Bahía Blanca | Domingo, 22 de marzo

Bahía Blanca | Domingo, 22 de marzo

Bahía Blanca | Domingo, 22 de marzo

La memoria a salvo: reconstruyeron el monolito del profesor Prudencio Cornejo

La iniciativa contó con el apoyo económico de la Cooperativa Obrera Limitada, que tuvo también activa participación en la reposición de la obra.

El monumento se ubica en la pequeña plazoleta de Zelarrayán y 1 de Marzo. Así luce en la actualidad. / Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

En silencio, sin alardes ni pompa pero con respeto y responsabilidad, el Centro de ex alumnos de la Escuela de Comercio tomó a su cargo la reconstrucción del monolito que rinde homenaje al profesor Prudencio Cornejo (1883-1977) —quien se desempeñara durante décadas como director y docente de las Escuelas Normal y Superior de Comercio—, que apareciera destruido un año atrás.

La iniciativa contó con el apoyo económico de la Cooperativa Obrera Limitada, que tuvo también activa participación en la reposición de la obra, y fue oficialmente inaugurado el último viernes.

El monumento se ubica en la pequeña plazoleta de Zelarrayán y 1º de Marzo —que lleva el nombre de Miguel Paz, héroe de Malvinas, tripulante del Crucero General Belgrano— acompañado por una referencia histórica, colocada en 1986 por la Comisión de Reafirmación histórica, con la leyenda: “Prof. Prudencio Cornejo, Testimonio de gratitud de autoridades y pueblo de Bahía Blanca a una vida consagrada a la docencia”.

Fue construido en el año 2003, tenía una placa de mármol evocando el nombre de Cornejo, y fue inaugurado ese año como adhesión al centenario de la Escuela de Comercio que, precisamente, lleva su nombre.

Desde hace tiempo se han dejado de colocar placas de bronce en las estatuas, ya que las mismas son robadas de manera inmediata. La práctica es hacerlas de mármol, granito o cerámica, que no resultan tan atractivas para los ladrones.

Sin embargo, en el caso del monumento a Cornejo lo que sucedió superó lo imaginable: de un día para el otro todo el monolito había desaparecido, demolido casi en su totalidad, quedando solo algunos ladrillos de la base. No está claro que sucedió, si alguien se ocupó de romperlo a golpes, si fue un hecho accidental con el movimiento de alguna maquinaria. Nunca hubo precisiones.

Desde hace tiempo se han dejado de colocar placas de bronce en las estatuas. Hoy, la práctica es hacerlas de mármol, granito o cerámica.

Lo destacable es que a un año del hecho, la obra está nuevamente en su lugar. Sin decir que conforme una rareza, es sin dudas una acción valorable que tiene que ver con el respeto por quien fuera un vecino destacado, con la actitud de no dejar que una acción destructiva se imponga y de poner en claro que la memoria y la identidad de una ciudad deben estar por encima de ese tipo de contingencia.

Las ausencias

Sorprenden las características de la demolición del monolito a Cornejo, por las formas. Pero a esta altura es extensa la lista de monumentos, placas, recordatorios, carteles y otros elementos que, ubicados en espacios públicos, terminaron robados, rotos o dañados.

Es el caso de la estatua de mármol de Carrara ubicada en el parque de Mayo, la cual tenía grabado el nombre “Pulchritudo” (Del latín, belleza) y mostraba a una doncella acariciando un pavo real.

Desde mediados de los 60 estuvo en el acceso al paseo por calle Urquiza, a fines de los 70 fue trasladada cerca de la pista de atletismo del paseo y, en algún momento de 2004, un vecino se acercó a la municipalidad para informar que la estatua “no estaba más”. Nunca se la recuperó.

Más acá en el tiempo, en 2019, en el mismo parque, arrancaron de cuajo la obra “Latidos”, de la escultora Paula Di Canto, una estructura de acero de cuatro metros de alto donada por la Sociedad de Cardiología y que representaba un corazón con su complejidad de arterias.

El alpinista

En mayo de 1981 el abogado y alpinista bahiense Mario Serrano perdió la vida al caer en una grieta en la montaña Dhaulagiri, en el Himalaya.

En el año 1985, al cumplirse un aniversario de su fallecimiento, se inauguró un monolito en su memoria en la plaza Pellegrini, de Tucumán y Moreno, un pedestal con una cerámica realizada por el artista Domingo Cerella.

Fue destruido a golpes, robadas sus placas, arruinado una y otra vez.

En 2018 se lo reemplazó por una obra nueva, la cual corrió idéntica suerte. Hasta que Gendarmería, donde Serrano prestara servicios, ofreció mudarla al frente del edificio que ocupa en Zelarrayán 1352. Fue inaugurado en 2021 y todavía no hubo vándalo que se le atreva.

Tengo miedo de las noches

Otro caso ocurrió con el monumento a Carlos Gardel colocado en la vereda del hotel Muñiz, O’Higgins 23, donde se alojara el popular cantante en sus visitas a Bahía Blanca de 1930 y 1933.

Construida en resina, la estatua fue inaugurada el 24 de junio de 2011 y mostraba al Morocho del Abasto en un banco, con su tradicional sombrero y una flor en el ojal.

El monumento a Carlos Gardel fue restaurado no pocas veces.

En los diez años que estuvo en el lugar sufrió todos los desmanes que uno se pueda imaginar, desde el robo del sombrero, pasando por la amputación de los dedos, la rotura de sus brazos y hasta el intento de robarla.

En el año 2021 fue reconstruida y trasladada al Café Miravalles, en avenida Cerri al 700.

Tres palitos, que miseria

“Esperamos que este homenaje permanezca aquí por años y años, para que las generaciones venideras sepan que esas altas y pesadas ruedas hicieron grande, ancha y poderosa la República”.

Con esas palabras cerró su discurso, en el año 1956, Antonio Crespi Valls, al inaugurar el monumento a la rueda, a un costado del portal de acceso al parque de Mayo.

Penosa sorpresa se llevaría si viera que, 70 años después, apenas dos medios rayos dan cuenta de su existencia.