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Patagones vuelve a poner en agenda el cupo de agua del río Negro para Buenos Aires

El intendente Ricardo Marino recibió a Alberto Gelené, de la Unidad de Coordinación de Cuencas Hídricas provincial, y le pidió que reanude las gestiones para contar con el recurso. Discusiones entre provincias y el tajante rechazo a que el agua llegue hasta Bahía Blanca.

El río Negro, a la altura de Viedma y Patagones. Hoy la mayoría de ese recurso se pierde en el mar. Fotos: Archivo La Nueva y Prensa Patagones.

   El intendente de Patagones, Ricardo Marino, volvió a la carga por un antiguo anhelo de los habitantes de su distrito: la percepción del cupo de agua que le corresponde a Buenos Aires por ser provincia ribereña del río Negro.

   El jefe comunal recibió en su despacho a Alberto Gelené, quien desde enero se encuentra a cargo de la Unidad de Coordinación de Cuencas Hídricas de la provincia, y le planteó la necesidad de volver a reclamar los metros cúbicos de agua que le corresponden a Buenos Aires para desarrollar proyectos “para consumo humano y con fines productivos”.

   Gelené se comprometió a llevar la solicitud al seno de la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro, el organismo interprovincial que administra el uso, control y preservación de estos cursos de agua.

   “Venimos a acompañar al intendente Marino, quien nos ha presentado varios proyectos, los cuales cuentan con un importante avance en cuanto a las posibilidades de desarrollo, como el del acueducto a la Villa 7 de Marzo, entre otros”, indicó el funcionario provincial.

   “Dentro de mis funciones está el coordinar las cuencas hídricas, incluidas las interjurisdiccionales, y por ello con el comité de la AIC comenzaremos a dialogar para tratar de trabajar en el ordenamiento y administración del recurso agua y definir el cupo que le corresponde a Patagones, como integrante bonaerense de la cuenca, ya sea para fines productivos o para consumo humano”, añadió.

   Marino agradeció el respaldo del funcionario y de Ariel Zvenger, el representante de la Provincia de Buenos Aires ante la AIC, quien –dijo- “nos presentó el proyecto que nos permitirá avanzar en respuestas para la comunidad, en este caso de la Villa 7 de Marzo”.

   “Además –añadió- siento el orgullo de informar que esta es la primera vez que los integrantes de la cuenca se sientan a discutir lo que por derecho le pertenece y beneficia a Patagones”.

   De la reunión también tomaron parte, entre otros, el secretario técnico de la Autoridad de Cuencas, Horacio Collado, y el ex intendente Ricardo Curetti.

   Este último, así como Marino y quien lo precedió en el cargo, el ingeniero José Luis Zara, reclamaron durante sus respectivas gestiones en el Ejecutivo maragato la posibilidad de llevar adelante distintos proyectos con agua del río Negro.

   El reclamo parte de un hecho innegable: Buenos Aires forma parte de la cuenca de los ríos Limay, Neuquén y Negro junto con las provincias de Neuquén y Río Negro; por este motivo, es su derecho natural recibir un cupo de agua para beneficio propio.

   Sin embargo, una y otra vez la iniciativa bonaerense ha encontrado trabas por parte de las otras provincias ribereñas.

   Es que la discusión por el cupo de agua del río Negro no es técnica, sino de índole política. No se limita solo a definir una cantidad de agua, sino que también determina quién accede al recurso, bajo qué condiciones, con qué prioridad y para qué modelo de desarrollo.

   Obtener el permiso de la AIC para extraer agua del río Negro le permitiría a Patagones -un distrito de características áridas y semiáridas- no solo planificar y ejecutar obras que abastezcan para siempre las necesidades de consumo de todas sus poblaciones, sino también proyectar un desarrollo sólido y sustentable de actividades productivas, como la ganadería, y del turismo.

La cuenca de los ríos Limay, Neuquén y Negro es uno de los sistemas hidrográficos más importantes del país. Drena una superficie de 140.000 kilómetros cuadrados y cubre casi la totalidad del territorio de Neuquén y parte de las provincias de Río Negro y Buenos Aires.

   Hoy miles y miles de metros cúbicos de agua de excelente calidad del río Negro se vuelcan al mar mientras los habitantes de algunas localidades de Patagones, a pocos kilómetros de allí, sufren severas restricciones en el acceso al agua potable por carencia del líquido, sobre todo en la época estival.

   En este contexto, nada parece justificar los históricos desacuerdos interjurisdiccionales que han trabado el reclamo de Patagones y la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, hay un factor que siempre ha generado malestar y desconfianza en los otros integrantes de la cuenca: las pretensiones de Bahía Blanca.

   En octubre de 2022, cuando la Provincia decidió reinstalar en su agenda el tema, el gobernador Axel Kicillof citó al entonces intendente bahiense Héctor Gay para analizar distintos proyectos hídricos que pusieran fin, con recursos del río Negro, a la recurrente falta de agua que sufre no solo Bahía Blanca, sino también Coronel Rosales, Villarino y Patagones.

   Al término de esa reunión Gay habló con medios bahienses e hizo declaraciones que tuvieron un enorme impacto en las provincias patagónicas.

   "Hay un caudal del río que se va al mar, unos 650 metros cúbicos por segundo de agua de excelente calidad. Se ha llegado a un principio de acuerdo técnico y 150 metros cúbicos le corresponderían a Buenos Aires. Solo falta el acuerdo político, que se daría en noviembre (al mes siguiente)”, dijo el entonces jefe comunal.

   "El criterio será el siguiente: la prioridad va a ser el agua para consumo humano en Bahía Blanca y Punta Alta. Después, para el futuro desarrollo industrial. Y por último para riego, para la agricultura, en Villarino y Patagones", agregó Gay.

   "Entre Bahía Blanca y Coronel Rosales los estudios determinan que no se necesitarían más de 15 metros cúbicos por segundo", completó.

   La furia de los dirigentes neuquinos y rionegrinos, ante estas declaraciones de Gay, no se hicieron esperar.

   Elías Sapag, referente histórico de Neuquén en la AIC, fue uno de los primeros en alzar la voz contra esta iniciativa, como también la idea secundaria de hacer un trasvase de agua desde el río Negro al Colorado. En su provincia se consideró que la idea de un cupo de 150 metros cúbicos para Buenos Aires era “absurda”.

   El entonces superintendente del Departamento Provincial de Aguas de Río Negro, Fernando Curetti, incluso desmintió a Gay.

   “Nos enteramos por trascendidos periodísticos respecto de un supuesto acuerdo para avanzar sobre este tema, pero eso está muy lejos de la realidad. No hay acuerdo técnico”, disparó.

   “Se hizo un trabajo, se recopilaron antecedentes de cada jurisdicción y la utilización de uso de agua, se hizo una modelación de los impactos que podría tener el uso de agua, pero jamás se habló de cupo, ni de proyectos para riego, sobre todo para jurisdicciones tan alejadas de la cuenca”, añadió.

   Curetti remarcó que Buenos Aires solo ocupa “el 0,4 por ciento” de la superficie de la cuenca, dando a entender que el reclamo de 150 metros cúbicos sería excesivo.

El río Neuquén, con un módulo de 280 metros cúbicos por segundo (m3/s), drena un área de 30.000 Km2; el río Limay, con 650 m3/s, drena un área de 56.000 Km2. Ambos conforman el río Negro, que drena una cuenca de 116.000 Km2, con un módulo de 930 m3/s

   Otro de los que alzó la voz fue el senador nacional rionegrino Martín Doñate, quien fue sumamente tajante y duro.

   “Se lo dije a María Eugenia Vidal y se lo repito al compañero Axel Kicillof: no vamos a ceder ante esa vieja idea de la dictadura de robarnos aguas del río Negro para llevarla a Buenos Aires”, disparó en redes sociales.

   “Nos tienen hartos la corporación del puerto de Bahía Blanca y sus intereses”, completó.

   De allí en más, poco y nada se volvió a hablar del cupo del río Negro para la provincia de Buenos Aires.

   Patagones, sin embargo, no olvida que contar con ese recurso cambiaría sensiblemente su realidad; por eso, una vez más, vuelve a la carga.