El balneario Maldonado sumará atractivos e infraestructura
Con nuevos juegos acuáticos y obras para optimizar el uso de la pileta, el espacio se prepara para mantener su histórico rol como principal punto de recreación de los bahienses.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
A poco de iniciar la temporada 2025-2026, el balneario Maldonado sumará equipamiento recreativo y mejorará la provisión de agua destinada al llenado de su pileta.
La propuesta incluye la colocación de una torre acuática séxtuple (un conjunto de seis toboganes), la cual se colocará en uno de los bordes de la pileta.
Para su montaje la municipalidad licitó la construcción de una platea de hormigón armado de 240 metros cuadrados (15 metros x 16 metros) y 20 centímetros de espesor, sobre el cual se ubicará el conjunto.
Cinco empresas participaron de esa licitación, adjudicada a la firma Geomac, que cotizó los trabajos en 66,5 millones de pesos, un 16,10% por debajo de presupuesto oficial.
La obra tiene un plazo de ejecución de 30 días, con lo cual se supone estará terminada antes de terminar el año.
La provisión de la torre acuática correrá por cuenta del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, como parte del compromiso asumido por esa entidad de colaborar en la mejora del balneario y del frente costero a materializarse a futuro en el ex basural Belisario Roldán.
De acuerdo a lo indicado desde la entidad portuaria, la torre supone una inversión de 50 millones de pesos y su armado demandará unos seis días de trabajo.
El aparato posee dos toboganes con caída helicoidal y cuatro de caída recta. Construido en fibra de vidrio reforzada y amurada al contrapiso mediante pernos y mortero, se coloca en el borde de la pileta y exige una distancia mínima de siete metros libres desde el borde de salida.
Más agua
La segunda obra licitada es la realización de una nueva perforación para reforzar el suministro de los 90 mil m3 necesarios para el llenado de la pileta y la constante renovación del agua.
El presupuesto oficial es de 103 millones de pesos, para una perforación que alcanzará los 250 metros de profundidad, la misma que tiene el pozo ya en operatividad.
La pileta se llena con agua dulce desde la temporada 2010-2011, luego de verificarse un alto grado de contaminación en el agua proveniente del mar, producto en parte del volcado de efluentes de la planta depuradora que la empresa Aguas Bonaerenses opera a pocos metros del balneario.
Por último, el año último se realizó una intervención para dar a toda la pileta una profundidad uniforme de 1,20 metros y de esa modo mejorar las condiciones de seguridad. Para eso se realizó un importante movimiento de suelo y se materializó una base formada por piedra bocha, tierra de relleno, una malla geotextil y piedra binder como terminación.
Un toque de historia
Con un promedio de 3 mil asistentes diarios, cantidad que se duplica los fines de semana, el balneario Maldonado es el espacio local más concurrido como alternativa de baño.
Funciona como tal desde fines del siglo XIX y en 1896, en manos de privados, montó su primera infraestructura buscando dotar a la ciudad “de un balneario adecuado para su importancia”.
Para eso los administradores construyeron un tajamar y un sistema de compuertas, sistema que permitía disponer de agua de mar de manera constante, sin necesidad de tener que esperar la pleamar. Ese mismo año se habilitaron 50 cuartos de baños y se estableció un servicio de restaurant y bar.
Se ofrecía además, en alquiler, equipo completo de baño. En el caso de las mujeres se trataba de un kit que incluía un traje a la marinera o batón, gorra, zapatillas y toalla. Para los hombres, calzoncillo, zapatillas y toalla.
La tarifa era de 1 peso por baño, con ropa, o 50 centavos si el bañista concurría con vestimenta propia.
En 1907 un nuevo propietario lo convirtió en un sitio "atrayente, cómodo y beneficioso para la salud", según crónicas de la época, dejando atrás su calidad de “espacio destartalado e insuficiente".
Hasta 1949 el balneario estuvo en manos de particulares. Ese año fue expropiado por la provincia, acción decidida por el bahiense Miguel López Francés, por entonces ministro de Hacienda y Economía bonaerense. Dos décadas después, en 1969, el balneario pasó a la órbita municipal.
En esa época funcionaba además el balneario Colón, habilitado en 1937 por Valerio Echeverría y Luis Novelli. Ubicado en Loma Paraguaya, vecino al Maldonado, era también un lugar muy concurrido. Por entonces, no se tenía tanta facilidad para viajar a las localidades balnearias de la región, por lo cual estos espacios se convertían en alternativas exitosas a la hora de combatir el calor.
El Colón ocupaba tres hectáreas y contaba con un tajamar que le permitía generar un embalse con la subida de la marea. Contaba con una playa de arena especialmente distribuida en el lugar. Con la bajante se cerraba la compuerta, "quedando una pileta natural de grandes dimensiones" que aseguraba el baño durante toda la jornada.
Para el uso de las instalaciones se ofrecía un abono de 20 pesos para tomar 30 baños.