Diario de viaje, día 13: lo que no se vio de la Ceremonia, la Policía y la nueva cuenta regresiva
Sensaciones, experiencias, comentarios y mucho más de lo que implica cubrir los Juegos Suramericanos de la Juventud en Panamá.
Periodista. En La Nueva desde 2013. Especializado en el movimiento olímpico. Asistió a los Juegos Olímpicos de Río 2016, a los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, a los Juegos Suramericanos de la Juventud Rosario 2022, a los Juegos Suramericanos Asunción 2022, a los Juegos Panamericanos Santiago 2023, los Juegos Olímpicos París 2024 y los Juegos Panamericanos Junior Asunción 2025, entre otros eventos internacionales.
"Con profundo orgullo, emoción y el sentimiento del deber cumplido, declaro oficialmente clausurados los IV Juegos Suramericanos de la Juventud Panamá 2026".
Las palabras corresponden a Mario Moccia, ahora no solo presidente del Comité Olímpico Argentino sino también mandamás de la Organización Deportiva Suramericana tras la renuncia del paraguayo Camilo Pérez López Moreira, quien se tirará por la intendencia de Asunción.
En estas dos semanas pasaron 1892 atletas, con Argentina al frente: contó con la delegación más numerosa (248) y si bien la mitad ya se había ido de Panamá, copó la escena en la Ceremonia de Clausura que este sábado le puso fin al evento.
Fueron, a la postre, los Juegos de Agostina Hein. Los Juegos del talento naciente y las historias que apenas comienzan buscando trepar en ese camino olímpico tan deseado por muchos. Los del calor y la humedad incesante. Los Juegos que pusieron a prueba la logística de Panamá, quien supo estar a la altura.
La última jornada no mermó en intensidad, con los chicos argentinos sumando medallas hasta el instante final. Así, el atletismo dio otro golpe sobre la mesa, con nombres que sonarán fuerte en lo inmediato, como Olivia Conesa, Zoe Gorski, Felipe Bond o Valentín Olmos, entre otros.
Ya en el ocaso, el karateca Santiago Gallardo, quien cerró la presentación nacional en los Juegos, le dio la última presea a la Argentina para finalizar terceros, lejos de Brasil pero apenas abajo de Venezuela.
Es ahí donde uno se lamenta la ausencia de deportes como el hockey, el rugby 7 o el beach handball, se apena por el consecuente rechazo del fútbol al movimiento olímpico y se aflije por no contar con equipos de básquet 3x3 más competititos, como en años anteriores.
También celebra el crecimiento de otras disciplinas, con el claro ejemplo de la natación.
Lo cierto es que tras un breve paso por el departamento, salimos raudamente hacia al Arena Roberto Durán, sede de la Ceremonia.
Creo que no manejaba Colapinto, pero llegamos mucho más rápido que veces anteriores a la cita, cortando camino y tomando atajos hasta en contramano gracias al accionar de la Policía, que nos guió y escoltó. Fue un gesto de autoridad exagerado e innecesario.
Estábamos acompañados por jueces de atletismo, incluido el bahiense Guillermo Pera Vallejos.
La Ceremonia en sí fue algo desprolija. Nunca conserva el protocolo ni la duración de la de Apertura; sino que tiende más a la celebración, a la música y a la relajación tanto de atletas, como de voluntarios y algún que otro periodista o fotógrafo.
De hecho, casi ningún deportista escuchó el discurso de 6 minutos 15 segundos de Moccia. Después, la música estaba imposible, demasiado alta. Tanto que algunos salieron del recinto a tomar silencio, por decirlo de alguna manera.
Y no hubo traspaso de bandera a la próxima sede. Panamá se la devolvió a Odesur, quien se la quedará hasta que alguien levante la mano y se haga cargo de la quinta edición de estos Juegos, que debería ir en 2029. ¿Aruba? Veremos.
Ya cerca de la medianoche, velada con colegas, anécdotas increíbles y mucha comida típica, más algún agregado que quizá no era tan panameño pero nunca había probado.
Ya ahí mismo, en ese mesa chica, empezamos a hablar de la cuenta regresiva hacia Santa Fe 2026 (restan 138 días) y sus desafíos: una inmensa cantidad de deportes, varia subsedes y Argentina local, con lo que ellos significa por representatividad y cantidad de atletas. Ya habrá tiempo.
Fotos, abrazos, despedidas y un saludo que afortunadamente viene repitiéndose: ¡hasta los próximos Juegos!