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Materiales de construcción: con precios límite a la baja, hay expectativa sobre una reactivación en la ciudad

Referentes del sector indican que el impulso del sector agropecuario y los anuncios sobre grandes inversiones son alentadores, aunque advierten por el impacto de la falta de créditos hipotecarios. ¿En el país? Se aprecia un leve crecimiento.

Actividad en un sector que dinamiza, en una imagen de esta semana. / Fotos: Rodrigo García y Emmanuel Briane-La Nueva.

Se coincide en que la comercialización de materiales de construcción se ha constituido en un termómetro vital para la economía. En este sentido, para el caso de Bahía Blanca, que repercute también por la llegada a un conglomerado de casi 500.000 habitantes por la zona de influencia, no es un dato menor.

“La actividad sigue con altibajos. Hay momentos donde parece que la construcción se empieza a recuperar y existen otros donde todo se ameseta y no se decide a arrancar”, admitió Marcelo Marinsalta, director de Codimat.

“Lo cierto es que los valores de los materiales, con respecto a la inflación general, han estado en caída en los últimos dos años. Sin embargo, parecería que llegamos al límite de los precios bajos y que, incluso, algunas empresas han empezado a aplicar pequeños ajustes. Esto ayuda a que la gente vea nuevamente a este período como interesante para empezar a comprar productos”, sostuvo.

De acuerdo con el Índice Construya (IC), que mide la evolución de las cantidades vendidas al sector privado de los productos para la construcción que fabrican las empresas que lo conforman a nivel nacional, este junio exhibió un alza de 1,94 % —mensual desestacionalizada— y una recuperación de 1,5 % interanual.

Además, en los primeros cinco meses del corriente año los despachos del Grupo Construya experimentaron una mejora de 0,8 % con respecto al mismo período del año pasado, lo que infiere una gradual y ligera recuperación de los despachos al canal comercial.

Esta herramienta mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado de productos para construcción como ladrillos cerámicos, cemento portland, cal, aceros largos, carpintería de aluminio, adhesivos y pastinas, pinturas impermeabilizantes, sanitarios, calderas y sistemas hogareños y centrales de calefacción, grifería y caños de conducción de agua, pisos y revestimientos cerámicos.

Marcelo Marinsalta, director de Codimat.

La pregunta del millón es: ¿se consolidará esta tendencia positiva en la medida de que haya estabilidad macroeconómica?

En el mismo hilo, Marinsalta —en diálogo con La Nueva.— sumó factores que podrían ayudar a una reactivación más sólida.

“Creemos que una pequeña corrección en el poder adquisitivo y una mayor disponibilidad de dinero en la gente pueden ayudar”, dijo.

“De todas formas, hoy no hay posibilidades de derrame porque la obra pública está completamente frenada. Los grandes emprendimientos o fideicomisos están en un estadio de tranquilidad, aunque al haber menos oferta de unidades terminadas se supone que los precios de los inmuebles irán incrementándose de forma progresiva”.

—¿De qué manera los impacta la paralización de la obra pública?

—Nosotros somos proveedores históricos, en especial de planes de viviendas, aunque eso prácticamente ya no existe desde los años 90. 

“Hoy, nuestra relación con la obra pública tiene que ver con el derrame que genera. A menudo vienen empresas de afuera para obras de magnitud y somos sus proveedores para necesidades inmediatas. Por eso es imprescindible que empiece a llegar a Bahía Blanca este tipo de obra para generar movimiento”.

—¿Cómo han reconvertido los formatos de comercialización en los últimos años?

—Los negocios de cercanía siguen teniendo mucho poder, ya que nuestros productos son muy regionales y pesados, lo que hace que la logística sea difícil. Aunque usamos canales digitales como WhatsApp, redes y correos electrónicos, la presencialidad sigue siendo la preferencia en nuestro rubro. Y estamos convencidos de que la clave para seguir caminando es ser muy eficientes.

—¿Existe mayor disponibilidad de crédito para los consumidores?

—Hay un serio inconveniente con las tasas. Antes eran altas, pero la inflación las licuaba y terminaban siendo casi negativas; hoy son más bajas, de alrededor del 30 % anual, pero reales y difíciles de pagar con las utilidades de las empresas.

“Si bien los créditos hipotecarios empezaron a asomar, ahora están mucho más tranquilos. En todo el mundo la construcción se mueve con crédito, por lo que es un punto fundamental para crecer con tasas racionales”.

—¿Cómo influye en las ventas el buen momento del sector agropecuario?

—Es una de nuestras patas más importantes, ya que nacimos con un relacionamiento muy grande con el campo. Hoy el sector, sobre todo en los ganaderos, está muy bien y es una de las puntas que tracciona el negocio, lo que permite que la empresa mantenga sus niveles de subsistencia.

—¿Qué expectativas existen sobre los anuncios de grandes inversiones para Bahía Blanca?

—Las mejores. Somos orgullosamente bahienses y creemos que está todo dado para que esas inversiones generen una nueva refundación de la ciudad. Aunque mucho de lo que viene es tecnología o productos pre-listos para ensamblar, el derrame siempre es importante: viene gente, se consume, llegan camiones y demás. Es un crecimiento que hace tiempo deseamos y que todavía no se da.

—¿Cuál es la manera de ver el vaso medio lleno en este complejo escenario para el sector?

—Tienen que mejorar los precios de venta de los inmuebles respecto del costo de construcción, algo que la oferta y demanda acomodará tarde o temprano. El campo seguirá traccionando y la obra pública tendrá que arrancar, sí o sí, por las falencias que tenemos en la ciudad y en la zona. Con las inversiones ya acordadas, el momento parece estar dado para que se inicie este anhelado crecimiento de Bahía Blanca.

La reconversión y el futuro

En este proceso de profunda transformación, la comercialización de materiales de construcción está marcado por una baja en la demanda presencial y una acelerada migración hacia los canales digitales.

En tal sentido, otros referentes del sector de nuestra ciudad coinciden en que la clave para atravesar el actual contexto económico —de una retracción visible en comparación con años anteriores— reside en la inversión tecnológica, en la mejora del servicio y en la apuesta por la eficiencia logística.

Pablo Gianovich.

Según Pablo Gianovich, jefe de Ventas de Gili y Cía., la caída en los volúmenes de comercialización en los últimos dos años es significativa: “En cuanto a volúmenes, debe rondar un 25 o 30 % en general”.

También explicó que el comportamiento del consumidor ha mutado: “El cliente hoy se mueve menos y transacciona más desde la parte web”.

Por su parte, Milagros Moso, de Promar, destaca que la caída se siente especialmente en ciertos estratos sociales.

“Ha bajado mucho la venta del sector de la clase media media y media baja. Ahora, con lo que se trabaja más es con el sector de las empresas y de más alta gama”, aseguró.

Moso —en diálogo con La Nueva.— añadió que la presencia física en los locales ha disminuido, siendo reemplazada por consultas remotas: “En este momento la venta por ahí no es solo presencial, sino que se producen más por vía telefónica, por WhatsApp o por correo electrónico”.

Ante la menor afluencia de público a los salones de ventas, las decisiones pasan por redoblar la apuesta a la tecnología.

Gianovich señaló que están aprovechando este período de menor actividad: “Nos vamos renovando tanto en los espacios de showroom como incorporando e invirtiendo en tecnología”. La firma busca que la experiencia del cliente sea más rápida y eficiente, especialmente en la logística y en la comunicación.

Por su parte, Moso señaló: “Implementamos una nueva modalidad para responder los WhatsApp, que es a través de una API. Está todo más automatizado, ya que la rapidez es vital porque la gente necesita el presupuesto cuanto antes”.

No obstante, reconoce que en el rubro de la construcción el contacto físico sigue siendo importante: “La gente tiene que mirar las cosas y tocarlas. No es tan fácil hacer un consumo determinado por internet”.

En otro tramo de la charla surgió la ausencia de la financiación hipotecaria en todo el país (como un motor de reactivación), lo que dificulta el inicio de nuevas obras. Moso fue categórica al respecto: “Para mí está faltando el crédito bancario, ya sea por intermedio del Banco Hipotecario, del Banco Nación u otros. Si no todo es más difícil”.

Milagros Moso.

Actualmente, las ventas se sostienen —principalmente— a través de tarjetas de crédito con planes de cuotas fijas, aunque los límites de los plásticos suelen ser una limitante para los clientes.

En cuanto a los productos, el segmento conocido como obra gruesa —cemento, ladrillos, hierro— mantiene cierta regularidad, aunque con menor volumen. “Lo que se nota es que, en ocasiones, se pospone más la terminación. Sería lo que más decayó”, añadió Gianovich.

Moso coincidió en que el hierro y el cemento se siguen vendiendo, y destacó al sector de ferretería como uno de los pocos donde la venta presencial sigue siendo fuerte (en razón de la necesidad de llevar muestras o repuestos específicos).

Las inversiones portuarias

El anuncio de inversiones millonarias a desarrollarse próximamente en torno al puerto de Bahía Blanca ha generado expectativas, aunque también cautela. Sucede que el desafío para el empresariado local es lograr que ese flujo de capital se quede en la ciudad.

Moso advirtió que, históricamente, las grandes empresas suelen abastecerse directamente en Buenos Aires. “Las firmas que vienen con grandes inversiones normalmente no piden cotización en Bahía Blanca. Creo que se podría trabajar en función de una mayor posibilidad de cotización para empresas locales”, sugirió.

Gianovich, por su parte, se mantiene a la expectativa y busca acompañar al sector inmobiliario para que puedan participar en estas obras. “Estamos atentos y acompañando a los desarrolladores locales para participar y que se vean reflejadas esas inversiones en toda la ciudad”, comentó.

Una mirada al futuro

A pesar de las dificultades, los consultados coinciden en una visión optimista a largo plazo.

“Nosotros aprovechamos este momento para reconvertirnos y planificar los próximos 20 años enfocados en una mayor demanda y en una mejor experiencia para los clientes”, afirmó Gianovich.

De acuerdo con el Índice Construya (IC), este junio exhibió un alza de 1,94 % y una recuperación de 1,5 % interanual.

Moso reforzó esa idea de resiliencia: “Creo que siempre hay que ver el vaso medio lleno e ingeniarse en cómo modificar las cosas para seguir vendiendo sin dejar de ser eficientes”.

“El camino es volver a apostar por la socialización y la adaptación constante ante un mercado que, aunque complejo, sigue ofreciendo oportunidades para quienes se atreven a innovar”, concluyó.