Teatro Municipal: avanzan las gestiones para su recuperación
Por los daños que ocasionó la inundación de marzo de 2025, el principal espacio cultural de la ciudad no pudo reabrir sus puertas. Se realiza un proyecto integral de obras.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Audionota: Romina Farías
El 7 de marzo de 2025 Bahía Blanca sufrió una de las peores catástrofes de su historia, la inundación provocada por una precipitación cuyo volumen e intensidad superó por lejos la capacidad de captar el agua y derivarla en tiempo y forma hacia el estuario.
La magnitud de los daños fue tan vasta y variada que el propio intendente municipal, Federico Susbielles, habló de al menos 15 años de trabajo para poner en condiciones a la ciudad, la mayoría de las tareas atadas a la obtención de recursos provenientes del estado, provincial y nacional, así como de organismos internacionales.
El presupuesto municipal alcanza a cubrir tareas de recuperación de algunas calles, limpieza general, reparaciones y obras consideradas indispensables y prioritarias.
En ese complejo panorama, uno de los lugares que debió cerrar sus puertas es el histórico teatro Municipal, que desde el día de la inundación ha quedado inutilizado.
“Solo funcionan en el edificio las oficinas encargadas de organizar las actividades artísticas que hoy estamos desarrollando en el auditorio de la biblioteca Rivadavia”, resumió Gustavo Kamerbeek, director del teatro.
El agua afectó al edificio de todas las maneras posibles. Ingresando desde la calle, a través de la cubierta y por las napas. Generó todos los daños imaginables, tanto en sus componentes edilicios, como en instalaciones y equipamiento. Quedó inutilizado.
El trabajo
Desde la secretaría de Planeamiento urbano se trabaja desde hace tiempo en un proyecto de recuperación del lugar. Primero, evaluando los daños, elaborando un diagnóstico y realizando un análisis integral de situación.
Eso derivó en la decisión de elaborar un proyecto integral de recuperación. No sólo reparar lo afectado por el agua, sino poner al edificio en las mejores condiciones integrales, recuperarlo en su totalidad, adecuarlo a los nuevos tiempos, una obra que permita dejarlo a nuevo.
“Tenemos a favor que el edificio está bien desde lo estructural, no corre peligro de derrumbe o riesgo alguno. Pero tienen muchas afectaciones, a lo que se suma que al ser un monumento histórico nacional cada intervención o propuesta debe ajustarse a determinadas exigencias y contar con el visto bueno de las autoridades competentes”, explicó a La Nueva. el arquitecto José María Zingoni, secretario de Planeamiento Urbano del municipio.
El trabajo que se realiza es completo y amplio y apunta a disponer de la documentación necesaria, por un lado, pensando en una futura licitación de obra, por otro, que permitan habilitar las gestiones para obtener los recursos financieros necesarios.
“En lo que respecta a la obra, dividimos el proyecto en 14 componentes. Algunos tienen que ver con la reconstrucción de tableros eléctricos y caldera, otros con la reparación de cubiertas y cielorrasos, reparación de los entretechos y del piso de la sala principal. Hay además cuestiones relacionadas con la seguridad y otras que apuntan a que el edificio esté preparado para resistir un acontecimiento de las características del pasado 7 de marzo”, detalló el funcionario.
La idea es ahora buscar financiamiento para una tarea que no apunta a reparaciones parciales, sino a disponer de un proyecto total.
“Es importante aprovechar esta oportunidad y pensar en poner a nuevo el edificio. Eso exige una tarea más amplia, integral y abarcativa desde lo técnico, lo proyectual y lo documental. Por supuesto que siempre existe la posibilidad de plantear la obra por partes o etapas, pero nuestro trabajo está concentrado en un todo”, agregó Zingoni.
Las expectativas
Es muy difícil hablar de plazos en cuanto a una posible licitación, puesta en marcha de las obras y reapertura del teatro. Porque muchos de los componentes necesarios para ese logro no están en la órbita municipal.
Gran parte de la documentación del proyecto ya está en manos de los organismos provinciales y de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, encargados de evaluar la documentación y eventualmente hacer observaciones.
“Estamos avanzando en todos los frentes, hemos tenido muy buena recepción de nuestro trabajo y estamos respondiendo inquietudes. En el momento que se confirmen los recursos estaremos en condiciones de licitar los trabajos”, finalizó Zingoni.
Obtener los fondos necesarios tiene también su complejidad, en cuanto a tiempos y burocracia.
“Los estamos gestionando, trabajamos día a día en eso”, mencionó a este medio el licenciado Gustavo Trankels, secretario de obras y servicios públicos.
Un primer panorama es que la provincia aporte el mayor porcentaje de dinero, mientras que se espera una respuesta de organismos como la UNESCO.
El mejor escenario, posible pero sin un grado de certeza total, es que se esté en condiciones de licitar la obra este año. El plazo de ejecución de los trabajos podrá estar en el orden de los 14 meses, y la inversión rondar los 3 mil millones de pesos.
Hay voluntad, expectativa y deseo de que el teatro pueda estar operativo en 2028, cuando la ciudad celebre los 200 años de su fundación.
La obra, la inundación
El teatro municipal fue construido entre 1911 y 1913, diseñado por los arquitectos Gastón Mallet y Jacques Dunant. Se inauguró el 9 de agosto de 1913.
La lluvia que generó la peor inundación de la historia local se ubicó entre el 4 y el 8 de marzo de 2025, con su pico el día 7. Entre las 3:55 y las 9 de ese día el Servicio Meteorológico Nacional registró 210 mm. A las 15:00 llegó a 290 mm.