La historia “negra” de Santamarina, hoy en el Federal A tras perder la sede y su estadio por ¡una rifa!
El club cambió de identidad y atravesó crisis y remates en una década del ’90 que lo marcó para siempre. Es necesario conocer el antes y el después de una institución que hoy está de pie de milagro.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
La historia aparece y desaparece una y otra vez en las retinas de los que alguna vez visitamos ese estadio que hoy ya no existe. Fue un club modelo, pero le sacaron todo. Hasta los trofeos le remataron. Sucedió en la década del 90, y es un relato triste y lamentable. Hasta insólito podríamos decir.
Entre 1995 y 1997, el club Santamarina perdió su estadio, su sede social y un predio de 15 hectáreas a raíz de una rifa que la institución nunca pudo pagar, y esa crisis criminal que generó puertas hacia adentro lo obligó a cambiar de nombre en el transcurso de los años subsiguientes.
La quiebra y el remate llegaron a consecuencia de un bono llamado "Póngase Las Botas", con premios que iban desde campos hasta lotes que, una vez que fueron sorteados y pasaban a tener nuevos dueños, nunca fueron entregados.
La administración de la rifa estaba a cargo de Alicia Fiego, hija de Francisco Fiego, uno de los hombres más importantes de la entidad y mentor del crecimiento edilicio y social del aurinegro tandilense.
Como los ganadores de la primera edición del sorteo no fueron galardonados con lo que habían ganado en el azar, la Municipalidad de Tandil habilitó una nueva edición al año siguiente, bajo la misma organización pero repitiéndose la estafa.
La famosa cancha en cuestión, ubicada en calles General Roca y Pinto, fue la casa de “Santa” desde su inauguración, el 30 de diciembre de 1956, con un partido amistoso frente a la tercera de Boca Juniors.
Aunque 1997 fue el año del “desastre”: la no entrega de los premios derivó en numerosas denuncias y juicios que quebraron el alma de los pocos dirigentes que iban quedando en la institución. Tras estos hechos, la complicidad de abogados y el poder político hicieron engrosar la deuda más allá de su valor real, llevando al club a su liquidación y remate.
La consecuencia fue drástica: Santamarina perdió el estadio Francisco Fiego, su sede ubicada en Yrigoyen al 600 y la Quinta Belén, un predio de 15 hectáreas.
Como consecuencia, la sede social quedó en manos de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, el loteo de su estadio se repartió entre los abogados actuantes y un sector que fue a remate, y la Quinta Belén fue expropiada por la municipalidad y cedida al Sindicato de Trabajadores Municipales de Tandil. También se remataron los mobiliarios, billares y hasta los trofeos. Todo lo perdido no alcanzó ni siquiera para salvar el nombre, por lo que el club perdió también la personería jurídica.
La crisis fue tan profunda que el club tuvo que resignar incluso su identidad: dejó de llamarse Club y Biblioteca Ramón Santamarina para pasar a ser Unión Metalúrgica, y recién en 1998 adoptó el nombre de Club Social y Deportivo Santamarina.
Recién en 2010, de la mano de una dirigencia más ordenada, el club logró recuperar oficialmente su nombre histórico: Club y Biblioteca Ramón Santamarina. Hoy, ya reconstituido institucionalmente, disputa sus partidos como local en el Estadio Municipal General San Martín y milita en el Torneo Federal A, muy lejos de aquella crisis que supo tenerlo al borde de la desaparición.
Aunque la historia, con mezcla de ilusiones, errores y consecuencias todavía sigue resonando en Tandil.
Un poco de historia
La entidad aurinegra fue fundada en el año 1913 y tuvo como mentor a Juan Dulón, un joven que logró la atención y el apoyo suficiente para convocar una asamblea en la que dio a luz el club Fuerte Independencia.
El cambio de nombre definitivo se dio sólo unos meses después, tras la gestión para obtener un campo de deportes que encontró eco en la familia Santamarina, que les donó un predio que se denominó "La cancha del hospital". Aquel espacio se encontraba en el perímetro comprendido por las calles Pellegrini, Paz, Av. Colón y La Plata (hoy Uriburu).
El 21 de febrero de 1914, una nueva asamblea rebautizó el club, por decisión unánime, como club y biblioteca Ramón Santamarina. Un gesto de agradecimiento a la familia que cedió el predio. Don Antonio Santamarina fue un actor fundamental en aquella cesión, y en la misma asamblea se decidió su nombramiento como presidente honorario.
El nombre Ramón Santamarina se adoptó en homenaje al fundador de la familia, un carretero español que fue el primer comerciante de Tandil, con un gran compromiso con el desarrollo de la ciudad.
Esos fueron los primeros pasos de un club que se apoyó en el prestigio que fueron ganando sus equipos de fútbol, pero que también desarrolló las más variadas disciplinas, entre las que estuvieron el boxeo, el básquetbol, el casín y muchos otros.
Los colores fueron tomados en homenaje al "Tren Carbonero", por lo que decidieron adoptar los de Peñarol de Uruguay: el negro y el amarillo a bastones. El escudo tiene la abreviatura "CyBRS" (Club y Biblioteca Ramón Santamarina) que se encuentra distribuida en las cinco franjas negras y amarillas que se engloban dentro de una gran "S", a las que se suman los símbolos olímpicos (los cinco anillos y la antorcha). En 1919 se había incorporado la biblioteca como actividad cultural.
El estadio contaba con una imponente tribuna de cemento techada e iluminación artificial, inauguradas durante el mandato de Francisco Fiego. El club Santamarina utilizaría esta cancha hasta mediados de la década de 1990, momento en el que, debido a graves problemas económicos, pierde su estadio.
En cuanto al terreno en donde se ubicaba la cancha, el mismo fue loteado y luego comercializado para la construcción de viviendas. Durante varios años se mantuvo en pie la estructura de la tribuna de cemento pero finalmente fue demolida ante la necesidad de la apertura del Pasaje 1º de Mayo, entre las calles 11 de Septiembre y Roca. Hoy en día ya no quedan vestigios de lo que laguna vez fue la casa del Gigante de las Sierras.
Tiempo después de la quiebra, un grupo de jugadores e hinchas del club logró apoyo económico de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), por lo que volvieron a reanudar la actividad bajo ese nombre y con los característicos colores amarillos y negros. Pero esto no alcanzaba para disimular la ausencia y es entonces que decidieron fundar el Club Social y Deportivo Santamarina, comenzando por recuperar las divisiones formativas del fútbol
Desde entonces Santamarina utiliza el estadio municipal General San Martín para disputar sus partidos como local, a la espera de que alguna vez pueda volver a tener un campo de juego propio.