Condenaron a un masajista por intentar abusar de una clienta
Los hechos ocurrieron a principios de 2023, en un gabinete de estética de Punta Alta.
La justicia bahiense condenó a tres años de prisión en suspenso a un masajista que intentó abusar de una clienta en un gabinete de Punta Alta.
El fallo, resuelto por el juez del Tribunal en lo Criminal Nº 1, doctor Hugo Adrián De Rosa, recayó en José Ariel Contreras (42), quien actualmente reside en la provincia de Salta.
Al momento de los alegatos la fiscal Agustina Olguin había solicitado una sanción de 4 años de cárcel para el procesado, mientras que el defensor Sergio Oscar Ferreri pidió la absolución del sujeto.
Para el magistrado quedó probado que el 24 de mayo de 2023, en el interior de un centro de estética que funcionaba en 25 de mayo al 300 de la vecina ciudad, durante una sesión de masajes, y cuando la víctima se encontraba recostada en una camilla, el imputado intentó accederla carnalmente.
La mujer declaró que conocía al individuo y a su esposa, y que había concurrido en otras dos ocasiones antes del incidente denunciado.
Explicó que padecía dolores recurrentes en la espalda y la zona cervical, por lo que había acudido al local para recibir masajes descontracturantes.
Dijo que en las sesiones anteriores estaban otras personas en el lugar y que el día de los hechos Contreras se encontraba solo, lo que le llamó la atención.
La víctima, que también dejó Punta Alta a partir de lo ocurrido, relató las circunstancias en que se produjo el intento de abuso.
Detalló que se resistió, le recriminó al sujeto por su conducta y logró retirarse del sitio.
Agregó que el acusado “comenzó a pedirle disculpas reiteradamente y a decirle que no había sido su intención”.
Mencionó también que le contó a una amiga y por su consejo realizó la denuncia penal.
Pruebas y decisión
En la causa declaró, además del esposo y la madre de la mujer, un psicólogo que la asistió por la afectación que le produjo lo sucedido.
Un perito oficial indicó que no halló elementos de fabulación en el relato de la damnificada, ademàs de detectar la presencia de un "desborde emocional al tratar los hechos denunciados".
Durante una evaluación que se le realizó al imputado, el mismo negó las acusaciones y consideró la presentación en su contra como una especie de “despecho” por no responder a “actitudes de seducción y provocación” por parte de la mujer.
De Rosa destacó que la víctima fue “coherente, precisa y persistente a lo largo del tiempo”.
Argumentó también que “su relato mantuvo una línea narrativa uniforme desde la denuncia inicial hasta su declaración en el juicio, describiendo con detalle las circunstancias previas, concomitantes y posteriores al episodio investigado”.
Dijo que su versión encuentra confirmación en las declaraciones de otras personas y profesionales, quienes describen lo que la mujer les contó y la angustia que le provocó lo sucedido.
También aclaró que “la hipótesis defensiva sostenida por el imputado no logra generar una duda razonable”.
Agregó que la “supuesta represalia por no haber accedido a insinuaciones de carácter sexual efectuadas por la víctima carece de respaldo objetivo alguno y aparece sustentada exclusivamente en sus propias manifestaciones”.
Finalmente, además de la pena en suspenso, el juez le impuso al acusado reglas de conducta que deberá obedecer por espacio de 4 años, entre ellas evitar contactar o acercarse a la víctima.