Los ómnibus en la mira, 1926
Las pocas líneas que operaban no alcanzaban a atender los barrios de la periferia
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Hace 100 años, en marzo de 1926, los medios locales ensayaban una crítica al servicio de transporte urbano de pasajeros por la falta de cobertura que tenían varios barrios de la ciudad.
“Cada día se amplía el servicio de ómnibus y se hace necesaria una reglamentación que fije los rumbos y las condiciones en que deben desenvolverse las empresas”, se dijo.
El éxito que había tenido el servicio entre el centro e Ingeniero White había derivado en un descuido de los empresarios en atender otros barrios. Los tranvías, por su parte, tenían su recorrido entre las estaciones de trenes –Sixto Laspiur al 400 y avenida Cerri al 700--, pasando por la plaza Rivadavia, más el ramal hasta Villa Harding Green, pasando por Villa Mitre.
“No hay un servicio regular que conduzca, por ejemplo, al parque de Mayo, que recorra los barrios a los que no llega el tranvía o que llegue al cementerio. Sabiendo los vecinos la hora fijada para el paso y estableciendo sitios de parada muchos emplearían ese medio de transporte que no disfrutan ahora”
“Solo de manera esporádica a algún chofer se les ocurre ir con sus vehículos a otros sitios del radio urbano, con lo cual quedan barrios enteros sin atender, en muchos casos perjudicando al elemento obrero. Si se hiciera, el provecho sería para los propios empresarios”, se dijo.
Aquel año eran cinco las empresas que operaban en la ciudad, José Baraschi, con dos coches Republic para 29 pasajeros y un Internacional para 23; Luis Giarizo, con dos Ford para 16 pasajeros cada uno, Alfredo Boluba, con cuatro Ford para 16 y 18 pasajeros, Vicente Ruzo, dos Ford con 16 asientos cada uno y J. Straups con un Internacional de 24 lugares y un Ford de 16. Es decir un total de 12 vehículos con capacidad para 227 pasajeros.
Primeros tiempos del servicio de ómnibus en la ciudad, el libre albedrío.