Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Casa Vilela, un diseño art nouveau para una vivienda-conventillo

Construida en 1909, mantiene en uso solo parte de la planta baja.

Un mal que afecta a muchos bienes patrimoniales arquitectónicos de nuestra ciudad es la falta de uso de la totalidad de sus espacios.

Es el caso, entre tantos, de la llamada Casa Vilela, en Fitz Roy 83. Inventariada como bien patrimonial arquitectónico fue construida en 1909 por Miguel Vilela, reconocido ganadero y comerciante, según un diseño del arquitecto catalán Joaquín Saurí y con la mano de obra de Santiago Teddi.

Vilela pensó la vivienda como una inversión, con departamentos y habitaciones tipo pensión para alquilar.

Dibujo original de Joaquín Saurí, 1909

Saurí publicó el proyecto en la Revista Comercial, el cual fue recibido con elogios. “Se está entrando en un buen camino y empiezan a abundar los edificios artísticos. Tiene esta obra una fachada de gusto irreprochable, que sale de la rutina y aporta un aspecto que ayudará a perder el aire de pueblo que caracteriza a la ciudad”, mencionó la publicación.

La obra

La vivienda estaba pensada como casa de renta, con habitaciones para alquiler, organizado su frente en tres cuerpos y dos plantas. En el centro se ubicó un balcón cerrado, tipo bow-window, sobre las puertas de acceso.

Saurí definió al estilo de la fachada como Luis XIII, que toma elementos del renacimiento y el manierismo italiano, citando al Palacio del Luxemburgo y la capilla de la Sorbonne como ejemplos. “Se trataba de un diseño que sin estar cargado de ornamentación agrada al conjunto”, dijo.

Detalle art nouveau

El encuadre dentro del art nouveau lo definen las formas curvas adoptadas en los balcones, la ornamentación con motivos vegetales y el uso del hierro a la vista. “El fierro como balaustre y en las rejas se destaca por ser de buen gusto con la terminación símil piedra”, explicó Saurí. Por entonces el hierro era un material relacionado con las obras industriales, propio del mundo de los ingenieros. Utilizarlo en una fachada urbana y a la vista era toda una audacia.

Presente (el momento en que estás)

La casa Vilela está desocupada y en venta desde hace años. Solo mantiene en uso dos locales, generados a partir de la reconversión de la planta baja. Uno de los balcones ha perdido su decoración inferior, el óxido ha ganado los postigones y el ventanal de la planta alta muestra señales de abandono.

Las tres puertas de madera de líneas art nouveau penan su desalineo, encadenadas y con carteles de venta. Una mirada hacia el interior permite admirar parte del revestimiento cerámico del hall y una carpintería de vidrio repartido hacia el patio.

Hall de ingreso

El frente ha sido intervenido de manera inapropiada, ya que cada ocupante de los locales aplicó un color al sector que ocupa, quedando solo el revoque original símil piedra en la planta alta.

La organización del edificio era alrededor de dos patios, dispuesta una hilera de piezas volcadas a una galería techada con marquesina de hierro y vidrio.

La inteligencia artificial permite recrear el uso de época y graficar una utópica puesta en valor de su fachada, la parte expuesta, la que forma parte del paisaje urbano.

Recreación de época

Una vivienda destacada en la cuadra, de enorme potencial desde lo estético, que sin dudas merece un mejor destino que el actual.