Bahía Blanca | Sabado, 20 de abril

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La canilla de Motelli

En 1908 la falta de agua para el consumo encontró un punto de alivio en el permiso de un vecino para instalar una canilla pública en la perforación de su vivienda de calle Alsina al 200.

Hace 116 años, en febrero de 1908, la generosidad del vecino José Motelli permitió a la ciudad disponer de una canilla pública en calle Alsina, entre Soler y Lamadrid, para aliviar la necesidad de agua por parte de los vecinos.

La falta de agua en los veranos bahienses es una situación histórica, atravesada y sufrida por la población casi desde su fundación.

En 1908 la situación era caótica, sin recursos ni medios de distribución. Prueba de ello es que las autoridades municipales, buscando soluciones, visitaron al vecino José Motelli, anoticiados de que éste había construido una perforación en su vivienda de Alsina al 200. Este diario dio cuenta de la respuesta de José: “El buen vecino, recordando el sacrosanto mandato del Nazareno “dad de beber al sediento”, no se pudo negar al requerimiento y accedió al pedido de conectar una canilla a su perforación”.

De este modo la comuna encontró una salida –mínima—para proveer de este elemento esencial. Era una respuesta pobre, pero, se dijo con ironía: “Seamos justos: los hombres de la Intendencia tienen un talento insuperable que le permite salvar las más grandes y vidriosas situaciones”.

Porque además, las autoridades se dieron cuenta que podía haber otros “Motelli”, a los cuales, a cambio de alguna concesión, “encajarle otra canilla a su pozo”. “Es verdad que los de afuera se mueren de risa al conocer estos ponderables progresos de la perla del Atlántico”, se agregó.

Lo cierto es que, conocida la novedad, la gente preparó sus cacharros y sus pipas con rodajes para extraer el precioso líquido de la denominada canilla municipal. “El vecindario no puede quejarse de que se le escatimen espectáculos pintorescos y gratuitos al aire libre”.

No sólo los vecinos comenzaron a visitar al amigo José, sino que la municipalidad tendió una manguera desde la canilla hasta San Martín al 400, para que lo presos tuviesen un poco de agua.