El adiós al edificio de la Pitman
Construido en 1928, el inmueble ubicado en la segunda cuadra de calle Estomba dará lugar a un edificio en altura.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
“Antes del alba morirá y con él morirán, y no volverán, las últimas imágenes de los ritos paganos; el mundo será un poco más pobre cuando este sajón haya muerto (…) Un número infinito de cosas, muere en cada agonía”. El Testigo, Jorge Luis Borges
Un cerco de chapa, un cartel de obra y el anuncio de una demolición total. Son las señales de la despedida del paisaje urbano de la vivienda de tres pisos ubicada en Estomba 134, a poco más de un siglo de su construcción.
No se trata de un inmueble de valor patrimonial, es decir que no ha sido considerado relevante por su condición histórica, paisajística o artística. Es en ese sentido una intervención habitual de las ciudades que mutan, que se renuevan, que responden como un organismo vivo a los cambios y a su evolución.
Sin embargo, hay que considerar que cada edificio contuvo una historia. Familiar, comercial, de vida y usos. Porque la arquitectura, entre sus muchas acepciones y significados, incluye la de generar espacios para la gente. Son paredes que han cobijad historias, momentos, personas. Por eso con su desaparición se suelen también perder muchas voces.
En este caso, los memoriosos y los más grandes se refieren al inmueble como “El edificio de la Pitman”, porque allí funcionó, durante casi 40 años, una de las academias más famosas y exitosas que hubo en el país y en la ciudad. De hecho la medianera del edificio, la que se ve desde la plaza Rivadavia, tenía una gran mural con el nombre del establecimiento.
La Pitman se instaló allí en 1944, aunque ya funcionaba en la ciudad. Fue un instituto de enseñanza de distintos oficios, a partir de cursos de un año de duración, con un diploma que aseguraba una segura salida laboral.
Su nombre proviene del sistema de taquigrafía ideado por el inglés Isaac Pitman. Ese fue el primer curso que se dictó en la academia, al que luego otras decenas.
Mirada con cierto desdén por los círculos universitarios, llegó a tener 42 sucursales y aseguraba a sus alumnos un éxito personal, mostrando en sus publicidades a jóvenes sonrientes con un futuro esplendoroso.
La oferta de cursos estaba orientada a la formación comercial y administrativa, incluyendo materias como estenografía, Teneduría de libros, Contabilidad, Secretariado comercial, Secretariado ejecutivo, Correspondencia, Caligrafía, Redacción de cartas y documentos, secretariado bilingüe, experto contable, Administración, Taquigrafía parlamentaria, Inglés aplicado a oficinas, entre otras.
Los nuevos tiempos fueron poniendo punto final a esa propuesta educativa, cambiaron las necesidades y los métodos. Un secretariado o un curso de cajero no fueron ya suficientes y la Pitman no pudo actualizarse o renovarse de cara al cambio rotundo de la sociedad.
Hoy sobreviven algunas sucursales en manos de particulares, con cursos para interesados en aprender taquigrafía y dactilografía.
El edificio local
El inmueble a demoler funcionó durante las últimas décadas como cochera en su planta baja, mientras que los pisos superiores estaban cerrados, sin destino.
La obra data de 1928 y fue modificada en 1944, cuando se puso a la venta. Originalmente era una vivienda de alquiler, una casa de renta según se las denominaba. La planta baja contaba con un salón para comercio y cuatro puertas de ingreso, una de las cuales conducía a las 11 habitaciones ubicadas en ese nivel.
El primer piso disponía de hall, tres salas, 5 habitaciones, 3 baños y dependencias. El segundo sumaba 10 habitaciones más, 2 cocinas, 4 baños y dependencias. Por último, un local de 52 m2 en el tercer piso contaba con 2 habitaciones y baños.
En 1944, un nuevo propietario acondicionó el lugar. La planta baja mantuvo su local comercial, el primer piso fue adaptado para oficinas de estudios jurídicos y el segundo adecuado para el funcionamiento de la Pitman.
Por otra parte modificó la fachada, eliminando el frontis que remataba el edificio y las dos balaustradas. Cambió además parte del revoque símil piedra por paños de ladrillo a la vista y aplicó un revestimiento en la planta baja.
Con esa estética, perjudicada por una cartelería abusiva y con los signos propios de desuso de sus pisos superiores, será parte de viejas fotografías en pocos días.
Lo que viene
En el terreno de 30 metros de frente que dejará libre el edificio se construirá uno en altura, planta baja y 14 pisos, con 56 departamentos de dos y tres dormitorios.
Es el primer horizontal que se construye en esa cuadra después de casi 50 años. El primero está enfrente, es el más alto de la ciudad, planta baja, entrepiso y 22 pisos. Fue inaugurado en 1965 y tiene detrás una segunda torre de 18 pisos. El segundo se ubica en la esquina de Moreno y Estomba, fue habilitado en 1980, con planta baja, entrepiso y diez pisos.
Si bien todavía no se ha definido el nuevo Código de Planeamiento Urbano, hace un par de años mencionó la posibilidad de reducir la altura de la edificabilidad en el centro, como una manera de sostener su vitalidad histórica, agregando calidad espacial y evitando el paisaje de medianeras.
En ese sentido se analizaba la posibilidad de establecer una altura máxima de hasta seis pisos. Si esa idea prosperara, es posible que esta obra sea una de las últimas en orillar los casi 60 metros de altura en ese sector.