Evita en el hall del palacio municipal
Luego del fallecimiento de quiera fuera Primera Dama los monumentos en su memoria se multiplicaron en la ciudad.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Hace 73 años, en marzo de 1953, se inauguró un busto de María Eva Duarte de Perón en el hall del palacio municipal.
Ocho meses habían transcurrido del fallecimiento de la mujer del presidente Juan Domingo Perón cuando se entregó al municipio “un magnífico busto de marmolina” gestionado por el Sindicato de Obreros y Empleados municipales de la capital federal.
La obra, se dijo, “destacaba las características de belleza espiritual de la ilustre dama” y llevaba implícito el homenaje a la memoria de la mencionada como “abanderada de los trabajadores”.
La ceremonia tuvo lugar a las 20.25 en el hall municipal, hora en que Eva comenzó “su tránsito a la gloria”, con la presencia de representantes de todas las unidades básicas locales, el intendente municipal, Norberto Arecco, funcionarios y funcionarios sindicales.
“La obra materializa el homenaje de toda la población a la Abanderada de los Humildes”, se mencionó, al tiempo de ensayarse cinco minutos de silencio.
De esta manera la municipalidad se sumaba a la enorme cantidad de bustos de Eva Duarte existentes en la ciudad, tanto en organismos oficiales, como sedes sindicalistas y escuelas.
Cada 26 de julio, aniversario de su fallecimiento, en cada lugar se rendía el debido homenaje, con concurridos actos y la colocación de decenas de coronas, en muchos casos incluso se sacaba la estatua a la calle de modo de permitir una concurrencia masiva.
La creciente devoción por Eva Duarte terminó con el golpe cívico-militar de septiembre de 1955, en la autoproclamada Revolución Libertadora, que no solo destruyó todos esos tributos sino que por Decreto Ley 4161 de marzo de 1956 prohibió símbolos, nombres, marchas y cualquier mención a Perón o Eva Perón.
El cuerpo embalsamado de Eva Duarte fue además robado y enterrado con un nombre falso en el cementerio Maggiore de Milán, en Italia.