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Avanza el mar y el temor por el futuro de Villa del Mar

“Los vecinos tenemos miedo que esta localidad desaparezca. Parece exagerado, pero el clima no es alentador”.  

Por Natalia Miguel

Villa del Mar tiene “ese qué sé yo”, como dice el tango.

Ya en el ingreso se percibe un descanso para la vista.

Sus calles de tierra, la vegetación, un silencio interrumpido solo por el cántico de los pájaros.

Hasta un aroma distinto.

Y también un microclima favorecido por la inmediatez del mar (parte de la costa de la ría de la bahía Blanca), el salitral ubicado en su lateral derecho (mirando desde la ruta de acceso) y el humedal que propicia la llegada de diferentes especies que han sido motivo de estudio de los expertos.

Pero todas esas bondades, todo lo que la naturaleza le proporciona al lugar desde el punto de vista hídrico, se convirtió ahora en una situación problemática que preocupa sobremanera a los vecinos y requiere de una atención y una resolución inmediata.

El mar avanza cada vez más y el salitral, al no encontrar una salida, empieza a ganar terreno hacia la zona habitada, por lo que los vecinos temen perder sus propiedades y procuran respuestas de las autoridades, teniendo en cuenta además que desde lo climatológico los anuncios no son precisamente alentadores.

Claudia Ontiveros, presidenta de la Asociación de Fomento de Villa del Mar, dialogó con La Nueva. y dijo que “no es una situación menor y hoy por hoy tenemos un clima que no favorece. Con las inundaciones registradas en los últimos tiempos, las viviendas más perjudicadas fueron las que están en el frente de la costa y en los laterales. En definitiva toda la localidad se encuentra afectada porque no tenemos una desembocadura vigente donde el salitral pueda hacer el drenaje hacia el mar”.

“Y eso hizo que, cuando se presentó el fuerte temporal, el agua ingrese por los costados también. Antiguamente había un drenaje y las napas bajaban. El agua se dirigía hacia el mar y el salitral se mantenía húmedo, no seco por la época otoñal. Pero hace casi un año que está anegado, no baja. Sobre el lateral costero, a la derecha, si se camina por el sendero de la reserva ecológica, que es el humedal, hay unos caños gigantes que hoy están tapados y, por ende, el agua queda estancada”.

Mencionó que el Municipio está trabajando. “Nosotros como fomentistas invitamos al intendente, que no pudo venir, pero sí envió a funcionarios y los vecinos les pudimos transmitir las inquietudes. Luego de ese encuentro, la comuna empezó a trabajar sobre el tajamar”.

“Nos preocupa mucho porque sabemos que el mar sigue subiendo y hay que hacer un buen trabajo hidráulico para que al menos se logre una retención del agua. La gente que nació en este lugar sabe como tratar el tema de la tierra y los expertos tendrán que explicar qué es lo más conveniente. Sabemos que es algo muy costoso porque estamos pidiendo una buena estructura para que el mar no avance. Si bien el agua filtra poniendo piedras o arena, necesitamos sí o sí un resguardo para que no se desborde en su total magnitud”.

Mencionó que desde la entidad social enviaron una nota mediante la cual le solicitaron a la secretaria municipal de Obras que se acerque “para darnos una devolución, que nos explique qué se puede hacer o qué es lo que están haciendo. Todavía no tuvimos un encuentro. Sí hay gente que está trabajando con arena y camiones en la zona costera”.

“Los vecinos tenemos temor de perder nuestras propiedades, de que Villa del Mar desaparezca. Parece algo increíble o exagerado, pero el factor climático no nos está acompañando y la villa es muy vulnerable. Por su característica es más rápido que el agua vaya socavando el terreno. Dios quiera que no pase y que se diga que hablamos por hablar. Pero estamos viendo que se viene algo complicado desde lo climático”.

Al mismo tiempo, destacó que deben contar con un plan de evacuación en caso de desbordes. “Si llega a pasar otra vez, porque se habla de la correntada del Niño, tenemos que estar alertas. Los vecinos estamos esperando que nos digan qué hacer o cómo manejarnos para darnos un poco de tranquilidad. Esto pasó hace muchísimos años y en el último tiempo lo volvimos a vivir; no queremos que vuelva a suceder”.

Y luego afirmó: “Nosotros respetamos todos los tiempos, las jerarquías y los niveles. A la vez, sabemos que si no llegan las solucionas en el corto plazo, tendremos que recurrir a otras instancias. No queremos buscar soluciones afuera porque sabemos que están acá adentro; no queremos perjudicar a nadie. Al contrario, queremos salir todos adelante”.

Un lugar rico

La fomentista –función que cumple desde hace un año y medio- sostuvo que en la villa residen en forma permanente entre 230 y 240 familias, más las que llegan los fines de semana, con las cuales se hace un número de 260.

“Hay bastante población. La gente vive o alquila en este lugar por la tranquilidad y por un tema económico también. Estamos alejados del centro de Punta Alta, pero eso no impide que la villa crezca. Los habitantes, en su mayoría, son puntaltenses. Hay gente que reside en este lugar desde que nació y otra que llegó después. Villa del Mar tiene su encanto, tiene lo suyo. Están también los pescadores artesanales que son los primeros fundadores de la villa y vienen de generación en generación”.

“Nuestra localidad es una de las más alejadas del centro de Punta Alta y no hemos tenido respuestas a muchos temas. Hoy nuestras preocupación es el tajamar. Luego se seguirá hablando de otras cuestiones como el gas natural y las cloacas”, expresó, a la vez que remarcó que los vecinos son muy participativos”.

“Creo que se debe apostar a lugar porque es muy rico en muchos aspectos, empezando por la actividad de los pescadores artesanales que no es poca cosa”, manifestó.