Icaro, ómnibus Bahía Blanca-Pigüé
De la mano de Francisco Sánchez, la empresa iba sumando nuevos destinos.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Hace 91 años, en junio de 1935, comenzó a funcionar un servicio de micro-ómnibus entre nuestra ciudad y Tornquist, a cargo de la empresa Ícaro.
Creada en 1925 con un servicio a Ingeniero White, la empresa ampliaba su radio de acción, sumando además paradas intermedias en La Vitícola, Napostá, García del Río y Tres Picos. Poco después extendería el recorrido hasta Coronel Suárez.
“Por la calidad del servicio y la distancia recorrida debemos destacar el esfuerzo de Francisco Sánchez, uno de los primeros organizadores de servicios de ómnibus locales”, señaló este diario.
Por ser un viaje de 150 kilómetros, el recorrido debía contar con vehículos confortables, que es lo que, se dijo, había logrado la empresa.
El coche Nº 1 reunía todas las comodidades y estaba pronto a entrar en servicio la segunda unidad, asegurando un recorrido diario.
Los micro-ómnibus habían sido carrozados por Verdozzi y Zepilli, reconocidos en el rubro.
Sánchez manifestó su optimismo aunque señaló la importancia de que “no se descuiden los caminos”, ya que de su buen estado dependía la regularidad y eficiencia de la línea.
Más allá de su calidad de empresario, Sánchez era popular por haber sido el primer piloto en efectuar un vuelo nocturno en nuestro país.
El 13 de marzo de 1913, lo sorprendió la noche mientras regresaba de un vuelo de Villa Lugano. Careciendo de instrumental adecuado para intentar un aterrizaje, advirtió los chispazos que producía el tranvía que marchaba a Quilmes. Tomando esa referencia enfiló la máquina sobre el coche, hasta aterrizar en un baldío.
Alentado por lo ocurrido, preparó el que sería el primer vuelo nocturno. Fue un día después del hecho mencionado, cuando despegó en Palermo y durante 45 minutos voló sobre Buenos Aires. Al día siguiente, el piloto debió pagar 150 pesos al municipio por haber realizado "exhibiciones circenses sin autorización".