Bahía Blanca | Domingo, 18 de enero

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Uso responsable de la energía: cómo hizo la UNS para ahorrar $ 126,8 M

“Destaco la predisposición para colaborar de todas las áreas y el éxito del planeamiento estratégico”, dijo la Dra. María Ibáñez Martín, coordinadora e investigadora del Conicet. La incidencia en la huella de carbono.

La Dra. María Ibáñez Martín dijo que se puede ser más eficiente en el uso de la energía. Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

La Universidad Nacional del Sur logró un ahorro superior a los 126,8 millones de pesos en electricidad y gas natural tras implementar la campaña institucional Hacé foco y cuidá, una iniciativa de concientización orientada a promover buenas prácticas en el uso de la energía dentro de la comunidad universitaria.

El resultado surge del informe final presentado recientemente al rectorado que, además, destaca un impacto ambiental positivo, con una reducción estimada de 443 toneladas de dióxido de carbono equivalente, mejorando de manera significativa la huella de carbono de la institución.

La campaña comenzó a gestarse a principios de 2024 y fue lanzada oficialmente en agosto de ese año, en un contexto de fuerte aumento de tarifas, quita de subsidios y restricciones presupuestarias. En ese marco, la UNS destinaba cerca del 15 % de sus gastos de funcionamiento al pago de electricidad y gas natural.

La campaña fue coordinada por la investigadora del Conicet, en temas de energía, Dra. María Ibáñez Martín, y surgió a partir de la preocupación del rector, Dr. Daniel Vega, y de la vicerrectora, Dra. Andrea Castellano, por el elevado y las distintas formas (no adecuadas) de consumo energético.

“Las autoridades estaban muy preocupadas no solo por los costos, sino también por ciertas prácticas cotidianas poco responsables que se observaban. Un poco en línea con los compromisos que la universidad tiene respecto de la reducción de las emisiones de dióxido de carbono y también, con los objetivos de desarrollo, nos preguntábamos qué se podía hacer para comprometer a la comunidad universitaria en un uso responsable y eficiente”, amplió.

El objetivo, según detalló Ibáñez Martín, fue comenzar con una propuesta de muy bajo costo, basada principalmente en el cambio de hábitos, sin necesidad de realizar grandes inversiones en infraestructura o equipamiento.

“Muchas veces se piensa que para mejorar la eficiencia energética hay que cambiar todo, y eso no siempre es posible. Propusimos empezar con algo sencillo, ver los resultados y, a partir de ahí, profundizar”, señaló.

La campaña combinó acciones de comunicación, capacitaciones presenciales, cartelería en aulas y oficinas, material audiovisual y difusión en redes sociales y canales institucionales. “Estuvo activa durante todo 2024 y el primer semestre de 2025, con mensajes periódicos que buscaban instalar prácticas simples, como aprovechar la luz natural o apagar equipos que no se utilizan para ahorrar energía y gas”, subrayó.

“Hicimos videos de concientización, cartelería para ubicar en las oficinas y en las aulas mayoritariamente. La idea de Andrea (por Castellano) y Daniel (por Vega) era que esto fuera una primera iniciativa y así evaluar resultados y darle continuidad en el tiempo”, remarcó.

Dra. Andrea Castellano, vicerrectora de la UNS, una de las propulsoras del proyecto.

Uno de los ejes centrales fue el trabajo con los responsables de los edificios, quienes se encargan del funcionamiento cotidiano de las dependencias. En ese marco, se realizaron dos capacitaciones bajo modalidad híbrida, destinadas a 52 personas de mantenimiento y mayordomía.

“Ellos cumplen un rol fundamental, porque manejan calderas, luminarias y observan el uso diario de los espacios. Sin su compromiso, la campaña no hubiera tenido los resultados que tuvo”, destacó Ibáñez Martín.

“Son quienes, por ejemplo, se encargan de prender y apagar las calderas, observar el estado de las luminarias y proponer el cambio por las de bajo consumo, estar atentos al uso de las persianas y ventanas. Los docentes y directivos recibieron un pequeño instructivo de prácticas en cada departamento, y se fue generando un hábito”, aseguró.

“Algunos departamentos implementaron medidas concretas, como la instalación de timers en dispensers de agua frío-calor, que antes permanecían encendidos las 24 horas, o la colocación de cajas protectoras en termostatos, para evitar cambios constantes de temperatura que incrementaban el consumo de gas”, contó.

“Destaco la predisposición y ganas de colaborar de todas las áreas y el planeamiento estratégico, que realmente fue un éxito. La idea no es que la campaña muera en ese resultado exitoso, sino que sea una práctica sostenida y que se vaya avanzando en otras aristas de eficiencia”, agregó.

“Además, en la UNS se está trabajando muchísimo y desde hace tiempo en términos de digitalizar todos los trámites, lo que también implica un ahorro significativo en términos de papel, de tintas de impresoras, de horas de fotocopiadoras funcionando. Nos compromete esa idea de ser cada día más eficientes”, resaltó.

Datos y detalles

Actualmente, la UNS cuenta con 69 puntos de suministro de energía eléctrica y más de 80 de gas natural, distribuidos en numerosos edificios de la ciudad. Para el análisis del ahorro se seleccionaron los medidores de mayor incidencia: 10 de electricidad, que concentran el 91 % del consumo, y 16 de gas natural, responsables del 79 % del gasto.

La comparación entre los períodos agosto 2023–julio 2024 y agosto 2024–julio 2025 arrojó un ahorro de $ 101.175.000 en electricidad y $ 25.650.000 en gas natural, totalizando $ 126.825.000 (equivalentes a unos 89.000 dólares).

Además, se estimó una reducción de 261 toneladas de CO2 asociadas al menor consumo de gas natural y 182 toneladas por la baja en el uso de electricidad.

Los pasos a seguir

Desde el rectorado confirmaron que la campaña continuará durante el corriente año y que será relanzada con nuevas iniciativas. Parte del ahorro obtenido se destinará a reforzar acciones de eficiencia energética y evaluar, de manera gradual, mejoras en infraestructura, automatización de sistemas y recambio de equipamiento, de acuerdo con la disponibilidad presupuestaria.

“No tenemos dudas de que, al combinar concientización con mejoras técnicas, los resultados van a ser aún mejores”, expresó Ibáñez Martín.

El equipo de trabajo estuvo integrado, además, por el ingeniero Federico Dubois y las licenciadas Lucía Álvarez, María Eugenia Rodríguez (especialista en comunicación) y Ariana Acuña (diseñadora gráfica), con el acompañamiento de la Secretaría General de Presupuesto de la UNS.

“También quiero mencionar a la doctora Cintia Martínez, quien es la secretaria general de Presupuesto de la UNS. Nos hizo de guía en la parte operativa para poner en marcha esta campaña, ya que de su dependencia dependen las personas que son de maestranza. Nos ayudó mucho a coordinar las capacitaciones presenciales con los mayordomos/as. Fue un gran trabajo en conjunto”, apuntó.