Drogas: un pedido de ayuda y denuncias anónimas permitieron una condena
Los testimonios resultaron fundamentales para que Hugo Vicente Nápoli fuera sentenciado a cuatro años y dos meses de prisión por la tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.
El pedido de ayuda de una joven al Servicio Local de Coronel Pringles para internar a una familiar afectada por consumos problemáticos permitió revelar la actividad de un sujeto que fue condenado por la venta de drogas en esa ciudad.
Se trata de Hugo Vicente Nápoli (43), apodado “Flaco”, quien también fue señalado por otras dos personas que realizaron denuncias anónimas vinculándolo con la comercialización de estupefacientes.
Estos elementos fueron vitales para poner en marcha la investigación y que el juez del Tribunal en lo Criminal Nº 1, Hugo Adrián De Rosa, lo condene en un debate abreviado a la pena de 4 años y 2 meses de cárcel.
En la sentencia Nápoli fue declarado reincidente, ya que anteriormente había sido hallado culpable por un delito similar.
Previamente, el fiscal Mauricio Del Cero y el defensor oficial Eduardo Zalba, con la aceptación del acusado, acordaron la sanción y la calificación legal del caso.
Para el magistrado quedó acreditado que el procesado tuvo en su poder 6,02 gramos de cocaína, 6,64 gramos de marihuana y una planta de cannabis sativa.
Los elementos fueron secuestrados durante un allanamiento realizado el 8 de mayo de 2025 en una vivienda ubicada en España al 800 de Pringles.
El procedimiento fue solicitado por el fiscal Mauricio Del Cero y autorizado por el Juzgado de Garantías Nº 1.
Nápoli fue interceptado por los policías cuando ingresaba a su casa e intentó descartarse de un envoltorio que contenía 5,61 gramos de cocaína.
Punto de partida
En febrero del año pasado los denunciantes anónimos manifestaron tener conocimiento que el imputado vendía drogas en su domicilio.
Brindaron detalles del lugar y las características de las maniobras que se llevaban adelante.
Un mes después una mujer se presentó en el Servicio Local municipal y pidió ayuda para una familiar que tenía cercanía con Nápoli y experimentaba complicaciones por el consumo de estupefacientes.
Dijo que el sujeto “contaba con antecedentes por venta de drogas” y que seguía dedicándose a esa actividad ilícita, “involucrando” a su allegada.
A partir de esta información, efectivos policiales comenzaron a realizar vigilancia encubierta y lograron tomar fotografías y constatar movimientos compatibles con el comercio de sustancias en el domicilio del sospechoso.
Señalaron “la presencia de público y su corta permanencia en el lugar, mayoritariamente en horario nocturno, como así también bajo la modalidad de delivery”.
Fotos y mensajes
El juez también valoró los elementos hallados al realizar peritajes sobre los teléfonos celulares secuestrados al momento del allanamiento en la vivienda de Nápoli.
En uno de los aparatos los investigadores descubrieron 42 chats de WhatsApp, casi la totalidad correspondientes al día del procedimiento en la casa, lo que evidenció que diariamente eliminaba las conversaciones.
“Amigo armame media copada” o “¿Vas a tener una media hoy para aguantarme?”, son algunos de los mensajes constatados.
También negativas a “vender fiado” o consultas sobre la pureza de la sustancia.
Por ejemplo, en una comunicación se halló el mensaje de una persona que ante la falta de dinero le ofrecía la entrega de un celular a cambio de drogas.
De la misma forma, quedó constatado que utilizaba billeteras virtuales para recibir pagos a cambio de drogas.
En una cuenta de Gmail “se produjo el hallazgo de correos de Mercado Pago sobre ingresos de dinero de terceros y de Mercado Libre ,que confirman la adquisición de una balanza digital de precisión”.
En otro dispositivo se advirtió la existencia de una galería de imágenes de cocaína fraccionada en líneas sobre un celular y fotos de flores de marihuana en frascos, junto a una balanza de precisión marcando 24.11 gramos”.
Delito probado
Al momento de resolver, el juez consideró que “analizada en forma integral la prueba precedentemente reseñada, tengo por debidamente acreditada la conducta atribuida a Nápoli”.
Describió que esta situación se determinó a partir “del secuestro de sustancia estupefaciente prohibida que se encontraba bajo la esfera de custodia del imputado, de la cantidad de dosis umbrales que de la misma podrían obtenerse, del hallazgo de una balanza y demás elementos corroborantes”.
De Rosa se refirió también a la presencia de personas que llegaban por corto tiempo a la casa del imputado, sosteniendo que esto resultaba “un patrón típico de comercialización”.
Destino del secuestro
En la resolución se determinó, tal cual lo acordado por las partes, el decomiso en favor del Estado de los elementos incautados durante la investigación.
Al respecto, se ordenó la entrega de la balanza de precisión secuestrada a la delegación local de Drogas Ilícitas para la utilización en las investigaciones.
Por último, también se estableció que los celulares sean destinados al Ministerio Público bahiense para su reciclaje.