El banco de Italia se muda a un teatro
El edificio sirvió para alojar el primer teatro importante con que contó la ciudad.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Hace 115 años, en abril de 1911, el banco de Italia anunció su traslado a las que fueran las instalaciones del Politeama D’Abreu, uno de los primeros teatros de la ciudad.
"Quien visita el Politeama siente una gran melancolía: el viejo teatro es como un buen amigo que se va, es una gloria que merece reverencia y un recuerdo". Así resumió este diario la visita al edificio de O'Higgins 70, donde se llevaba adelante su readecuación.
El inmueble había sido construido en 1897 por Antonio Guimaraes para alojar el primer teatro "en serio" de la ciudad, al que se bautizó Politeama D'Abreu. Su habilitación permitió que llegaran a la ciudad las compañías artísticas más destacadas del país. Sin embargo, a Guimaraes no le resultó un buen negocio y en 1900 decidió cerrarlo.
Lo adquirió entonces el empresario Luis D'Abreu, quien lo reabrió con el nombre de Politeama Argentino. Con este nombre funcionó algunos años más, hasta su cierre en 1908. Este hecho fue en gran medida el disparador para la construcción de dos nuevas salas, las de teatro Colón (actual Don Bosco) y el teatro Municipal.
El edificio fue entonces adquirido por el Banco de Italia, entidad que desde 1902 operaba en la ciudad. Para su adecuación se contrató al arquitecto Joaquín Saurí, autor de la Casa del Ángel, de Brown y Anchorena, y del palacete Bañuelos de Florida y Witcomb. Su proyecto era un consuelo, ya que “dejaba un "bello edificio" que "hacía honor a nuestra calle principal".
La reforma fue total, quedando de pie solo los muros laterales y parte del frente. La nueva organización incluía un hall para la tesorería, dependencias para la gerencia, sala de acuerdos y un sector de administración de propiedades.
El banco ocupó ese lugar hasta 1943, cuando se mudó a Chiclana y Donado. El inmueble fue demolido en la década del 80.