectacular, son equipos que en cuanto a la kinesiología vienen con una estructura de élite. O sea, tienen desde los recursos económicos, logísticos y todo lo que te puedas imaginar. A una levantada de mano, aparece lo que necesites sea a nivel organizativo o de cantidad de recursos humanos. Vinieron con tres fisioterapeutas y además contrataron uno en Argentina. Normalmente los equipos argentinos cuentan con muchos menos recursos. Desconozco por qué contratan a alguien de acá. Supongo que por un tema logístico, para no llevar a alguien más aunque problemas económicos no tienen. También el año pasado estuve con ellos dos semanas y entiendo que les habrá gustado el trabajo, como para que me vuelvan a llamar. Uno tiene la satisfacción que no sólo lo llaman sino que imagino les ha gustado ese trabajo. Súper contento con eso.
-Desde el punto de vista del juego, Inglaterra mostró su habitual fortaleza física y sumaron repunte de juego.
-Sí, los vi muy firmes. El año pasado habían venido en plena gira de los Lions, entonces habían llegaron medio desarmados. Esta vez vinieron con todo lo que tienen. Y la verdad que tienen un plantel enorme porque vinieron un montón de jugadores. Vos ves que físicamente algunos que quedaron afuera, vinieron todavía más fuertes que los viejos que están jugando. Hay un grupo de chicos ahí que tienen unos tamaños y unas capacidades físicas que son impresionantes.
-¿Te cruzaste con Joaquín Moro (bahiense en Los Pumas; a la izquierda en la foto superior junto con Justo Piccardo), lo conocés?
-No nos cruzamos. Lo vi a la distancia. No nos conocemos porque somos dos generaciones diferentes. Yo me fui hace más de 20 años de Bahía, entonces la verdad que no hemos cruzado. Yo lo conozco a él, pero él no sé si me registra a mí. Yo hasta los 18 años estuve en Argentino y después ahí ya me fui a estudiar y a jugar a Buenos Aires (GEBA). Hace 26 años que no estoy en la ciudad, más allá que tengo a mi hermano y todos mis amigos de mi camada, la ‘82, y sé del día a día del club porque hablo con ellos.