Pinturería París, la esquina que dio el mal paso
El local de esquina resignó en el tiempo estética art decó para convertirse en algo totalmente ordinario..
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Pocas esquinas con tanta historia como la de O’Higgins y Brown, lugar donde durante casi un siglo funcionó la Pinturería París, fundada en 1884 por Pedro Forgue, continuada luego por sus hijos hasta inicios de la década del 80.
La casa ocupaba la esquina con sus amplias vidrieras y una fachada austera, con apenas un par de pilastras enmarcando el acceso por la ochava.
El comercio diversificó rápidamente su oferta comercial, sumando el rubro ferretería el de hojalatería, vidrios, librería, bazar, bicicletas, estufas y cocinas, tijeras para la esquila, camas de fierro, artículos de billar y banderas de todas las naciones.
Un gran salón, equipado con atractivos mostradores y estanterías de madera, eran el escenario ideal para desplegar la esmerada atención personalizada.
En 1936 la firma modernizó su edificio, con una fachada art decó, manteniendo el protagonismo de sus 14 vidrieras y grabados bajo relieve el nombre de la casa y los rubros que atendía.
Esta etapa de la historia terminó en los 80. Comenzó entonces una adecuación del inmueble, sectorizado para alojar locales comerciales.
La degradación
“Sería fantástico que los comerciantes no consideraran estos espacios de comercio como un patrimonio privado, sino como un patrimonio colectivo, de toda la ciudad, de toda la ciudadanía”. Enric Sate, Diseñador gráfico
Lo que sucedió con el edificio (y la esquina) desde el cierre de la pinturería es un pobre ejemplo de intervención, cuando no se piensa en el paisaje urbano ni se considera el impacto que una obra tiene en el espacio público.
Su fachada quedó fraccionada en locales, en los cuales cada ocupante impuso su color y cartelería. La esquina se ocupó con pantallas y el conjunto quedó completamente desdibujado, con una muy pobre estética.
La yapa
La idea de unidad se perdió así como la posibilidad de generar una presencia atractiva que incluso sumara a favor de cada ocupante.
Un toque de IA
"El diseño de una ciudad es un reflejo de sus valores y aspiraciones, y moldea la vida cotidiana de sus habitantes". Arq. Kevin Lynch
Distintas herramientas digitales permiten hoy recrear la esquina, generando una intervención que unifica el color, que sugiere una cartelería respetuosa, que valore la arquitectura y el entorno, una buena manera de generar un lugar atractivo y amigable.
La estética comercial es un componente fundamental en el paisaje urbano. Define una identidad visual e influye en la experiencia de los ciudadanos, en la vitalidad económica y en la sostenibilidad ambiental. Una propuesta bien diseñada transforma el entorno, con locales que atraen clientes y mejoran la calidad espacial. No suele ser lo habitual por estas tierras.