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Marcos Calvari y una obra para habitar en 2Museos

El artista bahiense presenta Promenade VI, una instalación que parte la sala en dos y obliga a perderse: pasillos de nylon, encuentros y un caminar que se vuelve política.

Marcos Calvari.

Hay una obra en Bahía Blanca que no se puede mirar desde afuera. Hay que meterse adentro, recorrerla, buscar el pasaje al otro lado. Se llama Promenade VI y es la nueva instalación de Marcos Calvari, artista bahiense radicado en Mar del Plata, que ocupa hasta el 24 de mayo la sala mayor del MAC, en el complejo 2Museos del Instituto Cultural del Municipio.

Calvari nació en Bahía en 1980 y empezó haciendo música. Tocó, experimentó con sonido, anduvo por la escena local cuando todavía era adolescente. Recién después, ya en Mar del Plata —adonde se fue en el ’99 a estudiar arquitectura—, se desplazó a las artes visuales. Fue en la arquitectura que encontró su materia de trabajo. Y fue desde la música, antes, que aprendió a pensar en términos de tiempo.

Esa es, dice él mismo, la clave que atraviesa toda su obra. “El punto en común entre lo que hago es el tiempo. La música no se puede ver, no se puede tocar: existe en la dimensión temporal, necesita tiempo para desarrollarse. La arquitectura es lo mismo. Vos ves un edificio desde afuera y hasta ese momento es una escultura. Para que se convierta en una pieza arquitectónica, tenés que atravesarla, tenés que habitarla.” Lo que le interesa, agrega, es “el tránsito de las cosas, el proceso más que los resultados”.

De esa convicción nacen las Promenades. La que se ve ahora en 2Museos es la sexta de una serie que empezó en 2017 en una ex cárcel de Segovia y siguió por Madrid, el Museo MAR de Mar del Plata, Quilmes y el Complejo Museográfico de Luján. Cada Promenade es un pasillo distinto, armado con perfiles de durlock y nylon translúcido, que altera sutilmente la percepción de quien lo atraviesa.

“La obra arquitectónica se diferencia de la escultura porque es una cosa que se habita, que se transita caminando”, explica. Le Corbusier llamó proménade architecturale a esa forma específica en que un edificio se camina. Calvari toma el concepto y lo despoja de toda función: no hay habitaciones a las que llegar, no hay un lugar donde detenerse, no hay un cartel de entrada. Solo el pasillo, replegado sobre sí mismo como un tetris, con sus 90 centímetros reglamentarios de ancho. 

Lo que más le interesa no está en el objeto sino en la experiencia que provoca y en lo que pasa entre las personas que entran. “Estas piezas funcionan como trampas. Vos entrás y parece que vas a salir, y no salís. Entonces empezás a preguntar al de al lado: che, ¿qué es esto, cómo es?”. La transparencia del nylon, en sus palabras, funciona como “carnada”: difumina lo que hay del otro lado y genera el deseo de seguir caminando. En España, en la primera versión, dos personas tuvieron que ser rescatadas. En el Museo MAR, alguien pateó el nylon para abrirse paso. Calvari no lo lamenta: lo celebra. Si la obra se rompe, dice, es porque “estás generando algo en un lenguaje que no es verbal”.

Esa apuesta —que la obra exista solo cuando alguien la habita— se conecta con su otra actividad. Hace once años fundó en Mar del Plata Casa Intermitente, un espacio independiente, autogestionado y sin fines de lucro que funciona como residencia y plataforma de intercambio entre artistas. “Para mí la gestión es parte de mi obra. Trabajar con otros, con el otro, es una declaración política fuerte. Te desliga de la autoría absoluta. No es un monólogo, es un diálogo.”

El texto que acompaña la muestra —escrito por el propio artista— condensa la idea con precisión: el no-edificio como “motor de fe que posibilita acciones colectivas para desenredar el andar”. Una mecha encendida entre quienes se pierden voluntariamente, sin darse cuenta de su extravío. Un dispositivo donde la sucesión de pasos se vuelve, finalmente, una decisión empírica y compartida. Y donde el tiempo —ese material que Calvari arrastra desde la música, atraviesa la arquitectura y sostiene cada una de sus obras— vuelve a ser lo que de verdad está en juego.

Promenade VI puede recorrerse en el MAC de 2Museos, Sarmiento 450, martes y miércoles de 9 hs a 13 hs, jueves y viernes de 9 a 19 hs, sábado y domingo de 15 a 19 hs, hasta el sábado 24 de mayo, con entrada libre y gratuita.