Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

El minuto fatal de Ernestina

Una decisión apresurado, un riesgo sin sentido, un final trágico para toda una familia.

"De mortuis nil nisi bonum" ("De los muertos, nada que no sea bueno"). Esta máxima atribuida Quilón de Esparta, sugiere la conducta de criticar a quienes ya no pueden defenderse o justificarse.

La trágica muerte de la conductora y actriz Ernestina Pais el pasado 26 de junio, luego de que su automóvil fuera arrollado por un tren al cruzar un paso a nivel en San Isidro, llama al buen uso de esta máxima.

Otra frase refiere la postura, bastante habitual, de hacer leña del árbol caído, sacar provecho de la desgracia o mal momento que puede atravesar cualquier persona.

Pais era una persona expuesta a la mirada pública por su profesión y también desde que habló abiertamente de su adicción al alcohol, la cual comenzó como un camino para enfrentar la depresión que le generó la pandemia.

Luego de asumir que su percepción de que podría salir sola de esa dependencia era falsa, decidió internarse en un centro de rehabilitación, hasta lograr superar ese trastorno médico y de salud mental.

Este repaso viene a cuento por lo que significó el accidente que le costara la vida, ya que el mismo se generó a partir de su decisión de cruzar las vías a pesar de estar las barreras bajas.

Que haya tomado esa decisión en un estado de angustia, de depresión o incluso estando alcoholizada es parte de una lectura apresurada, a veces malintencionada, una lectura amarillista del suceso.

Las imágenes muestran con claridad lo ocurrido, dan cuenta incluso de cómo unos segundos antes del paso de Ernestina había pasado otro vehículo, en sentido contrario, cometiendo la misma infracción..

La lectura más adecuada a lo ocurrido es la habitual tendencia de muchos a incumplir las normativas, el apuro injustificado, la costumbre de buscar ganar un minuto a costo de un riesgo mayor.

Ernestina nunca supo el costo de su maniobra, el resultado de su decisión: murió en el acto. La certeza de su error y de su muerte, el dolor de su ausencia, quedó para sus seres queridos, dejó la tristeza por una muerte a destiempo y, quizá, un contundente llamado de atención para todos.