La ciencia detrás del césped: desafíos y realidades en canchas bahienses
“Las claves para tener éxito requieren de un diagnóstico adecuado y una planificación a largo plazo”, dijo el Ing. Agr. Martino Romano, quien investigó sobre el tema para el trabajo final de su carrera en la UNS.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
Enmarcado también como experiencia laboral, el trabajo final de carrera del ingeniero agrónomo Martino Romano se centró en la evaluación de problemáticas y en la realización de propuestas de manejo para mejorar la gestión de suelos y agua en la cancha del predio deportivo del club Bella Vista de Bahía Blanca.
Así entonces, Romano analizó los desafíos técnicos y económicos que enfrentan los clubes de fútbol en la ciudad, así como concluyó que el uso de agua de baja calidad puede provocar problemas de sodicidad y/o salinidad, sumado al uso de arena de escasa calidad que genera compactación en el largo plazo y, al final, impacta en la degradación del suelo.
En tal sentido, añadió que la gestión de un agrónomo es vital para realizar diagnósticos precisos y aplicaciones químicas seguras, así como el éxito depende, inevitablemente, de una planificación a largo plazo, a una comunicación adecuada y al trabajo en equipo.
“¿Soluciones rápidas? Existen, pero no son las acertadas. Muchos quieren que la cancha esté perfecta para el sábado cuando se empezó a trabajar el martes; eso no asegura el éxito. Si se busca el camino corto sin las herramientas o sin el personal adecuado, a la larga se termina invirtiendo el doble y, en muchos casos, hay que parar la actividad por completo porque ya no se admiten más manejos paliativos”, aseguró Romano, en diálogo con La Nueva.
—¿Cuáles son las dificultades a la hora de proyectar un campo de césped en Bahía Blanca?
—Las condiciones climáticas típicas de la zona; es decir, altas temperaturas e inadecuada distribución de lluvias, sumado a la calidad deficiente de las aguas de riego, tal como quedó demostrado en la tesina realizada en la cancha principal de Bella Vista. Son los desafíos que hay que considerar. Otro dato a tener en cuenta es el cronograma (de partidos) pactado por la Liga del Sur. Es decir, en la mayoría de los casos los manejos de la misma cancha se condicionan y eso genera que la recuperación del terreno no sea la mejor.
—¿Cómo es la calidad y la cantidad del agua de riego?
—En general no hay problemas de cantidad, siendo común incluso regar en exceso. Por otro lado, el agua de perforación en Bahía Blanca contiene valores elevados de sales y ph. Se trata de algo que dificulta el logro y el mantenimiento del césped en el tiempo.
—¿El agua de red sería la solución ideal?
—Es un tema debatible. En Bahía Blanca, y la región, el agua de red es un factor crítico.
“Si bien es mejor que la de una perforación, no necesariamente es ideal para el césped. Esto está relacionado, a su vez, al drenaje que tenga el campo de juego. Además, el carbonato de sodio residual en el agua de red puede provocar sodicidad, elevando el porcentaje intercambiable por encima del 15 %; esto afecta seriamente la estructura del suelo”.
—¿Cuáles son estas características?
—Las canchas con suelos nativos presentan características de tener baja materia orgánica y textura franco arenosa con altos porcentajes de arenas finas. Cada vez es más común realizar aportes, es decir rellenos, buscando texturas gruesas que ayuden a una buena infiltración de agua para evitar la compactación.
—¿Se realizan análisis?
—Sí. Los análisis más importantes son los físicos; esto es, definir qué proporción de arena, limo y arcilla tiene el suelo.
“La parte química se puede ajustar, pero lo físico no es tan fácil. En el caso del club Bella Vista se realizó el granulométrico. Y respecto de los químicos se analizó ph, conductividad eléctrica, cationes intercambiables, capacidad de intercambio catiónico, materia orgánica, fósforo extraíble, porcentaje de sodio intercambiable e índice de materia orgánica”.
—¿Hay alguna incidencia del cambio climático a la hora de proyectar los trabajos?
—Con las herramientas de los pronósticos y planificando de manera preventiva, hoy se pueden mitigar los efectos adversos del clima.
—¿Cuál es la importancia de la fertilización en cada uno de los procesos?
—Las fertilizaciones tradicionales al momento de la implantación o de resiembra son las de base, siendo fósforo y potasio los principales nutrientes.
“Durante todo el año se complementa con nitrógeno y micronutrientes. Y se está pasando de fertilizaciones esporádicas a planes semanales donde se evita la utilización de urea”.
—¿Cuál es el momento más importante?
—El césped es uno de los cultivos más intensivos y cada semana es importante. De todos modos, el momento de la resiembra es vital para asegurarnos el éxito de tener cobertura verde todo el año.
—Un tema común es la nivelación de los campos. ¿Por qué es tan difícil conseguir suelos de relleno adecuados?
—El problema es la granulometría. Las arenas de mejor calidad no se encuentran en esta zona y el costo del flete es inaccesible para la mayoría de los clubes. Por eso se termina conviviendo con arenas de baja calidad, como sucede en Bella Vista, lo que genera eventuales problemas de compactación.
De allí que uno debe aprender a gestionar el campo con los recursos disponibles. En ese sentido, lograr un césped deportivo es un gran desafío, pero mucho mayor es sostenerlo a lo largo del tiempo.
—¿Todos los ingenieros agrónomos están en condiciones de hacer un campo de juego o se necesita sumar algo más interdisciplinario?
—La carrera brinda herramientas para gestionar el césped deportivo, aunque con eso solo no alcanza. Hay que trabajar en equipo, capacitarse y ponerle mucha pasión. En tal aspecto, lo cierto es que en el ambiente se advierte cada vez más a personas con interés en este tema, lo que conlleva una motivación a actualizarse.
“En la Argentina la información sobre manejo en césped es escasa y recién ahora se le está dando más importancia. Si bien un agrónomo tiene esa gestión de proyectos dentro de un predio deportivo, hace falta tomarse un tiempo e informarse más sobre el mantenimiento, sus estrategias y manejos. Incluso, ya se han ofrecido charlas específicas tanto en Bahía Blanca como en la región”.
—¿Cuál ha sido tu experiencia?
—Resalto el capital humano, porque las habilidades blandas son las que marcan la diferencia. El conocimiento técnico es muy necesario, pero con eso solo no alcanza.
Los cancheros y una exigencia mayor
—En las visitas a distintas canchas de clubes, ¿qué notaste respecto del personal encargado del mantenimiento?
—Hay mucha predisposición por parte de los cancheros. Aunque no son ingenieros agrónomos, tienen un gran interés por aprender y buscar soluciones. Antiguamente, el canchero solo cortaba y pintaba la cancha, pero hoy la exigencia es mayor. Notamos que falta capacitación y, sobre todo, un presupuesto destinado específicamente al mantenimiento, ya que los clubes suelen estar muy limitados desde lo económico.
—¿Cuáles son las herramientas básicas que les faltan a las instituciones?
—Son muy pocos los clubes que cuentan con los tres equipamientos fundamentales: un tractor de corte, una pulverizadora y una aireadora para evitar la compactación.
“Además de la maquinaria, es vital tener personal capacitado para usarla de manera eficiente y, fundamentalmente, la supervisión de un agrónomo para la aplicación de insumos químicos, garantizando que se use el equipo de protección adecuado, como mamelucos y barbijos”.
Los valores de P y MO
Dentro de los alcances del título del ingeniero agrónomo se encuentran la elaboración de proyectos y la gestión de predios deportivos y recreativos, siempre con un enfoque de sostenibilidad y preservación de los recursos naturales. Una cobertura de calidad, que permita el uso intensivo, depende de un buen manejo del suelo, el agua de riego y del césped.
El informe final de carrera de Martino Romano (actualmente se encuentra trabajando en Coronel Suárez) tuvo como objetivo evaluar problemáticas y realizar propuestas de manejo para mejorar la gestión de suelos y agua en un predio deportivo del club Bella Vista de nuestra ciudad.
El trabajo se realizó con el acompañamiento del Ing. Agr. Ignacio Salas, de Salas Soluciones Agropecuarias.
Se realizaron análisis y evaluaciones en el campo y se tomaron muestras de suelos y agua. En el laboratorio de Física de Suelos (Departamento de Agronomía de la Universidad Nacional del Sur se analizó granulometría, conductividad eléctrica (CE), pH, cationes intercambiables (CI), capacidad intercambio catiónico (CIC), materia orgánica (MO) y fósforo extraíble (PE).
Además, se realizó un análisis completo de calidad de agua y se evaluó la resistencia a penetración. En todas las situaciones se observaron problemas de sodicidad, con valores de porcentaje de sodio intercambiable (PSI) elevados, probablemente por el empleo de agua de baja/media calidad (asociado a un manejo deficiente).
Se observó una baja disponibilidad de fósforo y elevado contenido de materia orgánica. A partir de la observación visual en el campo deportivo, se notó buena cobertura a lo largo del campo del juego, excepto en las áreas de portería.
Se notaron desniveles del terreno en sectores específicos y se observó alta incidencia de arvenses. Junto con ello, se identificaron especies indicativas de problemas asociados al manejo que tenía la cancha, especialmente por el corte de césped. Asimismo, se evidenció la alta frecuencia de uso del terreno por parte de los jugadores del club, impactando de forma negativa a la calidad del césped y suelo.
El trabajo dejó en claro lo importante que es realizar una adecuada evaluación de la fertilidad del suelo y el análisis de calidad del agua para la planificación y manejo de predios deportivos.