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Los 90 años de la Asociación Bahiense de Arbitros: un homenaje en vida y el orgullo de “ser y pertenecer”

El flamante quincho del predio de Clegg 5085 lleva un nombre muy especial, Facundo Tello dio un mensaje movilizante y alentador y el presidente Gustavo Altuna, que está transita su decimosexto año al frente de la institución, se desahogó: “Muchos sueños se transformaron en obras y ese es un legado que quedará para siempre”.

 

Foto: Andrea Castaño-La Nueva.

La Asociación Bahiense de Arbitros cumplió 90 años (el 25 de abril) y su presidente, Gustavo Altuna, destacó que la tracción y el crecimiento de la institución, edilicia y socialmente, son los lazos que unen a este promisorio presente con un futuro colmado de expectativas para generaciones que deberán continuar, enaltecer y hacer respetar un patrimonio con un ADN bien marcado y casa propia desde hace ya una década.

“Es un orgullo estar parados en nuestro predio y ver la puesta en valor que le están dando los chicos que vienen pidiendo pista. Hoy superamos los 200 asociados, una cifra histórica y sumamente relevante en la historia de ABA”, calificó el máximo referente de la entidad antes del ágape y después de descubrir la placa amurada a una de las paredes del quincho que, de acá a la eternidad, llevará el nombre de Ricardo “Gitano” Vázquez.

“Este aniversario nos toma en un gran momento, con nuestro referente, Facundo Tello, a punto de ir a su segundo Mundial, con una escuela de excelente nivel y con una identidad ganada e instalada en la sociedad”, apuntaló Altuna, quien transita su decimosexto año (asumió en 2010) al frente de la Asociación con mayor prestigio en el referato de nuestra ciudad.

En cuanto a obras, el ex árbitro con casi 300 partidos dirigidos a nivel local y regional, las enumeró de memoria: “Se amplió la casa del cuidador, se colocaron los arcos en la cancha que está al fondo del complejo, la que tenemos en vista resembrar para que nuestros asociados puedan hacer las prácticas de campo en un piso en condiciones”.

--¿Nada más?

--La subcomisión de fiestas y eventos comenzó a trabajar con un proyecto que tomó forma y color en los últimos meses: la pileta, con chiringuitos individuales, fogones con parrillas y mesas, ideal para que la ABA tenga una apertura hacia las familias de cada uno de nosotros.

Es gratificante que los homenajes se hagan en vida, y más sentido tienen cuando esa persona es parte del acto, como ocurrió con Ricardo Vázquez.

“Desde que nos fuimos de la casa anterior (Angel Brunel 1280), la imagen del ´Gitano´ quedó flotando en el ambiente, los que integramos la Comisión Directiva sabíamos que el salón de usos múltiples debía llevar su nombre, y fue muy emocionante verlo a él, con su familia, disfrutando de un momento inolvidable, porque Ricardo, además de buena persona y permanente colaborador, es fundador y máximo referente de nuestra Asociación”, expresó el “presi”.

“Ricardo es el emprendedor silencioso, él viene los días de semana a regar las plantas que donó su señora (Gloria), se dedica a hacer los arreglos necesarios para embellecer el lugar y compró la tranquera de entrada al predio. Más no le podemos pedir, solo un GRACIAS infinito porque él es parte de todo lo que se logró”, amplió Gustavo.

--¿Cómo está y hacia donde apunta la ABA?

--Actualmente dirigimos en 11 Ligas oficiales, aunque nos seguimos lamentando por no tener a otras que en su momento nos permitieron perfeccionar y jerarquizar a nuestros colegiados, como por ejemplo Tres Lomas. Siempre digo, “no tener 30 árbitros más” para llegar hasta ahí, pero bueno, nuestro crecimiento pasa por otro lado, con lo que tenemos nos alcanza y, hasta a veces, nos sobra. Hoy buscamos calidad antes que cantidad.

--¿Es lo que exige la Escuela comandada por Alberto Rubén Martínez?

--Sí, y que llegó al récord de 49 alumnos iniciales en el curso. A eso hay que sumarle los 109 que toman clase en el aula de la sede, que es para 60 personas y que ya quedó chica. Más allá del nivel de las clases, se hizo principal hincapié en la preparación física, en inculcar el amor a una profesión con rápida salida laboral. El gimnasio con el que hicimos convenio se llena lunes y miércoles y en Punta Alta tenemos la vara alta con el Profe Claudio Ludueña, un experto en la materia, quien lleva 32 años junto a nosotros.

“El grupo de trabajo siempre se va poniendo metas, que por más que parezcan imposibles, en algún momento se pueden hacer realidad. Algunas se proyectan a largo plazo, a años, pero hay que encararlas ahora para que después, y poco a poco, se vayan llevando adelante, porque el tiempo pasa rápido y las obras son los que enaltecen a la institución.

“Además, cuando te ven trabajando, empiezan a valorar lo que será para ellos, se entusiasman y se comprometen con la institución, que es bien nuestra y necesita de la unión de voluntades sacrificadas”.

--Te veo ir y venir y me pregunto: ¿nunca se te acaba la batería?

--Ja, ja. A veces te cansa el ritmo y el año queda largo, pero te digo la verdad: me quejo de lleno. Siento un orgullo que me hace ir para adelante, sin renegar ni mirar para los costados. Cuando suceden hechos como el del sábado (el festejo de los 90 años), con esos casi 100 árbitros que fueron a limpiar y a preparar el predio con palas, picos y rastrillos (no me quiero olvidar de las chicas que limpiaron los baños y las oficinas), tenés que percibir la señal: no bajar los brazos.

“Ponen música, pintan, contagian alegría, se llevan bien y te dicen: ´Gus, vamos a encarar la pileta, dale´, y vos reaccionás de una única manera: listo, me subo al tren de esta gente que vive con un entusiasmo que por ahí, por momentos, a mi me suele faltar. Todo eso empuja, te dan ganas de estar, de ser y pertenecer”.

“Son etapas. Primero tuvimos que hacer el piso, después demostrar que queríamos trabajar para crecer y ahora viene el momento de disfrutar un poco de todo lo que se consiguió; que la vorágine del día a día no tape el legado que estamos dejando. Cada vez que un árbitro nuestro debuta en Primera es una satisfacción, pero ver las obras ya concretadas es mucho más que un mimo al alma”, decretó.

“Estamos con unas ganas terribles, vamos por más”, cerró Altuna, quien sigue despuntando el “vicio” en algunos encuentros de Senior.

Antes de las foto de arriba, con el “maestro” Alberto Martínez y Gustavo Altuna, el árbitro mundialista Facundo Tello dejó un mensaje con un alto sentido de pertenencia: “La Asociación siempre está por encima de cualquier nombre, de mi y de cualquiera de los hoy están acá presentes; el cariño que le tengo a esta entidad es enorme, gracias por la invitación”.