Lomos de burro: adecuarán la forma de 74, habrá 15 nuevos y eliminarán otros 11
La obra tiene un presupuesto oficial de 176,6 millones de pesos y un plazo de ejecución de 60 días. La ordenanza establece que los reductores deberán ser del tipo lomada” (hoy son tipo serrucho o meseta).
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Audionota: Juan Ignacio Zelaya
La municipalidad de Bahía Blanca llamó a licitación para la adecuación de 74 lomos de burro existentes en distintas calles de la ciudad, los cuales tienen —hoy— un diseño considerado inconveniente y por eso serán transformados en lomadas más amigables para funcionar como reductores de la velocidad.
La intervención incluye, además, la demolición de 11 lomos existentes y la construcción de 15 nuevos. La obra posee un presupuesto oficial de 176,6 millones de pesos y un plazo de ejecución de 60 días.
La adecuación se relaciona en parte con la reciente ordenanza sancionada por el Concejo Deliberante modificando la normativa que rige en la materia, estableciendo nuevas cuestiones técnicas referidas a su diseño.
La mencionada ordenanza establece que los reductores deberán ser del tipo “lomada” (hoy son tipo serrucho o meseta) con una altura máxima de 7 centímetros en su punto medio, un ancho de cuatro metros y un pendiente suave que lleva al nivel del pavimento.
También indica que deben estar demarcados con pintura vial amarilla y con una cartelería que anticipe su presencia. Es importante, además, el uso de pintura reflectiva que permita visualizarlos en horario nocturno.
Criticados por los automovilistas, cuestionados por especialistas, pedidos por los vecinos y hasta mencionados como elementos anticonstitucionales, los lomos de burro siguen siendo uno de los recursos más frecuentes a la hora de buscar reducir la velocidad de marcha en las calles de la ciudad.
El Departamento de Ingeniería de Tránsito del municipio reconoció que si bien “el actual modelo de los lomos de burro posee deficiencias” es, al mismo tiempo, cada vez mayor la cantidad de pedidos vecinales solicitando su colocación.
De allí la decisión de adoptar un diseño que resulte menos violento y dañino para los vehículos, siempre con el objetivo de “disminuir siniestros al controlar las velocidades”.
En vías y arterias con significativa presencia de peatones, estos elementos pueden reducir la velocidad hasta 20 kilómetros por hora, mientras que otros —de forma más robusta— pueden llevar a la detención total.
La normativa considera, ahora, distintas formas de acuerdo de lomos al tipo de calle en la cual se construyen. Los hay de forma de lomada con senda peatonal y los que presentan pasos sobre elevados.
Bumps y Humps son los nombres de los modelos propuestos por el Concejo Deliberante de Bahía Blanca. Los bumps son más pequeños, tienen de 30 a 60 centímetros de ancho y exigen una interrupción brusca de la velocidad. Los humps, por su parte, tienen un ancho de 4 metros y permiten ser atravesados a una velocidad más controlada y suave. La elección entre uno y otro depende de la cantidad de tráfico y de la velocidad deseada.
Los lugares elegidos
Se prevé la modificación —o retiro— de 88 reductores, de las cuales 74 corresponden a serruchos o mesetas. Este es el detalle:
—La calle con más elementos a reformar es León de Iraeta, en el barrio Palihue, con nueve lomos.
—La siguen avenida Buenos Aires, con siete; Zelarrayán, con seis; Parera, Pilmaiquén y Tres Sargentos, con cinco cada una y las avenidas Fortaleza Protectora Argentina y 14 de Julio, con tres cada una.
—Se colocarán nuevos reductores en Fortaleza Protectora Argentina al 700; 14 de Julio al 3600; Parera al 3200; Cruz del sur 30; Castelli 1900; Vieytes 1800 y Sixto Laspiur 1800.
—Se eliminarán los existentes en León de Iraeta 280; los tres de la avenida Buenos Aires y el de Sixto Laspiur 2085.
La obra totaliza la demolición de 560 metros cuadrados (m2) de lomos existentes, la construcción de 2.889 m2 nuevos con el uso de 360 toneladas de asfalto en caliente.
¿Por qué hay muchos?
Los lomos de burro siempre están en el ojo de la tormenta. Algunos especialistas los consideran útiles sí cumplen su función efectiva en zonas sensibles y aseguran que no dañan los autos si se los atraviesa a baja velocidad.
Las críticas más frecuentes son que pueden provocar pérdida de control del vehículo si se los encuentra de forma inesperada y generar interrupciones al tránsito, sobre todo si están mal construidos. Por eso deben tener dimensiones adecuadas, estar bien pintados y señalizados con anticipación, que el conductor pueda verlos con tiempo para reaccionar.
Manuales internacionales de tránsito y urbanismo establecen criterios muy estrictos sobre cuándo y cómo usarlos. Se recomiendan para calles residenciales o con mucho tránsito peatonal, zonas escolares y parques. Se sugiere no usarlos en avenidas principales y en calles usadas por ambulancias o bomberos.
Las alternativas a los reductores son contar con calles más angostas, chicanas o curvas artificiales, rotondas pequeñas, cruces peatonales elevados o fotomultas. La filosofía en este caso es que la calle misma “obligue” a ir despacio, sin depender de obstáculos.
Muchas calles urbanas son muy anchas, con largas rectas y poca intervención física, lo que invita a circular rápido. El lomo de burro aparece como una corrección a un diseño que favorece la velocidad.
Otra lectura que hacen los urbanistas es que, cuando una ciudad recurre a colocar muchos lomos de burro, es porque muchas de sus calles fueron diseñadas para ir rápido en lugares donde se debería ir lento.
RVI: ¿lo que viene en la Argentina?
En un esfuerzo por modernizar la seguridad vial y premiar a los conductores responsables, en la Argentina se analiza la llegada de un sistema innovador: los topes inteligentes de velocidad.
El mecanismo, que ya ha demostrado su eficacia en países como México, promete transformar la circulación urbana al actuar como un obstáculo únicamente para quienes no respetan las normas.
¿De qué se trata el Reductor de Velocidad Inteligente? A diferencia de los lomos de burro convencionales que afectan a todos los vehículos por igual, el RVI es una tecnología selectiva. El sistema se activa exclusivamente cuando un vehículo supera el límite de velocidad permitido, permitiendo que los conductores prudentes transiten sin interrupciones ni sacudidas.
El funcionamiento se basa en sensores estratégicamente ubicados a metros del dispositivo que detectan la velocidad del auto que se aproxima.
El sistema ofrece una advertencia visual a través de un tablero: si el conductor va demasiado rápido, se enciende una luz amarilla, dándole la oportunidad de frenar. Si la velocidad es la adecuada, el sensor se torna verde y el tope permanece inactivo, permitiendo un paso fluido.
Uno de los mayores beneficios de esta tecnología es el cuidado del tren delantero. Los lomos de burro tradicionales suelen causar daños en los amortiguadores, la suspensión, la dirección y los neumáticos, además de golpes en la parte baja del chasis. Con el sistema inteligente, estos problemas se eliminan para quienes cumplen la ley.
Entre las características técnicas y funcionales más destacadas se encuentran:
—Dimensiones amigables: tienen una altura de aproximadamente 15 centímetros.
—Configuración adaptable: incluye un modo escuela, que permite que el sistema se mantenga activo de forma permanente durante horarios críticos para proteger a los estudiantes.
—Señalización clara: el sistema viene acompañado de señales preventivas que indican una velocidad máxima de 50 km/h.
Esta tecnología no solo busca reducir la siniestralidad, sino también fomentar una cultura de manejo más consciente, donde el respeto por las señales de tránsito tenga un beneficio directo para el estado del vehículo y la comodidad del conductor. (Autocosmos).